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Máquinas de coser y delantales son lo único visible de La Salada

Enrique Pfaabpfaab.enrique@diariouno.net.ar

Miden, marcan, cortan y cosen. Después los botones y allí está: un guardapolvo blanco para un niño de 6 años. Y vuelta a empezar con otro. Son 18 personas, 14 mujeres y 4 hombres. Hay de todas las edades, pero la mayoría son personas jóvenes. Es el primer grupo, la Cooperativa Santa Rosa Ltda., que está confeccionando algo para que después sea vendido en la futura feria que se tiene planeado se instale en Santa Rosa y sea una especie de sucursal de La Salada, de Buenos Aires.

En realidad esa Comuna del Este mendocino ya le ha marcado algunas pautas a Jorge Castillo, quien maneja la gran feria y desparrama su proyecto por el país. Los puestos tendrán que ser de material, siguiendo las normas de construcción de la provincia, compartirán el espacio con puestos de productos regionales y una importante cantidad de la ropa que allí se venda deberá ser fabricada en Santa Rosa con mano de obra local.

Si bien todavía Castillo no presentó el proyecto oficialmente, parece haber aceptado estas reglas ya que donó a esta cooperativa las máquinas con las que se confeccionan las prendas y también envió a su gente a capacitar.

“Debemos confeccionar 400 guardapolvos que fueron pedidos por algunas municipalidades. La Comuna nos financió la compra de los primeros rollos de tela”, contó María Leiva (27), quien fue elegida por el resto de sus compañeros como presidenta de la cooperativa.

Ella es una madre joven que se las arregla sola para criar a su hijo de 5 años.

“Hemos hecho un gran avance y estamos muy satisfechos. Isabel, una de las personas que vinieron desde La Salada a capacitarlos, dijo que lo más fácil es hacer remeras y lo más complejo es hacer guardapolvos.

Nosotros empezamos por lo más complejo y aun así estamos trabajando muy bien, según nos dijeron”, contó satisfecha María. “La idea es fabricar después ropa de trabajo”, agregó.

La cooperativa ocupa un salón del predio ferial de Santa Rosa. Ellas, las máquinas y los guardapolvos son lo único visible y palpable del promocionado proyecto La Salada en Mendoza.

Justamente ayer el intendente Sergio Salgado se encontraba en Buenos Aires “y estaba reunido con asesores legales y arquitectos para terminar de definir el proyecto”, contó Diego Maures, secretario de Gobierno de Santa Rosa.

El funcionario desmintió algunos rumores que decían que finalmente La Salada no llegará. “El proyecto no se cayó. Se está dejando todo listo para después convocar, en los primeros días de abril, al Consorcio de Administración del Parque Industrial y estudiar el proyecto definitivo, evaluarlo y aprobarlo o hacerle las observaciones que sean necesarias”, sostuvo.

Ese consorcio está encabezado por el propio intendente Salgado como presidente y conformado por el director de Desarrollo Económico de la Municipalidad, el delegado departamental del INTA, un representante de las cooperativas vitivinícolas y frutícolas, el integrante de una ONG vinculada al agro y el encargado de la administración del parque industrial, Peter Magneri.

La presencia de entidades vinculadas al agro se debe a que en la proyectada feria no se ofrecerá sólo vestimenta, sino que también se comercializarán productos elaborados en el departamento, como vinos y conservas.

“Lo que se está ultimando es la parte edilicia y que la feria sea construida de acuerdo con las normas de Mendoza”, dijo Maures, y acotó que “en su momento los responsables presentaron un proyecto de prefactibilidad y tienen un plazo de 60 días, que aún está en vigencia, para presentar el proyecto final, que deberá ser aprobado por el Concejo Deliberante y el Ejecutivo”.

La propuesta de Castillo parece haber generado, más allá de la posible llegada de “su” Salada, la conciencia de que una feria así se puede instalar fácilmente asociándose a él pero también se puede montar sin su apoyo.

Mientras los integrantes de la primera cooperativa dicen que “es cuestión de paciencia, pero confiamos en que la feria se concretará y si no es así, ya hemos comprobado que podemos confeccionar ropa nosotros mismos”, en la Municipalidad la sensación es similar.

“Esto les abrió la cabeza a muchos y comprobamos que si nos juntamos con un impulso mínimo del Gobierno se pueden hacer muchas cosas”, dijo Maures.