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Una jugada de alto riesgo

Por Marcelo Arce

arce.marcelo@diariouno.net.ar

El gobierno de Francisco Pérez intentará hoy que un tribunal administrativo del Departamento General de Irrigación ponga el gancho en una decisión política que podría arrastrar a la Provincia a juicios millonarios.

La historia se remonta al 2011, cuando un diputado del peronismo disidente, Roberto Blanco, denunció al entonces superintendente del organismo del agua, Eduardo Frigerio, por otorgar en tiempo récord 21 nuevas perforaciones en zonas restringidas durante la crisis hídrica, lo que benefició a siete grandes emprendimientos en Agrelo. Esto, entre otra larga serie de irregularidades y bajo la sospecha de que el otrora hombre fuerte de Irrigación, Jorge Villallón, estaba detrás del cobro de jugosas comisiones por estos trámites.

Pérez quiere que sea el Honorable Tribunal Administrativo de Irrigación el que dé la baja de esos pozos, a pesar de que muchos entienden que debería hacerlo el superintendente o bien que éste plantee una acción de lesividad ante la Suprema Corte, para tener un respaldo jurídico fuerte ante lo que puede llegara ocurrir.

Se descarta que los poseedores de esas perforaciones alegarán que, en caso de que sean dados de baja, se verán afectados derechos adquiridos, con lo cual podrían demandar a Irrigación por una cifra que algunos consideran que no bajará de los $1.000 millones.

En marzo del año pasado se hizo un relevamiento sobre esos pozos de la discordia: se detectó que sólo cinco de ellos estaban en terrenos incultos, y el resto ya riegan entre 800 y 1.000 hectáreas fundamentalmente de viñedos.

Detrás de esos emprendimientos no hay bebés de pecho: algunos pozos fueron otorgados a los franceses de Vignes des Andes para el desarrollo de un proyecto vitícola e inmobiliario, otros a una empresa local como KLP SA, que tiene una facturación de $20.000.000, y al menos dos quedaron en manos de Santa María de los Andes SA. En esta sociedad figura Daniel Matuone, titular de Casinos Victoria y de Arena Maipú, que está desarrollando 140 hectáreas de viñedos. Una de las parcelas de ese loteo es propiedad de Marcelo Tinelli.

El jefe de Irrigación sustenta en un argumento la decisión política de dar de baja los pozos, que –desde lo jurídico– no fueron bien otorgados. En trazos gruesos, el motivo podría resumirse así: Irrigación entiende que lo que permitió Frigerio en su momento fueron permisos de perforación, no de utilización del agua. Algo que suena endeble desde lo jurídico y más aún cuando, desde hace por lo menos dos años, al menos en 15 de esos pozos se viene sacando agua, con inspecciones oficiales incluidas. Dudas de este tipo se plantean también entre los cuatro consejeros de los ríos, que –según estaba previsto– deberán votar hoy a instancias del Gobierno por el fin de aquellas perforaciones. La conducción de Irrigación necesita al menos tres votos, pero todavía no los tiene asegurados. “Este tema ya se llevó puesto a un superintendente. Ahora podría llevarse puesto a otro”, se quejan por lo bajo en el organismo del agua, temerosos de que la jugada de Paco Pérez no salga bien.