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miércoles 22 de noviembre de 2017

Los 33 mineros chilenos les hablaron a los submarinistas

En el 2010 quedaron encerrados por 70 días en la mina San José. "Ojalá se aferren a nuestro milagro y no pierdan las esperanzas", dijo uno de los trabajadores.

Apenas recibió la noticia de la desaparición del submarino ARA San Juan, Mario Sepúlveda se hundió en el recuerdo de lo que él había vivido en la mina San José. El mismo estímulo de temor, "muy hondo", tuvieron el resto de los mineros chilenos que protagonizaron el histórico rescate de agosto de 2010.

Pasaron 7 años desde esos días en los que tenían que "pensar para respirar". A una semana sin noticias del navío argentino, eso emerge.

Comenzaron a mandarse mensajes de WhatsApp. Sólo "¡Dios!", exclamó uno. No hizo falta más. El otro sabía de lo que hablaba y le pasó un link de una noticia. Ellos estuvieron 70 días "enterrados vivos" a 700 metros de profundidad y llegaron desde Atacama hasta Hollywood por un papelito que, en rojo, daba un mensaje esperanzador: "estamos bien en el refugio los 33". Ahora retoman esa frase y desde Santiago de Chile dicen que quieren recibir la misma señal de "los 44", según publicó este miércoles diario Clarín.

Están dispuestos a viajar a Argentina para ver a los submarinistas cuando los encuentren y "darles una mano" para sobrellevar el shock que podría afectar la psiquis de los tripulantes después de esta situación de vida o muerte.

"Muchas veces el 'te entiendo' queda en una intención o una manera de decir. Pero en este caso mis sentimientos son súper reales. Estos 44 hermanos hoy en día están en un espacio tremendamente reducido, muy distinto a lo nuestro", dice el hombre de 47 años a Clarín, que se desligó de la minería y hoy tiene una empresa de charlas motivacionales.

"Estamos mandándonos mensajes permanentemente con mis compañeros mineros". Los chats a diario sobre este tema son entre Omar Reygadas, Daniel Herrera. Franklin Lobos, Pablo Rojas y Carlos Barrios.

"Ojalá que los tripulantes se acuerden de nosotros. Que se aferren a nuestro milagro y no pierdan las esperanzas", sigue. "Si pudiesen escucharnos les diríamos que estén bien organizados, haciendo caso a todo lo que decidan. Eso también fue lo que nos salvó."

La psicoterapia habla de una suerte de "empatía del sobreviviente", que permite el entendimiento con quien pasó por la misma situación de shock, pero sin involucrarse emocionalmente.

Como una suerte de vocero de "los 33", Mario habla de la parte del cerebro donde aloja el trauma y recuerda dos cosas que amenazaban con ser sus verdugos: la falta de oxígeno y quedarse sin comida.

"El tema del oxígeno -delimita Sepúlveda- es infinitamente peor para ellos. Nosotros, afortunadamente, teníamos 2,5 kilómetros para caminar y los lugares eran tremendamente altos, de 100 o 200 metros. Por eso, las posibilidades de tener un poquito de oxígeno estaban. El tema era cómo cuidarlo".

Fuente: Diario Clarín
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