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Es el joven platense que murió en el cruce de las avenidas Deán Funes y Sarmiento, en San Rafael. Esa esquina es escenario de la más flagrante estupidez humana y basta unos 5 minutos allí para verlo. 

Se apagó definitivamente la vida de Renzo Casali tras ser atropellado en su viaje de egresados en San Rafael

Por UNO

Por Javier Martínmartin.javier@diariouno.net.ar

A los 18 años, finalmente se apagó definitivamente la vida de Renzo Casali, el joven platense que fue atropellado el domingo en esta ciudad al bajar de un colectivo para entrar en un boliche. Por esta tragedia, se encendió el debate por dos grandes temas: la inseguridad vial y la donación de órganos.

Lo que debió ser un viaje de egresados de pura diversión y alegría finalmente terminó con una familia destrozada. Luego de que ayer sus padres decidieran no donar los órganos, Renzo fue desconectado a media mañana de los aparatos que mantenían su vida, básicamente para preservar sus órganos, ya que desde el lunes a la mañana se conoció que el encefalograma arrojó que tenía muerte cerebral.

Con medios nacionales haciéndose eco del caso este joven, que soñaba con ser músico, fue desconectado y su familia decidió no donar los órganos. Fue alrededor de las 11.30 del martes y su cuerpo fue trasladado a la Morgue Judicial para practicar la autopsia correspondiente, según confirmó a UNO de San Rafael el director del hospital Schestakow, Armando Dauverné.

“Es una potestad de la familia y una decisión muy personal”, manifestó el médico. Una vez practicada la necropsia, el cuerpo será llevado a La Plata, de donde era el joven.

La esquina de la estupidezEl cruce de las avenidas Deán Funes y Sarmiento es escenario de la más flagrante estupidez humana. En esa confluencia peligrosa de calles, que incluso no tiene la traza recta, basta detenerse un rato para ver pasar de cualquiera de los cuatro costados a conductores que no aminoran la velocidad, jugándose su vida y lo peor, la de terceros. Aunque la esquina pide a gritos un semáforo y al pedido se acoplaron varios sectores (el Concejo Deliberante entre ellos), la misma sigue librada a las ganas o no de frenar de cada uno.

Así, no es la primera vez que en ese cruce se producen serios incidentes viales: en abril pasado un Honda Fit con una pareja de correntinos a bordo terminó adentro de un canal luego de impactar con un Peugeot 504. Y en julio, una Renault Kangoo volcó tras golpear a un Peugeot 207.

Lo que completa el mapa de la inconducta humana es que del lado sur, la Deán Funes hasta hace un par de años parecía tierra bombardeada, de tantos pozos. Llevando la perspectiva más allá de este caso puntual, seguramente se pensará en arreglarla.