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jueves 09 de noviembre de 2017

María Emilia, la joven amputada que revolucionó las redes a través de la solidaridad

La joven de 26 años, hace poco más de un mes pidió ayuda para reunir los más de 1,5 millones que necesitaba para su pierna ortopédica. Ya le falta muy poco

"Me levanté una mañana y me dije: voy a contar mi historia". María Emilia Correa tiene una hija y varios comienzos. El primero fue hace 26 años, cuando nació. El segundo fue a los once, cuando le diagnosticaron un tumor que derivó en la amputación de una pierna. El tercero, con suerte y mucha solidaridad, será dentro de poco, cuando tenga su pierna ortopédica.

La mayoría de las personas no se enteraron del comienzo de la primera. Con respecto a la segunda, se sabe porque María Emilia, o Emi como le dicen sus amigos, decidió contarla hace poco más de un mes, luego de que la obra social de San Juan se negara a hacerse cargo de su tratamiento. La tercera vino después de esa segunda negativa, cuando ella, dejando todo su orgullo de lado, decidió recurrir a la solidaridad para juntar más de un millón y medio de pesos, la suma necesaria para poder caminar sin muletas.

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Esta última parte tuvo tanta fuerza en las redes sociales que hasta este jueves al mediodía solamente le faltaban 132 mil pesos para poder hacer realidad su deseo y así poder mejorar su calidad de vida y la de su pequeña hija, que no se pierde ni un detalle de la campaña solidaria que hay alrededor de su mamá.

Los primeros nacimientos

"A los once años me diagnosticaron un tumor óseo", recuerda Emilia. Eran épocas en que llegaba de la escuela a jugar, a andar en bicicleta por calles sanjuaninas y a trepar árboles.

Una tarde, mientras corría al lado de su hermana, se frenó de golpe. Un dolor se apoderó de su pierna. Con el paso de los meses apareció un rengueo y un golpe en la misma zona derivó en una radiografía urgente.

Esa misma noche su padre con una alegría fingida, le anunció que conocería Buenos Aires. Su destino: el hospital Garrahan. Allí le dijeron que iba a necesitar quimioterapia y que le tenían que poner ocho clavos.

En ese momento la burocracia ganó. La obra social nunca se hizo cargo, ni consiguió los clavos tan necesarios para su bienestar, pero la plata pudo ser conseguida particularmente. La operaron y el futuro parecía mejor.

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"Después de un año y medio con eso puesto iba a poder volver a caminar. Diría que las quimios son algo que no me gustaría volver a vivir, fue una experiencia muy fea, 3 días internada cada 20 días, quedarme pelada de una semana a la otra fue bastante duro, fiebre todo el tiempo, sólo por andar sin barbijo, vómitos, pinchazos hasta 3 veces por día para ver como estaba, fisuras en las venas por lo fuerte que eran las drogas que me aplicaban. Finalizaron las quimios y sólo quedaba esperar a que me saquen los clavos", contó Emilia.

Pero algo no funcionó. Emilia retomó la escuela, pero el dolor ya se tornaba insoportable. Le cambiaron los clavos, pero se había hecho una metástasis en la rodilla y hubo que amputarle la pierna. Tenía 13 años.

Segunda parte

"Tiempo después me contaron que habían excelentes piernas, que casi no se iba a notar nada, iba a poder hacer la misma vida de antes", contó Emilia, pero esas fueron solo historias.

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La obra social ofrecía alternativas que no servían y hace dos años, su médico le habló de una pierna ortopédica que le podía servir, que era acorde a su edad y a todas las actividades que venía haciendo.

"Con una hija a cargo, vendía budines en la calle para mantenernos y contaba con otra obra social. Así que positiva y muy feliz inicié los trámites". Hasta ese momento, Emilia se manejó con muletas.

"Mucho tiempo estuve con muletas, quince años y me estaban haciendo muy mal, yo tengo una vida muy activa. Siempre me terminaba inyectado, comprando diclofenac", narró a este portal

Nuevamente la obra social le jugó en contra. Hace poco decidió volver a insistir pero ya a otra obra social. La burocracia volvió a jugarle en contra y las idas y vueltas se transformaban en una negativa no escrita, hasta que esta finalmente llegó.

El renacer de una esperanza

Son muchas las dificultades de Emilia pero eso no la hace perder el sentido del humor. Se ríe cuando le dicen que "María Emilia" suena a nombre de personaje de novela venezolana y al hablar se le nota que lo que más le importa en su vida es poder darle mucho más a su hija.

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"Yo no quería pedir, a la obra social le solicitamos una reconsideración y me dieron otra negativa. En la página no quería pedir plata pero no tenía otra. En un mes y una semana se juntó más de un millón de pesos", cuenta, algo incrédula aún.

La página de a que habla es "Una pierna para María Emilia". Allí, ella va subiendo las novedades de su causa. Este miércoles a tarde, la última noticia es que cada vez faltaba menos.

"La página me la hice desde el face de una amiga. No sabía cómo empezar. Me senté una mañana y dije ´voy a contar mi historia, no del médico, ni de mi papá, ni de mis amigas, sino como yo viví la enfermedad y porqué es tan importante la pierna para mí`, pude expresar lo que sentía, que vendía budines, que hago yo, y le dije a una amiga que me saque una foto para ver si podía conseguir la prótesis. Ese mismo día tenía 40 mil comentarios y diez millones habían visto la publicación en un día. Nunca pensé que se iba a mover así. Apenas abrí la cuenta, en los dos primeros días entró medio millón de pesos. Me manda mensajes todo el mundo, ayudándome", explica emocionada.

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"Tengo una hija que va a entrar a primer grado y quiero estar bien y caminando para acompañarla", explica y cuenta que todos los días se sientan juntas a leer los comentarios de la página, aunque la pequeña, acostumbrada a jugar carreritas desde la cochera hasta la puerta tiene otra visión del motivo de que la madre quiera su prótesis: "Ella cree que yo quiero una pierna robot para ganarle", cuenta, mientras se ríe de la inocencia de su hija.

El martes, María Emilia por fin pudo señar su pierna. La idea era que esta no aumentara el valor e incluso desde la empresa de ortopedia le rebajaron 60 mil pesos el valor.

Ella misma admite estar sorprendida de todo el apoyo y antes de cortar recuerda dos cosas. La primera, es que si finalmente la obra social aportara los fondos, ella va a devolver todo es dinero y si hay un remanente, será donado. La segunda, y lo reitera por WhatsApp, es un pedido expreso: "Me gustaría que pusieras en la nota que agradezco a todas las personas que me apoyan y colaboran en Facebook y Twitter. ¿Me harías ese favor?".

Para colaborar con María Emilia.

Banco: Santander Río S.A

Nombre: María Emilia Correa

CUIL: 27-35734824-8

Número de Cuenta: 386794/9

CBU: 0720179688000038679490

PayPal: laemi12@hotmail.com

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