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Un alvearense falleció por una intoxicación con botulismo

Por Gonzalo Villatorovillatoro.gonzalo@diariouno.net.ar

Un hombre de 69 años falleció el domingo pasado en el hospital Enfermeros Argentinos a raíz de botulismo en principio por consumir conservas en mal estado.

Antonio Lorenzo Villegas tenía domicilio en el paraje Compuertas Negras, unos 10 kilómetros al este de ciudad, pero últimamente residía en un puesto en Canalejas, a 90 kilómetros de Alvear, donde estaba trabajando.

El caso no fue confirmado oficialmente por las autoridades del hospital porque la familia de Villegas decidió judicializar el tema, pero según trascendió, las muestras que habían sido enviadas a Mendoza resultaron positivas e, incluso, le inocularon la antitoxina horas antes del fallecimiento. Además, se supo que fue Walter Vitali, director del hospital alvearense, quien retiró el suero del vacunatorio central en San Rafael.

“No podemos dar detalles porque el caso fue judicializado por los familiares del paciente”, dijo escuetamente Vitali y explicó: “Desde el hospital se hizo todo lo posible por el paciente. Ahora vamos a ponernos a disposición de la Justicia y colaborar en todo lo que requiera”.

El hombre llegó al hospital el miércoles con un cuadro de dolor agudo y su condición fue empeorando hasta que lo derivaron a la sala de terapia intensiva, donde falleció el domingo a las nueve de la mañana.

Durante el tiempo de internación “lo atendieron distintos médicos y se le practicaron todos los estudios posibles para elaborar un diagnóstico, y entre las distintas opiniones surgió lo del botulismo y se lo trató por esa enfermedad”, contó uno de los profesionales que pidió reserva de su nombre.

Como Villegas vive solo y retirado de los centros urbanos, los médicos no pudieron determinar qué consumió y cuándo se presentaron los primeros síntomas.

Por el desarrollo de la enfermedad, estiman que fue, por lo menos, una semana atrás.

Ante esta situación, un equipo del Área Departamental de Salud se trasladó hasta el puesto para buscar en la vivienda de Villegas y tratar de dilucidar cuál fue el agente transmisor.

Por el lado de la familia, ese domingo a la tarde se presentó en la comisaría 14 de Alvear y realizaron una exposición en la que dejó constancia de la disconformidad con la atención que recibió Antonio mientras permaneció hospitalizado.

La denuncia llegó a manos de Paula Arana, fiscal correccional y de instrucción del departamento, y de inmediato ordenó que el cuerpo sea sometido a una necropsia.

El botulismo es una enfermedad infrecuente, pero muy seria, que es causada por una bacteria. El Clostridium botulinum se encuentra en el suelo y en agua no segura, produce esporas que sobreviven en los alimentos mal conservados o mal enlatados. En ese ambiente se genera la toxina que produce la enfermedad. Incluso, ingerir cantidades pequeñísimas de esta toxina, puede provocar un cuadro clínico grave.

El problema es en el envasadoLos alimentos que suelen contaminarse con mayor frecuencia con la bacteria del botulismo son los vegetales enlatadas como espárragos, arvejas, choclos, remolacha, berenjenas o pimientos y menos frecuentemente ajo y tomate. También los escabeches. Además, puede ser transmitido por la carne de cerdo, el pescado crudo o ahumado y la miel.

Los primeros síntomas están relacionados con el sistema nervioso, como los trastornos de la palabra, llanto débil en los niños, visión doble y parálisis de los miembros. Pueden aparecer entre una hora y diez días después de la ingesta.

“En nuestra zona es muy común realizar conservas en la casa, el problema no está en la elaboración sino en el envasado mal hecho. Incluso los escabeches con bajo tenor de vinagre pueden transmitir la enfermedad”, dijo el doctor Pedro Farrán.

Según el médico, “las conservas tienen que estar bien tapadas y hervidas al menos 40 minutos, pero después hay que sacarlas rápidamente del agua porque ese cambio de temperatura elimina la bacteria”, explicó. Cuando se desconoce el origen de los productos, es recomendable hervir los alimentos al menos 10 minutos antes de que sean consumidos.