Diario Uno País

El sector de la salud inició ayer nuevas medidas de fuerza y muchos se quedaron sin ser atendidos.

Pacientes atrapados por los reclamos

Por UNO

Por Natalia Sosa Abagianossosa.natalia@diariouno.net.ar

Parece la historia de nunca acabar. Con los mismos protagonistas y con los mismos reclamos. Todos los años el sector de la salud paraliza o disminuye la atención en los hospitales y centros asistenciales para protestar por los incumplimiento, según ellos, del Gobierno. Y en el medio, como siempre, quedan los pacientes, sobre todo aquellos que vienen desde lejos para atender a sus niños y que no tuvieron la suerte de escuchar o mirar en la televisión que los trabajadores estaban de asamblea.

María Claudia (36) tiene cuatro hijos y ayer viajó tempranísimo desde Lavalle para que atendieran al más pequeño (2), que tiene una fuerte neumonía. Su rostro de cansada no pudo ocultar su desazón al enterarse de que tenía que reprogramar la consulta con el pediatra porque sólo se atendían las emergencias y las cirugías programas en el Notti.

Lo mismo le sucedió a Pedro, quien se pidió el día en el trabajo para llevar a su niña (6) a un control posquirúrgico en horas de la mañana, justo cuando los médicos y enfermeros estaban en pleno debate.

La situación se repetirá con otros actores el próximo martes ya que las medidas de fuerza continuarán dos veces por semana por tiempo indeterminado hasta encontrar una solución.

Nadie dice que no sea justo el reclamo de los trabajadores de ATE y AMPROS, pero me gustaría saber qué pasaría si alguno de los hijos de los peticionantes se queda sin atención por las protestas. Seguramente la respuesta será que las urgencias nunca se dejarán de lado, más allá de que para una madre o un padre una bronquitis pueda entrar en ese cuadro de gravedad. Hay que tener temple para ver a tu hijo con dificultades respiratorias, con ojeras por no dormir y cada vez más flaquito por la falta de apetito. Ni hablar de los combos de medicamentos que tienen que tomar para poder recuperarse de esa enfermedad.

El sector sanitario pide, entre otras cosas, la equiparación de las asignaciones familiares que paga Mendoza con las que abona la Nación, un bono igual a un sueldo por los descuentos del Impuesto a las Ganancias, el nombramiento de los contratados y el 82% móvil de jubilación.

Hay que destacar que los empleados de la salud también se quejan por la falta de insumos y los problemas de infraestructura en algunos hospitales, situación que puede ser comprobada por cualquiera que pretenda ser atendido en el ámbito público. Tuve la oportunidad de acudir al Notti para que el pediatra de mi hijo le controlara una radiografía –era un caso urgente– y me encontré con un panorama abrumador: decenas de padres y niños en una enorme sala donde algunos llevaban más de seis horas esperando por un turno. En ese momento pensé cómo nadie se quejaba y dejaba que avasallaran sus derechos mínimos. La respuesta la tiene el Estado, que es el que debe garantizarlos.