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jueves 24 de mayo de 2018

A casi dos años del crimen de un policía, cayó el acusado

Rodolfo Darío Barrera (47) fue degollado en su vivienda de Guaymallén, en septiembre del 2016.

A casi dos años del asesinato de un policía en su casa, las autoridades lograron detener al acusado de este hecho. Diversas hipótesis se han barajado durante este tiempo en cuanto al móvil, aunque por ahora se sostiene la presunción de que al efectivo lo mató un conocido y luego le robó.

Raúl Reina fue capturado en la noche del martes, en su domicilio del barrio Eva Perón de Las Heras. Este hombre está sindicado como el homicida de Rodolfo Darío Barrera (47), oficial inspector que prestaba servicio en la Comisaría 16 y que fue degollado en su vivienda de Guaymallén el 11 de setiembre del 2016.

El sospechoso hace tiempo había sido identificado por la Fiscalía de Homicidios, aunque su detención demoró. Al parecer, en aquella madrugada mantuvo un encuentro íntimo con el policía, discutieron, lo apuñaló y aprovechó que estaba herido para robarle algunos elementos.

El caso está caratulado como homicidio criminis causa –matar para ocultar otro delito–, que tiene como pena única la prisión perpetua. El fiscal Carlos Torres lidera el expediente y analiza las pruebas recolectadas hasta hoy para definir si lo imputa.

Degollado por un conocido
El violento episodio sucedió en calle Las Heras al 1500 de Guaymallén.

Pasadas las 2, Barrera llamó al 911 y advirtió sobre el hecho, indicando él mismo que habría sido drogado durante un asalto y que se encontraba lesionado.

Al llegar el personal de emergencia trasladó al policía al Hospital Del Carmen, donde se le diagnosticó una herida punzante en el cuello que afectó una arteria. La víctima ingresó al quirófano en estado crítico y alrededor de las 6 murió.

Antes del deceso del uniformado ya las autoridades se encontraban trabajando en su domicilio en busca de pruebas.

Los efectivos advirtieron que faltaba un televisor y un equipo de música, por lo que además del ataque se había cometido un robo. En los primeros momentos de la requisa no se encontró su arma reglamentaria, pero horas después fue hallada con su cargador y la radio policial.

En el acceso a la casa, que es un pequeño monoambiente, donde Barrera vivía solo, estaba atada su moto junto a una ventana. Los ingresos no estaban violentados y con estos datos fue perdiendo fuerza que el móvil del homicidio fue un asalto por parte de algún desconocido.

Por el contrario, la principal hipótesis es que el uniformado estaba en su casa con un conocido, o al menos con alguien que él dejó entrar, se produjo una discusión y el posterior ataque. Con Barrera ya herido, la otra persona que estaba en la escena aprovechó para llevarse el televisor y el equipo de música.

El expediente en sus primeras horas tuvo a cuatro sospechosos, ya que un perro de la policía salió de la vivienda de la víctima y llegó hasta un domicilio de la zona siguiendo un rastro. Estos hombres fueron identificados, pero no se les encontró nada que los vinculara con el hecho y fueron liberados rápidamente.
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