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miércoles 25 de octubre de 2017

Perfil: uno de los exministros más fuertes de la era K

El exministro de Planificación Julio de Vido fue un hombre de extrema confianza del matrimonio Kirchner, al que acompañó desde la Intendencia de Río Gallegos hasta la Presidencia de la Nación, siempre como encargado de administrar la obra pública y millonarios recursos del Estado.

Engranaje fundamental de la estructura de poder diseñada por Néstor Kirchner, De Vido se ganó al poco tiempo de llegar a la Casa Rosada la etiqueta de "superministro" debido a la cantidad de áreas que dependían directa o indirectamente de su cartera, siendo la principales la obra pública, el transporte y la energía.

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En el Ministerio de Planificación Federal y Servicios Públicos, el funcionario porteño de nacimiento y santacruceño por adopción administraba los subsidios para la energía y el transporte y era el interlocutor más confiable para los empresarios, que sabían que hablar con él era como hablar con el entonces Presidente.

Se notaba ese poder cuando, en algunos eventos empresariales que contaban con su presencia, algunos de los hombres y mujeres más importantes del mundo de los negocios hacían fila para saludarlo y abrazarlo.

De Vido conoció a Néstor y Cristina Kirchner a principios de la década de 1980 y los acompañó en la fundación del Ateneo Juan Domingo Perón en Río Gallegos a finales de 1981, cuando comenzaba a gestarse el kirchnerismo.
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Cuando Kirchner alcanzó la Intendencia de Río Gallegos, en 1987, De Vido fue nombrado Director General de Obras Públicas del Instituto de Desarrollo Urbano y Vivienda (IDUV) de la provincia de Santa Cruz.

En 1991, Kirchner asumió como gobernador de Santa Cruz y designó a De Vido ministro de Economía y Obras Públicas, hasta que en 1997 es electo diputado nacional y luego, en 1999, ministro de Gobierno de Santa Cruz, desde donde mantuvo una influencia decisiva en el manejo de los recursos provinciales.

También se desempeñó al frente de la Comisión Federal de Impuestos, entre 1995 y 1996 y entre 2000 y 2001, y representante provincial ante el Consejo Interprovincial de Ministros de Obras Públicas (CIMOP), entre 1991 y 1999.

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Fue presidente de la Administración General de Vialidad Provincial, entre 1990 y 1991.

Al llegar a la Casa Rosada, el 25 de mayo de 2003, De Vido es nombrado ministro de Planificación Federal y Servicios Públicos, donde concentró el manejo de tres secretarías clave: Obras Públicas, a cargo de José López; Energía, a cargo de Daniel Cameron, y Transporte, con Ricardo Jaime al frente.

"Tiene voz, voto y decisión en el entorno de Kirchner", lo describían en aquella época los allegados al Gobierno de Santa Cruz.

Durante su gestión nacional comenzó a ser señalado por la oposición, especialmente por Elisa Carrió, como "el cajero de Kirchner", al tiempo que se lo vinculó sin éxito a las primeras denuncias de corrupción resonantes, como el caso Skanska y el secuestro de la valija con 800 mil dólares del venezolano Guido Antonini Wilson.
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Aunque la oposición lo señaló constantemente como un hombre vinculado a sobreprecios en la obra pública y digitación de licitaciones, De Vido fue el único ministro que durante los 12 años de gobierno kirchnerista se mantuvo en el mismo cargo.

Luego de la muerte de Néstor Kirchner en 2010 la entonces presidenta Cristina Kirchner desplazó a muchos de los hombres que formaban parte del círculo de confianza de su esposo, menos al ministro de Planificación.

Una versión cuenta que De Vido quiso dejar el cargo tras la muerte de su padrino político pero que la jefa de Estado no se lo permitió.

Terminado el gobierno de Cristina Kirchner, el distanciamiento entre la expresidenta y el exministro se volvió cada vez más evidente a medida que avanzaban las causas judiciales en su contra.

De hecho, el bloque kirchnerista de la Cámara de Diputados no bajó al recinto a defenderlo ante el avance de su desafuero, ni siquiera para dejar sentada su postura en las versiones taquigráficas.

Meses atrás, cuando la Cámara de Diputados intentó expulsar de su seno a De Vido por "inhabilidad moral", el otrora poderoso "superministro" pronunció un discurso en el que pareció recordarles cuál fue su lugar durante los últimos 12 años.

"Soy responsable de todo lo que hicimos durante estos años, con los Presidentes (Néstor y Cristina Kirchner), con los gobernadores y con los intendentes, con muchos de mi colegas de Gabinete y con muchos de ustedes", disparó De Vido.
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