País

Mea culpa por la bengala

Por UNO

Iván Fontán, el joven acusado de tirar la bengala naval que acabó con la vida de Miguel Ramírez en el último show de La Renga, el 30 de abril pasado en el autódromo de La Plata, rompió el silencio desde su encierro en la DDI de La Plata y explicó su verdad vía carta a la revista Rolling Stone, que publicará un informe especial en su edición de junio.

De su puño y letra, etre palabras propias y freases textuales de canciones de La Renga, Fontán intenta explicar qué fue lo que pasó en el trágico recital de La Plata.

"Llevé la bengala al recital porque la obtuve y nunca había encendido ninguna, pensé que era un lugar abierto muy grande e iba a ser mi oportunidad (aunque sea alejado de la gente, para no molestar a nadie) de, como dice el tema de apertura [del show del 30 de abril] ('Canibalismo Galáctico'), la furia de la bestia Rock quería 'tocar el cosmos', 'sonaron los tambores en mi mente.', y también creo que 'trafiqué un poco de emoción', en ese momento 'dejé de ser yo' para 'hacerme canción!' (La Renga es una banda increíble que no incita a hacer el mal, todo lo contrario, a mí me hizo levantar muchas veces y quise ofrendarle algo)".

"Llegué justo a ver a [la banda soporte] La Richieri, la escuché atentamente y eso me alcanzaba para irme satisfecho de rock, luego la pasé de primera, los felicité, compartimos la tarde riendo, atestiguamos la tarde con instantáneas junto a 'los Ruteros del Camino' (así nos llama la banda a los seguidores) que venían de Buenos Aires y de algún otro lado junto a un trapo [bandera] que hice el día antes del recital, nos roció una llovizna al ocaso, parecía un momento mágico, hasta que empezó La Renga y bueno, de ahí en adelante se tornó todo más oscuro para mí.".

En ese momento, según Fontán declaró ante la Justicia, arrojó la bengala y, aunque no se comprobó a ciencia cierta si esta fue la que impactó en Miguel Ramírez, sí reconoce haber visto desviarse su bengala de la trayectoria esperada, y caer hacia su izquierda, entre el escenario y las torres de iluminación, donde se dio un tumulto.

"Quedé paralizado, jamás pensé que me podía pasar eso, no pude disfrutar del resto del show a la distancia, y me fui a naufragar a la marea del pogo", confiesa. "Me dolía pensar que pude lastimar a cualquier persona del autódromo, incluso a trabajadores, músicos, niños, amigos y por último yo. Cuando me enteré del accidente sentí un profundo vacío, un dolor muy grande y la necesidad de dar la cara, desahogándome de esa manera".

"Me contacté [con los de La Richieri] para ver si ellos que estaban más cerca sabían algo más de Miguel", explica Fontán.

"Para este tipo de casos no hay palabras de consuelo ni tampoco sé si merezco perdón, al momento de querer llamar pensé más en brindar cualquier tipo de ayuda para su recuperación, lo que fuere que estuviese a mi alcance. En la desesperación era capaz de cualquier cosa".

Fuente: A24 

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