Diario Uno País

El mendocino inaugura este sábado su gran muestra en Capital Federal con dibujos, pinturas y objetos. Aquí, la voz de un artista en alza. Galería de fotos.

Murillo expone en la ex ESMA

Por UNO

Por Carolina Baroffiobaroffio.carolina@diariouno.net.ar

Sus obras hablan por sí solas, reflejan su espíritu libre bajo una mirada ciertamente apocalíptica sobre el ser humano para movilizarnos hacia el cambio social. Considerándose un “obrero del arte”, Egar Murillo está ahí para inquietarnos. Su trayecto comenzó hace 20 años y no hay en él trazos borrados ni desperdicios. Todo en este artista se regenera y se revela. Generación tras generación. Amor, heroísmo y muerte beben de su mano creativa.

Egar Murillo va paso a paso, sus ojos negros apuntan en la dirección correcta gracias a la sabiduría de su experiencia. Esa que lo lleva a inaugurar en Capital Federal quizás la muestra más relevante de su carrera. “Fondo de pantalla para la vida” se exhibe desde hoy y hasta dentro de dos meses en el prestigioso centro cultural Haroldo Conti (ex ESMA).

El escepticismo como consecuencia de una sociedad consumista y tecnologizada que nos lleva a la soledad es el tema central de su exposición. Pero, mejor, lo dejamos hablar a Egar. Porque sus palabras –como disparos– nos iluminan y también hablan por sí solas.

–¿Cómo trazarías esta muestra en la línea de tiempo de tu carrera?–Me parece algo muy importante y marca cierta trascendencia dentro de la línea de mi trabajo. Lo importante es tratar de mostrar siempre la obra, en el lugar donde sea. Hacerse visible en la constelación de las artes visuales argentinas es muy difícil y esta exposición es un gran estímulo para poder continuar.

–¿Por qué “Fondo de pantalla para la vida”? ¿Qué connotación tiene ese título, sobre todo cuánto hay en él de tus influencias tecnológicas, si es que las hay?–Las influencias tecnológicas no existen técnicamente, pero sí como temática. El título lo pensé para estos tiempos de virtualidad tecnológica y de las redes sociales, donde lo físico está ausente y la soledad humana se hace cada vez mas oceánica; hay progreso tecnológico en detrimento de lo social y del amor, que es lo que une a la humanidad. Había pensado en qué imagen quisiera tener toda mi vida como fondo de pantalla, como telón del tiempo, donde mirar como en un paisaje y reflexionar el paso del tiempo.

–¿Exponer en la ex ESMA le da otro valor a tus obras? ¿Pensaste en eso al momento de planificar la muestra?–Es un lugar emblemático para la reciente y futura historia argentina, por todo el horror que se llegó a vivir ahí. Tener memoria para un país y para la propia vida es muy importante. Exponer en la ex ESMA tiene una gran carga de emotividad y densidad; me ha emocionado poder colgar mi trabajo, que no tiene más valor que el que pueda determinar el espectador. Sólo intento hacer lo mejor posible y seguir pensando en la próxima obra. La muestra no estuvo planificada de acuerdo al lugar.

– Acabás de formar parte de arteBA, con dos obras colgadas al lado de un cuadro de Eduardo Hoffmann, de las cuales una se vendió el primer día de la feria; pertenecés a una de las galerías de arte más reconocidas como es Van Riel; el año pasado ganaste el Segundo Premio del Salón Nacional de Artes Visuales en pintura y, repasando tu biografía en Mendoza, no te quedan premios o distinciones por ganar casi como la cantidad de concursos o bienales a nivel nacional en las que dejaste tu huella. Hoy, ¿cuál es tu búsqueda en el mercado?–Van Riel es una de las más históricas y contemporáneas de las galerías existentes en Buenos Aires y es un honor trabajar con ella y poder tener la libertad para crear sin lineamientos estériles que entorpezcan mi trabajo. Nunca pienso en el mercado ni en el marketing ni en qué recetas hay que tener, porque no hay recetas valederas para poder vender. Trato de seguir trabajando, creyendo en esto humildemente, con el sentido de un obrero que se levanta todos los días para la gran hazaña de crear algo interesante que el tiempo determinará.

–Más allá de lo que tilden los críticos o el público, para vos, ¿qué hace de tus obras una distinción para saber que estamos frente a un “Murillo”?–Quizás el sello es muy difícil de ver, está escondido detrás del eclecticismo temático, técnicas y soportes. El estilo está en proceso de construcción, aunque tenga más de 20 años de trabajo. Posiblemente mi estilo sea el de tener un pensamiento libre escarbando en el lado oscuro de lo humano.

–¿En qué momento descubriste que te ibas a dedicar al arte? Si en esos viejos tiempos el grupo Poroto despertaba tus inquietudes artísticas, ¿en estos nuevos tiempos qué te moviliza para no quedarte parado en el circuito?–El ser artista es un proceso que todavía está en construcción y lleva mucho trabajo. Decidí querer estudiar arte cuando leí el poema Lluvia oblicua de Fernando Pessoa, a los 13 años. Ese poema me produjo una gran conmoción reveladora de un mundo riquísimo de nuevas sensaciones para explorar. Estos tiempos son muy interesantes por los cambios tecnológicos y sociales que están sucediendo y lo que me moviliza es el instinto de conservación y la pulsión por crear algo en la búsqueda de una estética que tenga un significado para mí.

