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La mujer, de 45 años, cría a cinco hijos propios, 16 sobrinos y dos nietos. Todos estudian y ella dice que “son muy buenos y respetuosos”. Su historia conmovió a la presidenta de la Nación.

Patricia, la madraza de 23 chicos, tiene su casa y no pide nada más

Por UNO

Por Paola Aléale.paola@diariouno.net.ar

Patricia Romero tiene 45 años, cinco hijos propios, 16 sobrinos y dos nietos a cargo. Hace un año vive con su pareja y los 23 chicos y chicas (de entre 11 y 25 años) en el barrio Metrotranvía, de Maipú. Antes, la numerosísima familia habitaba en una precaria vivienda de un asentamiento de Luzuriaga. Pero su suerte cambió desde que se animó y le escribió una carta a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Una de sus hijas le acercó la carta durante la cumbre de presidentes del Mercosur, en junio del año pasado. En ella, Patricia relataba su particular historia y a Cristina la conmovió la solidaridad con la que se encargó de criar a tantos niños y niñas, y le cumplió su sueño: la casa propia.

El miércoles, la Presidenta la nombró en el discurso y la hizo famosa de la noche a la mañana. La mujer es tímida, pero está contenta por lo que pasó durante la visita de la mandataria. “Ella preguntó por mí apenas se bajó del auto: ‘¿Dónde está la Patricia?’. Nunca lo pensé”, dijo llena de orgullo.

La historia

“Hoy (por ayer) me levanté a las 5 de la mañana. Les tengo que hacer el té a todos. Al nene que es discapacitado viene el transporte a buscarlo. Sí o sí me tenía que levantar temprano: le tengo que dar la medicación para que pueda ir a la escuela”, cuenta Patricia, quien ahora no trabaja fuera de su casa pero que en algún momento debió hacerlo.

“En un principio trabajé muchísimo. No pedía ayuda de nadie, me las arreglaba sola. Trabajé en servicio doméstico y en una panadería. Me levantaba casi de noche y me iba caminando para ahorrarme la plata del micro. Caminé muchísimo, pero los saqué adelante a todos”, explicó llena de felicidad.

Asegura que todos los niños que ha criado “son buenos”, tanto los cinco de ella –de los cuales uno es adoptado– como los nueve de una de sus hermanas (fallecida) y los siete de otra que se fue y no pudo hacerse cargo de ellos. También habla con amor de sus dos nietitos pequeños.

Si bien en un principio les costó adaptarse, sobre todo a los que perdieron a su mamá, la familia ahora es feliz así como vive. “Dentro de todo, son niños muy buenos, tienen una excelente educación, son respetuosos. No tengo quejas del barrio ni de las escuelas. No se sienten ni se ven en la calle. Salen para ir a la iglesia. Somos cristianos, creemos mucho en Dios. Él hizo que la Presidenta me escuchara”, reflexiona.

Todos estudian y sólo la mayor trabaja de celadora, pero tampoco abandonó la escuela. Ella dice que no pide nada más, que Cristina ya le dio la casa que ahora está ampliando y que está más que agradecida con esto.

En un día se hizo famosa

“¿Dónde está Patricia?”, preguntó Cristina Fernández de Kirchner en medio de la inauguración de la ampliación de la destilería de Luján de Cuyo.

Muchos periodistas y funcionarios pensaron que Cristina se estaba refiriendo a la justicialista azul Patricia Fadel. Pero no, lo que quería la mandataria era saludar a Patricia Romero, la mendocina de los 23 hijos, a quien calificó de madraza.

La historia de la mujer que se hizo cargo de sus hijos y de los de sus hermanas disparó no sólo la solidaridad y la emoción de la Presidenta, quien la saludó y la abrazó, sino también la curiosidad de los medios de comunicación de todo el país.

“Me han llamado de las radios, los noticieros y de distintas provincias, me he sentido acosada desde ayer”, contó Patricia.

Y aseguró que no tiene tiempo libre: todo se lo dedica a la crianza de este verdadero batallón familiar. Pero está feliz con su elección.