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domingo 17 de junio de 2018

La Policía secuestró unas 9.000 armas ilegales en cientos de operativos

La cifra corresponde a los últimos cuatro años y continúa siendo baja si se considera que el mercado negro cuenta con 50.000 revólveres de distinto calibre circulando por las calles

Todos los días el Ministerio de Seguridad de Mendoza da a conocer su parte de novedades y es muy raro no encontrar entre los delitos reportados algún asalto a mano armada. La mayoría de los homicidios registrados tienen como protagonistas las armas de fuego. Los detenidos con portación ilegal de armas y las amenazas cometidas a punta de pistola son también un común denominador de la violencia callejera.
Es muy difícil conocer a ciencia cierta el número exacto de armas ilegales en la provincia, pero se estima que hay casi 50.000 de distinto calibre circulando por las calles. Por lo general, están en manos de la delincuencia y el narcotráfico. Así lo detalló en su tesina de licenciatura el policía Miguel Salinas en 2016.
Ese desalentador panorama numérico intenta ser combatido por las fuerzas preocupadas en su labor de disminuir la inseguridad y poner orden en la sociedad. A través de distintas pesquisas, estrategias y operativos se toman la tarea de recuperar el armamento sustraído, que en el mercado ilegal se consigue a un tercio del precio oficial.
José Vega, comisario general de Investigaciones, precisó que en los últimos cuatro años la policía pudo recuperar 9.084 armas en cientos de allanamientos, investigaciones y procedimientos. El número total si se compara con lo que se cree que aún circula es muy bajo. Sin embargo, se trata de una cifra que asciende cada año.
Así, en 2015 se secuestraron 2.197 revólveres, pero al año siguiente la cantidad fue de 2.594, acumulando una suba de 397 armas. En 2017, se recobraron 2.789 armas, es decir 195 más que el año anterior y hasta mayo de 2018 se confiscaron unas 1.504 armas, una porción importante que promete continuar con la evolución ascendente de secuestros registrados.

"Las armas fueron obtenidas a través de todas las unidades de la Policía que hacen prevención, Seguridad y Narcocriminalidad. Además de las armas, se secuestraron granadas de mano y explosivos. Muchas de estas armas llegan a los delincuentes a través de pérdidas o sustracciones que suceden en distintos depósitos de las fuerzas de seguridad", precisó Vega.

"Hemos hecho muchos procedimientos desbaratando el comercio ilegal que se realiza a través de internet y las redes sociales. En estos casos hay que desarrollar toda una estrategia para llegar a dar con las personas que están realizando el delito. Las sanciones dependen siempre de varios factores", agregó.

El mercado negro de armas es alimentado por distintas fuentes. Los especialistas aseguran que las principales maniobras para hacerse de un arma se agrupan en cuatro. Las dos formas más comunes son a través del robo a personal policial y en asaltos a domicilios en los que las víctimas poseen armas y municiones por seguridad, o porque practican tiro o cacería.

Las armas también ingresan a la provincia por contrabando desde otros países de frontera como Paraguay, Brasil y Bolivia. Al mismo tiempo, la Argentina alimenta el mercado ilegal de otras naciones ya que muchas armas fabricadas en el país han sido halladas en crímenes cometidos en el exterior.

Finalmente el robo a arsenales oficiales es una importante causa de que haya tantas armas ilegales liberadas. Un rastreo realizado por el periodista de Diario UNO Sebastián Salas da cuenta de los últimos 4 robos más importantes de armamento oficial. Uno ocurrió en mayo de 2008 en la sede de la Unidad Motorizada de Acción Rápida (UMAR). Otro en julio del mismo año en el Regimiento de Infantería de Montaña (RIM). La dependencia de Depósitos Judiciales también fue asaltada, en noviembre de 2001. Mientras, en enero de 2006 las autoridades del entonces entrante gobierno realizaron una auditoría en las instalaciones de Cuerpos Especiales y encontraron faltantes.

Un caso para recordar
Martín Alejandro Espiasse Pugh (39), uno de los prófugos más buscados del país, fue atrapado en Corralitos, Guaymallén, el 22 de diciembre del año pasado. Tiene una condena por robos y asesinatos y era intensamente buscado desde el 20 de agosto de 2013, cuando escapó con 13 internos de la cárcel de máxima seguridad de Ezeiza.

La policía hacía tiempo que estaba tras sus pasos y cuando fue detenido encontraron un arsenal a su disposición: tenía unas 20 armas de fuego de distinto calibre, 38 kilos de explosivos, chalecos antibalas y un arco profesional con varias flechas, entre otros elementos.
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