Diario Uno > País

Un hombre fue secuestrado, liberado tras pagar rescate y quedó detenido: tenía pedido de captura

Por Alejandro Gameroagamero@diariouno.net.ar

El secuestro extorsivo de un hombre con antecedentes de estar vinculados al mundo de las drogas puso en alerta a las fuerzas policiales y a la Justicia federal el domingo a la madrugada, luego de que la esposa del secuestrado denunciara la grave situación a las autoridades.

Una vez más, el submundo del tráfico de estupefacientes aplicó la metodología del secuestro para resolver cuentas pendientes relacionadas con las deudas por la mercancía que se trafica.

La víctima fue secuestrada en la puerta de su casa, en el barrio Santa Rita, de Guaymallén, cuando festejaba el cumpleaños de uno de sus nietos. La banda se comunicó con su esposa y le dejó bien en claro que para verlo vivo y sano nuevamente tenía que pagar un rescate de $200.000.

Más allá de la intervención de las fuerzas de seguridad, como ha sucedido en otras ocasiones en casos casi calcados, fueron los familiares de las propias víctimas quienes solucionaron la situación pagando parte del rescate.

A punta de pistolaLa noche agradable invitaba a pasar un rato en la vereda. Mientras en su vivienda se celebraba un cumpleaños, Antonio Quiroga salió a la puerta y prendió un cigarrillo con la tranquilidad de que la rutina marcaba su ritmo invariable. Esa la 1.

Pero todo cambió en segundos. No había alcanzado a terminar de fumar cuando –según el relato de sus familiares –apareció un VW Gol gris oscuro en la puerta de su casa.

Unos hombres –no dijeron cuántos eran– bajaron amenazantes, empuñaron sus armas y no le dieron tiempo a nada. Encañonándolo y bajo amenaza de muerte, lo metieron adentro de la vivienda y lo interrogaron claramente: “¿Donde está la droga?”. Revolvieron la casa, pero al no hallarla ni conseguir una respuesta satisfactoria de Quiroga, decidieron llevárselo como prenda de garantía. En minutos, Quiroga había desaparecido con rumbo incierto.

Los testigos apenas pudieron describir a los matones y señalar que uno de ellos llevaba un chaleco antibalas gris oscuro.

Desesperados, los familiares acudieron a la Policía, que cuando asistió al lugar no sólo le relataron toda esta versión, sino que además la esposa de la víctima les mostró el llamado telefónico que había recibido de un Nextel y les dijo: “Quieren $200.000 a cambio de mi marido”.

Rápidamente se corrió la novedad en la policía de Investigaciones y se alertó al fiscal federal Fernando Alcaraz. Pero la Justicia tenía un problema: como la mujer no formalizaba la denuncia, las chances de intervenir eran reducidas.

Vigilaron la situación toda la noche y, sorpresivamente, a las 6.44, la mujer apareció con su esposo en los Tribunales Federales.

Allí contó que finalmente había reunido $41.000 que les había entregado a los secuestradores y que éstos habían liberado a su esposo en el carril Mathus Hoyos, dejándolo esposado en la vía pública.

No trascendió cómo, pero lo cierto es que la esposa de Quiroga reveló que finalmente fue ella la que lo fue a buscar hasta el lugar para rescatarlo.

Buscados por la JusticiaCuando en los tribunales tomaron las identidades de Quiroga y su mujer y las cotejaron con los archivos, quedaron asombrados. Él estaba con pedido de captura de la Justicia federal desde el 7 de octubre del 2011. Y eso fue sólo el comienzo.

Sandra Monasterio, la esposa del secuestrado Quiroga y quien llevó a éste hasta los tribunales, tenía dos pedidos de captura de la Justicia federal por violación a la ley de estupefacientes.

Uno de los pedidos contra la mujer data del 4 de octubre del 2010 y es del Segundo Juzgado Federal de San Juan y el otro es del 28 de octubre del 2011 y es el del Tribunal Federal Nº1 de Mendoza.