Diario Uno País

El 90% de los locales de Capital estuvieron cerrados. Los cientos de visitantes desfilaron por calles desoladas.

Pese a los anuncios, el comercio no abrió durante el primer feriado

Por UNO

Javier Cusimanocusimano.javier@diariouno.net.ar

Como si fuera domingo pero con un centenar de turistas desfilando por las veredas, se vivió ayer en la capital la primera jornada del último fin de semana largo de este año. El noventa por ciento de los comercios estuvo cerrado y los que abrieron lamentaron su decisión, ya que las ventas no resultaron tan altas como tenían pensado y los costos se duplicaron en mano de obra. “Es una pena que mal acostumbremos a la gente a irse de compras al Shopping durante los feriados.

Hay en mis compañeros del centro una mala cultura que tenemos que erradicar si queremos representar una verdadera competencia”, explicó Gisela Caso desde uno de los pocos locales abiertos al público.

“Nuestros maridos están contentísimos con Mendoza: no tienen que pasarnos la tarjeta porque está todo cerrado y la Municipalidad les regaló un vino apenas llegamos”, contaban irónicas y riéndose Fernanda Roca y Fernanda Viscay, provenientes de Río Negro Con las vidrieras apagadas y un frío intenso, no quedó más remedio para los visitantes que colmar las cafeterías de la peatonal Sarmiento y los restoranes en horas de la  noche, las únicas dos opciones para los que no contrataron una excursión lejos de la ciudad o recién abandonaban la terminal de ómnibus y salían a dar una vuelta por los alrededores del hotel.

Si inclusive hasta para comprar un paquete de cigarrillos había que recorrer varias cuadras hasta una estación de servicio y contar con la suerte de que quedaran provisiones para los más viciosos, porque los drugstores y quioscos tomaron la misma determinación que los comercios.

Un escenario similar mostraban las galerías, la misma fachada que la mayoría de las tiendas: grandes portones metálicos restringiendo el ingreso, mientras que los turistas miraban en dirección a sus relojes con la esperanza de que con el correr de la tarde alguna abriera sus puertas.

Pero nada de eso ocurrió y latía la sensación de que todos fueron invitados a una fiesta que pasaba en otra parte. Algunos comercios cerraron al público pero hicieron trabajar a sus empleados reponiendo mercadería, confeccionando sus vidrieras y preparándose para el cambio de temporada.

Otras anunciaban con un cartel a la vista que sólo abrirían hoy por la mañana, pese a que dos días antes habían prometido atender en horario habitual para aprovechar la ola de visitantes pronosticada por las estadísticas del Gobierno.

“Los comercios del centro abrirán jueves y viernes en horario normal y tendremos promociones especiales con tarjetas”, dijo oportunamente el titular de la Cámara Empresaria de Comercio, Industria, Turismo y Servicios de Mendoza (Cecitys), Alberto Minzer. Pero el sueño de convertir el centro en un shopping a cielo abierto no pudo cumplirse nuevamente. El esfuerzo de unos pocos no fue suficiente.