Al sereno de La Vizcachera lo habrían matado para robarle

Esa es la hipótesis que trabaja la fiscalía. Los dos detenidos están en la cárcel imputados por un grave delito.

Con el paso de los días se van conociendo más detalles del crimen de La Vizcachera, que tuvo como víctima al sereno que allí se desempeñaba. Los dos acusados ya están en el penal, imputados por un grave delito que los podría llevar a la prisión perpetua en un futuro.

Marcelo Prado y Sebastián González son los sospechosos que ya fueron alojados en la Penitenciaría. La fiscal Claudia Ríos les endilgó un homicidio criminis causa –matar para ocultar otro delito–, en concurso real con robo agravado por el uso de arma.

Es que según las pruebas recabadas hasta el momento, estos jóvenes habrían ultimado a José Aquino (72) para robarle pertenencias. Incluso, lograron ese cometido y escaparon del lugar.

El criminis causa tiene pena única de prisión perpetua en un juicio, por lo que su situación es bastante complicada.

A este hombre lo mataron el 15 de marzo pasado en el interior de La Vizcachera, el restorán del parque General San Martín, mientras custodiaba el local como lo hacía cada madrugada. Al parecer, Prado y González eran conocidos del sereno y no era la primera vez que lo visitaban en su trabajo. Sin embargo, en aquella madrugada llegaron y decidieron robarle.

El hombre murió por una puñalada en el tórax, hecho que recién se conoció en la mañana siguiente cuando llegaron los empleados a trabajar.

Los acusados fueron detenidos tras dos meses de búsqueda. Algunas pruebas habían quedado en la escena, como huellas y material genético que ahora serán cotejados con los imputados. A unos 500 metros se había encontrado también un cuchillo con sangre.

Trabajos de inteligencia y declaraciones testimoniales llevaron a los pesquisas a arrestar a Prado y González, sindicados como trapitos en Mendoza capital.

Ambos están complicados en el expediente y más podría agravarse su situación en base a medidas que se están por realizar.

Apuñalado y rociado con ácido. La autopsia de Aquino reveló que además de la herida en el tórax la víctima presentaba lesiones en la cara. Estas se las provocaron con un aerosol que él tenía en su trabajo para defenderse.
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