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Después de años de mantenerse alejados de la opinión pública, los hijos adoptivos de Ernestina Herrera de Noble hablan sobre su historia. Estela de Carlotto no cree en la carta.

Los hijos de la dueña de Clarín acusaron de extorsión a Cristina en una solicitada

Por UNO

Felipe y Marcela Noble Herrera, hijos adoptivos de la directora del diario Clarín, publicaron hoyuna solicitada en la que se refirieron al polémico discurso de la presidenta Cristina Kirchner en

donde se comprometió ante las Abuelas de Plaza de Mayo y ante la sociedad a llevar hasta la última

instancia legal el caso.

"Confío en que finalmente habrá justicia y que pese a ese inmenso poder casi extorsivo sobre

políticos, jueces y hasta empresarios, casi un poder mafioso, vamos a poder sobreponernos y conocer

esa identidad. Déjenme comprometerme ante todos los argentinos que si no encontramos justicia en

Argentina, yo como presidenta la voy a acompañar a otros tribunales internacionales también

demandando justicia", dijo la mandataria durante su discurso oficial por el Día de la Memoria, que

conmemora el aniversario del golpe de Estado de 1976.

Los hermanos publicaron la siguiente carta luego de que nacieran las sospechas por una

presunta apropiación ilegal por Ernestina Herrera de Noble:

"Últimamente escuchamos, vemos y leemos cosas que no son ciertas. Hablan de nosotros sin

conocernos, sin saber cómo somos, qué pensamos o qué sentimos. Nuestra madre es directora de

Clarín, diario que hoy soporta una campaña muy fuerte de ataques oficiales. Y nosotros tenemos

miedo de habernos convertido en una pieza más de esa embestida", confiesan los hermanos que, en más

de una vez, aclaran su condición de personas adultas para desmentir aquellos rumores que indican

que los estarían obligando a actuar del modo en el que lo hacen.

Además, Felipe y Marcela decidieron hacer públicos sus sentimientos para con Ernestina, su

madre adoptiva. "La persona que hace 34 años, en uno de los mayores actos de amor que existen, nos

eligió como hijos. La que siempre nos habló con la verdad. La que desde que tenemos uso de razón,

nos dijo que somos adoptados. Con ella construimos lo más importante que tenemos: una familia.

Gracias a ella aprendimos desde chicos a valorar las oportunidades y a conocer las

responsabilidades. Nos inculcó los valores y nos dio las herramientas para desarrollarnos como

personas. Nos educó en libertad para elegir nuestro propio camino en la vida", relatan los

hermanos.

Sin embargo, la solicitada dio un brusco viro de timón y tocó, finalmente, el tema político.

Luego de explicar que nunca tuvieron indicios concretos que les indicaran fehacientemente que

podrían llegar a ser hijos de desaparecidos, Felipe y Marcela se refirieron al interés político

que, según ellos, acompaña esta cruzada mediática y judicial.

"Desde hace años vivimos algunos episodios que no buscamos pero que tratamos de afrontar con

serenidad. Nuestra identidad viene siendo manoseada por intereses políticos, ajenos a nosotros.

Hace años, dos familias que buscan a sus nietos se presentaron ante la Justicia y alegaron que

podríamos ser nosotros. Aunque nada indica que podamos serlo, en 2003 aceptamos voluntariamente

hacer las pruebas genéticas, porque entendemos su incertidumbre y el dolor de quienes buscan a sus

familiares", alegan.

En tanto, y pese a las trabas legales que los abogados de Noble impusieron a la realización

de los exámenes de ADN pertinentes, Marcela y Felipe le adjudicaron la responsabilidad de la duda

permanente a las familias que se acercaron a la Justicia. "Aún hoy no comprendemos por qué, a lo

largo de casi siete años, estas familias nunca aceptaron la realización del análisis. Nos

preguntamos una y mil veces por qué siguen con una duda que arrastran hace tantos años. Por qué los

tironeos y las demoras pueden ser más importantes que la respuesta que buscan", alegaron.

Pese a que nunca fueron mencionados, los hermanos Noble decidieron hacerse cargo de la

acusación y respondieron: "El uso político de nuestra historia es algo que nos parece injusto.

Tratamos de estar serenos pero la presión a veces es muy fuerte. Hace poco, por cadena nacional, la

presidenta de la Nación se refirió a nosotros sin nombrarnos. Su mensaje, lejos de tranquilizarnos,

nos inquietó. Sus palabras fueron perturbadoras".

Luego de retomar la detención de la directora del diario Clarín en 2002, Felipe y Marcela

calificaron el hecho de ilegal y volvieron a pedirle al poder que se aleje de su situación. "Como

cuando llegaron a detener ilegalmente a nuestra madre, nuevamente las presiones políticas y

mediáticas han vuelto a adueñarse de nuestra causa. Y no queremos que algo tan ínimo como nuestra

identidad continúe bastardeada por acusaciones lanzadas sin sustento, ni por ataques que tienen

otros objetivos y nos hacen daño. No somos chicos, somos dos personas adultas, responsables, que

sólo pretendemos ejercer nuestros derechos y tomar nuestras propias decisiones, sin presiones y en

libertad. Pero sentimos que no podemos hacerlo frente un Gobierno que nos persigue. ¿Por qué

exponen públicamente sólo nuestro caso? ¿Por qué no se preocupan por las demoras en los exámenes

que ofrecimos y traerían paz a tres familias? ¿Se interesan por nosotros o tienen la necesidad

política de que seamos hijos de desaparecidos y de inventar acusaciones contra nuestra madre?", se

preguntan y aseguran que viven "en un estado de angustia permanente".

A su vez, Felipe y Marcela se refirieron al rechazo por parte de la Cámara de Casación penal

del recurso presentado por Jorge Anzorreguy, Alejandro Carrió y Roxana Piña –abogados de la familia

Noble- en el que se buscaba frenar la realización del examen de ADN en el Banco nacional de Datos

Genéticos. "Nuestros temores crecieron en los últimos días, cuando un tribunal desoyó nuestros

pedidos por una cuestión meramente formal, aunque siempre habíamos actuado de la misma manera y

dicha actuación había sido aceptada por la Justicia en todas las instancias. Nos preocupó también

observar cómo se intenta presionar a los jueces mediante denuncias penales y amenazas de juicios

políticos", denuncian los hermanos.

Finalmente, Felipe y Marcela denunciaron temores y presiones políticas y maximizaron el

pedido de respeto. "No queremos que nos lastimen, ni vivir amenazados, ni que se pretenda ensuciar

a nuestra familia o dañar lo que logramos construir. Sólo pedimos que nos respeten. No queremos

exponer nuestra intimidad indefinidamente, sin garantías legales ni científicas, y por una

persecución política. Seguiremos defendiendo nuestros derechos pese a todas las presiones",

escriben y alertan: "Hace 34 años nuestra madre nos eligió como hijos. Y nosotros, todos los días,

la elegimos como mamá. Nada ni nadie podrá destruir ese vínculo".