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Sanz, el radical que está de moda

Cuentan que en 2003, cuando el entonces gobernador mendocino Roberto Iglesias tuvo que definir a susucesor, tenía dos opciones: Julio Cleto Cobos o Ernesto Sanz. Habló con los dos, lo pensó y una

noche se decidió por Cleto. Sanz lo llamó decepcionado para que le diera sus razones y recibió una

respuesta que hoy recuerda como una ironía del destino: "Elegí a Cobos por su lealtad".

Vueltas de la vida, Ernesto Sanz es hoy el presidente del radicalismo en la era cobista. Y es

que Cobos, que parecía desterrado del radicalismo, terminó convirtiéndose en la única chance de la

UCR para intentar volver a ser gobierno, después de que el "voto no positivo" del vicepresidente lo

catapultara a la fama.

Así y todo, para sus correligionarios, esta vez también debería ser Sanz y no Cobos el

candidato a presidente de los radicales en 2011. Creen que al mendocino le sobra carisma, carácter

y cintura política para competir por la jefatura de Estado, pero cuando van a las encuestas se dan

cuenta de que su líder, por lo menos hoy, no mide en los sondeos en los que todavía Cleto brilla.

"Cobos sólo puede ser presidente durante un período, porque ya fue vicepresidente, y los

próximos cuatro años deberíamos ocuparnos de consolidar a Ernesto o Ricardo (Alfonsín) como nuestro

próximo candidato a presidente", aseguran en el Comité Radical.

Sanz está de moda no sólo en su partido. Hasta Mauricio Macri le reconoce generosidad

política y capacidad de diálogo, mucho antes de hacerse cargo de la UCR. Tenía una cita con el

senador el día que estalló el escádalo por el espionaje de Ciro James. Macri lo llamó para decirle

que entendía si prefería evitar ese día el encuentro, pero Sanz le dijo que lo iba a ver a su

despacho como habían quedado. De hecho, el mendocino es su nexo más "confiable" con la oposición

por estos tiempos, y además comparte con Macri el fanatismo por la misma camiseta.

Ernesto se llama así por un jugador de Boca, Ernesto Lazzatti, estrella del equipo en los

años 40. Nació el 9 de diciembre de 1956, tiene dos hijos y está casado con Cristina,

nutricionista, a la que el senador mendocino llama "Cristina la buena", por obvias razones.

Abogado, amante del básquet, deporte al que jugaba cuando era "alto y flaco" en su Mendoza

adolescente, Sanz reconoce que le gustaría ser presidente de la Nación, cada vez que le preguntan

por sus sueños políticos.

En el último encuentro del partido en San Nicolás, el senador fue la estrella. Esa misma

noche, en su cuenta de Facebook escribió: "En el radicalismo no se ordena, se debate. En el

encuentro de legisladores en San Nicolás no hubo ningún Moreno, ni participó D´Elia. Cuando falta

debate adentro del gobierno incomoda verlo afuera. Incomoda que un grupo de 60 legisladores

nacionales dediquen un par de días a reflexionar como salimos del día a día y construimos una

agenda política propia que refleje un proyecto de país".

Más de uno vislumbra en su discurso la fuerza seductora de Raúl Alfonsín. Pero aún su

magnetismo no se tradujo en conocimiento popular. Si hasta en Mendoza, durante la última campaña,

en algunas casas donde tocaba el timbre, las señoras lo abrazaban y le decían "¡Alejandro!", por

Alejandro Sanz, el cantante español con el que sólo comparte apellido. z we

Hacia la consolidacion

* Más de uno vislumbra en su discurso la fuerza seductora de Raúl Alfonsín.

* Mauricio Macri le reconoce generosidad política y capacidad de diálogo.

* Sanz reconoce que le gustaría ser presidente de la Nación cada vez que le preguntan por sus

sueños políticos. / ANA GERSCHENSON