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La presentó la Dirección General de Escuelas. Abarca a todos los colegios secundarios públicos y privados de la provincia. Las elecciones bajo esta nueva norma comenzarán en el ciclo 2014.

Los centros de estudiantes ya tienen una ley que los rija

Por UNO

Por Laura Zuliánzulian.laura@diariouno.net.ar

Si la idea era fomentar la participación política de los jóvenes, la aplicación de la Ley de Centros de Estudiantes es el puntapié inicial para hacerlo. Los chicos de las escuelas secundarias podrán elegir a sus representantes y tener más voz en sus colegios. Los debates y las charlas ya comenzaron, y la idea es que los adolescentes tengan prácticas lo más similares posibles a la realidad de una elección.

La Dirección General de Escuelas (DGE) implementó una serie de encuentros en los distintos puntos de la provincia, en los que pondrá al tanto a los alumnos sobre la nueva ley que les permitirá elegir a sus representantes de cara a lo que podrán ser los comicios estudiantiles en el ciclo lectivo 2014. Mauricio Manubens, uno de los coordinadores provinciales de centros de estudiantes, dijo que a lo que se apunta hoy es a una participación más intensiva de los chicos.

Pese a que la nueva norma provincial ya fue sancionada, todavía faltan detalles técnicos de su implementación, como decidir, por ejemplo, de qué forma –lugar, día y espacio físico– se realizará la votación. Lo que sí destacó Manubens es que, hasta ahora, las votaciones serán en el primer trimestre y en simultáneo en todas las escuelas.

Un dato a tener en cuenta es que la ley Nº8.469 no obliga a los chicos a tener que formar un centro de estudiantes, sino que podrán hacerlo quienes quieran. Pero el objetivo es que los alumnos de distintos establecimientos adopten esta forma de participación cada vez más.

“Hasta hoy hemos trabajado con una resolución de 1985 (ver aparte), que es vieja y está desactualizada. De ahora en más, la decisión de formar un organismo de este tipo depende pura y exclusivamente de los chicos”, dijo el especialista.

Manubens contó que el panorama para poder formar un centro de estudiantes, si bien no era complicado, encontraba algunas trabas en el camino que no permitían que los chicos trabajaran libremente.

“Los estudiantes nos contaban que, por ejemplo, había casos en que los iban pateando para adelante o les ponían a profesores a controlarlos”, comentó.

“Hay que hacer el ejercicio democrático, practicarlo, no sólo hablar de eso”, señaló. Uno de los puntos que quieren reforzar es que todo el proceso sea lo más similar a cualquier votación, para que los chicos sepan qué es un cuarto oscuro, una lista sábana, la veda electoral y las campañas de candidatos, por ejemplo.

Para el coordinador, el proceso democrático en las escuelas no consiste sólo en las elecciones, sino que los chicos también deben poder participar de verdad y tomar decisiones en lo concerniente a su vida de estudiantes.

El coordinador de centros de estudiantes contó que alrededor de la mitad de todos los colegios secundarios cuenta hoy con una organización así, aunque es difícil de contabilizar porque las elecciones se hacen en cualquier momento del año.

Señaló que una de las ventajas de los comicios simultáneos será, justamente, ver realmente cuántas son las que tienen.

Cómo se gestó la leyLa diputada Sonia Carmona fue la autora del proyecto, que fue sancionado en setiembre pasado. La legisladora vio la problemática que tenían los chicos de Las Heras –de donde es oriunda– y comenzó a realizar encuentros para ver cuáles eran los obstáculos que tenían los alumnos para poder organizarse.

“Lo que notamos es que muchos directores se los permitían pero con condicionamientos. Había casos en que les sugerían, por ejemplo, quién los tenía que presidir”, contó la funcionaria sobre las situaciones en las que se encontraban los estudiantes. Opinó que lo bueno en estos casos hubiera sido que en lugar de vigilarlos los hubiesen acompañado.

El espíritu de esta ley –como señaló Manubens– es que los alumnos puedan proponer ideas y ser parte de las decisiones escolares. “Nos contaban, por ejemplo, que en una ocasión les cambiaron el idioma de un año a otro. Habían tenido inglés durante cuatro años y en el último les pusieron portugués. Frente a estos casos es factible que actúe un centro de estudiantes”, explicó la diputada.

Además, otro de los puntos fuertes de la nueva normativa es el de orientar las prácticas democráticas en las escuelas, que son, en definitiva, prácticas de ciudadanía.

La autora de la norma recalcó que obligar a los estudiantes a que elijan a sus representantes sería contraproducente y se convertiría en una forma de poner distancia.

“Después de un proceso en el que los chicos conozcan e incorporen esta nueva reglamentación de la que pueden hacer uso, seguramente habrá un efecto de contagio paulatino en todas las escuelas cuando vean que los otros lo hacen”, sostuvo la legisladora.