Diario Uno > País

Traé el “mionca” y desfilamos

Por Manuel de Paz

No hace falta ser muy viajado para opinar sobre fiestas populares. Basta con ver con cierta regularidad los canales tipo Travel & Living en la TV por cable para formarse una idea de la notable cantidad (y calidad) de estos espectáculos que existen en el mundo.

Y también para cerciorarse del fuerte impacto que dichas celebraciones tienen en la cultura de esos pueblos y, de manera particular, en el turismo. Nuestra Fiesta de la Vendimia está en ese rubro. Por el Acto Central del anfiteatro, lo merece con creces. Pero no tanto por los otros dos actos masivos que conforman el festejo: la Vía Blanca y el Carrusel.

¿Y de barbas cómo andamos?

Luego de ver el despliegue y la creatividad que ofrecen en otros países los desfiles de carruajes y comparsas, no puede menos que advertirse que aquí hay que poner las barbas en remojo, ya que estamos muy lejos de que la Vía Blanca y el Carrusel tengan un nivel internacional.

Quiero decir: un nivel acorde a lo que la TV muestra en otras fiestas populares, sobre todo en América Latina, y que se pueden ver, por caso, en ese ciclo llamado Más que una fiesta que va por Discovery Travel, con Leandro O’Brien.

 

QuedadosLo que los mendocinos pudieron ver en las calles este viernes y ayer fueron dos desfiles bastante caóticos, sin organicidad, sin una línea estética o conceptual y, digámoslo sin miedo,

demasiado pobretón.

 

Por momentos parecía que estábamos ante una estudiantina de pueblo chico, que, claro, son muy alegres, pero que no tienen nada que ver con el nivel de una fiesta que se precia de ser una de las más importantes del mundo.

Informémonos más y mejor, y veremos que en materia de desfiles callejeros nos están pasando por encima en muchos lugares del mundo.

Sin ir más lejosPara ello no tenemos que ir necesariamente al Carnaval de Río de Janeiro. Basta con ponerse a ver el Carnaval de Gualeguaychú para así comprobar el magnífico despliegue organizativo y temático que exhibe una ciudad del interior de la provincia de Entre Ríos. Es decir, una ciudad que, a escala, es más chica que San Rafael.

 

Te dormisteHa llegado la hora, insistimos, de dar otra jerarquía a nuestros desfiles vendimiales, para que realmente nos enorgullezca que se vean en varias partes del mundo.

Y para que estén más acordes a lo que somos capaces de hacer. Que es mucho más de lo que se observó este inicio de marzo.

Admitimos, sin dudar, que aquí a la Vía Blanca y al Carrusel los salva el calor popular que pone la gente en las calles.

Ese es el gran valor agregado en el que insisten en adormilarse los organizadores de nuestra Fiesta.

Costa PobreEn esta nueva Vendimia, el nivel artístico de los carros fue aceptable en muy pocos casos. La mayoría de los departamentos exhibió propuestas muy escuálidas. Es como que consiguieron un camión

con acoplado y lo llenaron con lo que tuvieron a mano en la comuna.

 

Pasame las ramasEn algunos casos pareció que estuvimos a un tris de que nos presentaran la tradicional enramada de las fiestas del estudiante.

Los municipios no pueden seguir quedando librados a su suerte, sin presupuesto y sin tener mayores referencias respecto de los carros que van a presentar las otras comunas en la Vía Blanca y el Carrusel. 

DesalmadosHay quienes dicen que eso es bueno porque permite que los municipios presenten “el alma” de la región, con su gente. Así, aseguran algunos, no nos imponen nada desde la Capital.

Lo concreto es que ambos desfiles necesitan una remezón de profesionalismo y creatividad. Por ende, necesitan presupuesto. Y planificación con un año de anticipación.

Para eso, en este tema las comunas deberían integrarse con el Ministerio de Cultura de la Provincia para programar con mucha anticipación una línea directriz para los desfiles vendimiales, donde cada uno pudiera lucirse a partir de la identidad de cada departamento, pero respetando una idea madre que otorgue sentido artístico y conceptual a los carros, las reinas y los artistas.

El relojitoAsí como el Acto Central es un mecanismo de relojería, así también, con ese mismo criterio, deberían armarse la Vía Blanca y el Carrusel.

Nos ahorraríamos de esa forma que a último momento haya que agregar gauchos para alargar la Vía Blanca. O que sigamos siendo permeables con la batucada antiminera que pareciera que ya es parte del Carrusel debido a la mala conciencia de no pocos funcionarios. 

Te explicoEstá muy bien que, por ejemplo, participen las colectividades boliviana y peruana en el Carrusel. Pero eso tiene que estar guionado, pautado, con tiempos precisos y no librado a lo que con mucha

voluntad organicen esos bailarines per se.

 

El mismo criterio debería regir si mañana se decide integrar a estos festejos a los cultores del hip hop, o a los chicos que practican skate o a un ballet que se forme con lenguaraces de Facebook.

 

¿Es mucho pedir?Lo resumo: estos desfiles deberían ser un dechado de profesionalismo y rigor.

Deberían pensarse como una puesta en escena callejera.

Para que no ocurra como ahora, que pasa un carro y el siguiente viene dos cuadras más allá, y después vienen tres juntos, y trascartón desfilan policías, y así sucesivamente.

Tanto la Vía Blanca como el Carrusel deberían tener un guión, una música estudiada para presentar a cada departamento, y tendrían que estar a tono con los tiempos que corren, con tecnología acorde y con ideas que no estén tan apolilladas.