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Por la baja turbidez y el cuidado en las casas casi no faltó el agua en Mendoza

Cecilia Osorioosorio.cecilia@diariouno.net.ar

Las maniobras del viernes para limpiar las compuertas del dique Potrerillos dieron resultados antes de lo esperado. Así, el corte de agua estipulado, en principio de 24 horas, para ayer en el Gran Mendoza tuvo un impacto menor: por la tarde el suministro se había restablecido en la mayor parte de los sectores que presentaron problemas.

Con el balance en mano de lo que pasó, desde el Gobierno no hablaron de obras específicas para amortiguar consecuencias similares, porque especulan que las fuertes lluvias que empujaron a los aludes no se repetirán. En el horizonte del corto plazo, planean medir la densidad de sedimentos del dique y seguir estableciendo procedimientos de limpieza como el del viernes, aunque aseguran que estos no afectarán el abastecimiento de la población.

Desde el Ministerio de Infraestructura, se informó que adelantaron para abril un estudio que habitualmente se realiza en junio. “Se trata de una barimetría, que se hace una vez al año, con la cual se introducen equipos especiales que a través de un sistema de sondas miden las densidades en la profundidad del dique”, dijo Gerardo Vaquer, subsecretario de Obras Públicas, quien explicó que esta observación les permitirá tener información

y un diagnóstico preciso de la vida útil de la presa.

A la hora de evaluar lo sucedido y siguiendo un parámetro “muy usado en ingeniería”, Vaquer se animó a pronosticar: “Lo que pasó este año no se va a repetir hasta dentro de mucho tiempo. Quienes tienen experiencia en medir el tiempo de recurrencia de los fenómenos climáticos (cada cuánto tiempo se da una tormenta de magnitud considerable para los valores normales de lluvia) hablan de que podrían pasar 200 años hasta que vuelva a precipitar como en febrero”.

Pero como toda predicción, aunque basada en estimaciones científicas, puede fallar, entonces se le preguntó al subsecretario sobre las obras para amortiguar consecuencias graves como la interrupción del suministro sin previsión.

“No hay obras que resistan la magnitud de los aludes de febrero y si algo puede hacerse, se necesita un presupuesto cuatro veces superior al costo de una ruta. De todas maneras, con la Dirección Nacional de Vialidad delegación Mendoza estamos evaluando una serie de medidas”, dijo y concluyó: “Lo importante es que dejemos el registro de lo que ocurrió: esto que es nuevo para la ruta y el dique debemos tenerlo presente para poder evaluar qué es lo que te puede pasar”.

Hubo un mea culpa y el funcionario reconoció que en este segundo procedimiento de corte de agua el operativo salió bien porque se difundió información a la población y hubo coordinación entre los actores involucrados (Agua y Saneamiento Mendoza, Ente Provincial de Agua y Saneamiento y los municipios de Luján y Maipú, que tienen sus propias plantas potabilizadoras).

En resumen

En general, se notó que hubo baja presión y sólo se interrumpió el abastecimiento en el oeste de Godoy Cruz (barrio Las Tortugas), una parte Guaymallén (Dorrego), la Quinta y Sexta Sección en Capital y la zona del oeste de Las Heras.

Más allá de los detalles operativos, desde el Gobierno explicaron que las maniobras de este tipo son cotidianas pero esta vez “su dimensión fue mayor y afectaron a la sociedad”, por las consecuencias de barro y sedimento  que al dique generaron los aludes del 7 y el 8 de febrero.

Agua más clara

Pablo Gudiño, gerente de operaciones de AYSAM, explicó: “Se había previsto dos horas de maniobras y una turbidez parecida a la que encontraron tras el alud. Pero la apertura fue de una hora, ya que el agua comenzó a salir más clara antes”.

Para comparar sirve esta muestra de valores al pie del río Mendoza: tras el alud, el lodo indicaba un valor de 260.000 utn (medida para evaluar la turbidez) y el viernes en la noche era de 30.000 utn.

“Como la turbidez bajó se pudo empezar a producir agua. También fue importante que la gente tomó conciencia con la información que circuló y respetó el uso, lo cual tuvo un impacto directo en el restablecimiento del servicio.

Además, las condiciones climáticas favorecieron el bajo consumo del líquido vital: las reservas duraron el doble de lo previsto (de 4 horas pasaron a 8 horas, otras, de 2 horas pasaron a 4 horas)”, subrayó.