–¿Qué tan fuerte late en tu interior, como en el pincel, el lápiz de la escritura, la literatura? ¿Alguna vez pensaste en ser decididamente escritor o poeta?–Nunca dejé de escribir, escribo poemas o prosa sin pensar nunca en editar. La literatura es una de mis fuentes a la hora de la creación y se puede ser poeta escribiendo, filmando o pintando, todo depende de lo que tengas para decir.

–Siempre decís que el arte es político y de ahí ese espíritu anarquista o contestatario en tus obras. ¿Cuál es entonces el mensaje que hoy buscás transmitir o cuál el sentimiento social que hoy transportan tus trabajos?–El sentimiento que me embarga es el de la reflexión sobre el estado de las cosas. Por supuesto, siempre va a ser contestatario ya que no he tenido muchas oportunidades, por mi origen y el contexto social donde crecí. Esto ha marcado muchas ideas que aún sigo manteniendo, que no pueden evitarse.

–¿Cuál es hoy tu relación con el rock punk? ¿Seguís con proyectos gráficos para bandas o escribiendo letras para los Kinder Videla Mengele?–Mi relación con el punk rock, como con la literatura y el cine, se mantiene en el tiempo ya que son la raíz de mi trabajo en cuanto al pensamiento político y artístico. Sigo haciendo la gráfica y letra para los Kinder, es la banda de mis hermanos y es mi lado más político y más directo para trasmitir una idea de lo que veo del mundo.

“Nunca me acomodo a las modas”La exhibición de Egar Murillo en la ex ESMA está integrada por 19 obras entre pinturas, objetos, dibujos y un video instalación. “Algunas son de gran formato como la titulada Sin título, que mide 300x400cm y es la más emblemática de la muestra”, destaca el artista.

Y sobre esta obra detalla: “La imagen es la muerte del Che Guevara hecha con tapas de gaseosas de Coca Cola rojas y negras. He querido hacer un registro de mi escepticismo hacia la sociedad exacerbada por el consumo y sus consecuencias nefastas para la vida humana. También quise rescatar el sentido de la vida heroica y sus valores que no mueren con el tiempo, como ha sido el ejemplo de la coherencia del Che Guevara”.

Sin embargo, el artista refiere: “Siempre hablo de ciertas obsesiones que se repiten: la muerte, el amor, lugares básicos de la existencia humana, o poner en jaque la deshumanización que hacen las estructuras que gobiernan las sociedades”.

–El trash art, el inside site de las instalaciones, la ruptura, lo abstracto y el hiperrealismo, el híbrido, lo kitsch… estos conceptos pueden ser sinónimos de arte contemporáneo. ¿Te sentís identificado? ¿Cómo definirías este “género” que justamente busca alejarse de cualquier tipo de definición? En todo caso, ¿cómo se lo presentarías a un espectador alejado del ámbito del arte visual?–Nunca me acomodo a las modas ni a las corrientes en boga, sin embargo los críticos siempre tienen rótulos donde ubicarte. Me siento un artista que trabaja con el pensamiento contemporáneo, a veces uno piensa que cada obra de hoy debería venir con un prospecto. Pero ha habido una expansión generalizada para tener herramientas y poder comprenderlas. Muchas de estas obras siguen teniendo las huellas de Marcel Duchamp, donde prevalece la idea sobre la imagen representacional. Lo que Duchamp quería decirnos es que una idea también puede ser rotundamente bella. A la hora de la verdad, la obra es la única frente al espectador, es la que tiene la última palabra. Ser contemporáneo es ser un renovador de la imagen; por más tecnologías vigentes que se usen, la originalidad es la que traspasa y se mantendrá en el tiempo para hacerse “clásica”.

–¿Es cierto que los personajes de tus cuadros no muestran la cara debido a la timidez de su autor o hay otro motivo que nos quieras revelar? Además, conjugás las fisonomías humanas con las de los animales, ¿a qué responde eso?–Los personajes de espaldas se deben a poner ese cuerpo en un estado de fragilidad, porque así veo al ser humano, ignorante de su futuro, solo frente a las estructuras dominantes, sin identidad a veces como las masas anónimas que pueblan la vida urbana y son postergadas al olvido. Utilizo los animales como metáfora de la naturaleza, como si estuvieran viviendo situaciones humanas, como la de una oveja encadenada a la computadora. Hablo de la prisión que puede encerrarnos en las tecnologías virtuales.

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Muestras. En octubre, Egar expondrá aquí, y en Capital lo hará con Hoffmann.
Muestras. En octubre, Egar expondrá aquí, y en Capital lo hará con Hoffmann.
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19 obras entre pinturas, objetos, dibujos y un video instalación integran la muestra de Egar Murillo en el centro cultural Haroldo Conti (ex ESMA).
19 obras entre pinturas, objetos, dibujos y un video instalación integran la muestra de Egar Murillo en el centro cultural Haroldo Conti (ex ESMA).
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