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sábado 30 de junio de 2018

Ni la derrota de Argentina pudo con la alegría de esta pareja

Mayco y Karina conviven desde hace más de un año y el sábado fueron al centro sanjuanino para disfrutar del partido de la Selección en octavos de final mientras desayunaban.

// Por Bárbara Ardanaz


Se miran y el cariño que se tienen uno al otro los atraviesa y les da el oxígeno para vivir cada momento. Como buenos deportistas, se organizaron para ir al microcentro de San Juan a ver el partido de Argentina mientras disfrutaban de un rico desayuno y ni la eliminación de la Selección del Mundial pudo con la alegría de compartir esos momentos únicos juntos.

Mayco Molina (21) y Karina Jacomo (32) están en pareja desde hace más de un año y desde un principio decidieron irse a vivir juntos, en una casa ubicada en Pocito. Se conocieron en la Asociación de padres y familiares de personas con Mielomeningocele (APANIM), de la cual son participantes.


Ambos nacieron con la comúnmente llamada espina bífida, una alteración en la formación de una vértebra que afecta a la médula y a sus envolturas. Toda su vida aprendieron a convivir con esta malformación, a enfrentar los obstáculos y gracias a ella es que se conocieron y hoy tienen muchos proyectos para concretar.


Hace un año, en junio de 2017, participaron del Zumbathon "Baila por la vida", que concientizó sobre la donación de órganos. Allí, Mayco aprovechó en un momento que estuvo solo para acercarse a Karina y proponerles ser novios, a lo que ella no dudó ni un momento.


Es más, pasó un mes y se fueron a vivir juntos. Entre los dos se reparten la tarea de la casa y ayudan a los otros integrantes a concretarlas y confesaron ser "muy felices". Tanto es así que tienen planificado casarse en el 2019 y en los próximos años tener hijos, 2 o 3.


Les gusta el deporte, practican algunas disciplinas como básquet y lanzamiento, e incluso se entrenan para competencias como Handbike. "Nos prendemos en todas", aseguraron entre risas.


A veces sufren la rotura de alguna vereda o que una rampa esté muy empinada, esto imposibilita que puedan manejar correctamente sus sillas de ruedas. Generalmente la gente es muy solidaria si llegasen a requerir ayuda, pero no falta el desconsiderado que en vez de tenderles una mano cuando sufren una caída, se burla.


Ellos son felices, sonríen, se cuidan, se miran con amor uno al otro y se acompañan en cada momento feliz y en cada obstáculo que se les atraviesa, viven el momento: aquí y ahora.

Fuente: SanJuan8.com

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