Diario Uno País

El invierno recién comienza y a pesar de que gran parte de la población está vacunada, estos virus circulan por Mendoza.

Lo que hay que saber para prevenir la nueva cepa de gripe A y la gripe B

Por UNO

Tanto la gripe A como la B se transmiten normalmente de persona a persona, y debido a que la transmisión suele producirse cuando el infectado ni siquiera sabe que tiene el virus, la prevención no resulta fácil. Se pueden tomar, no obstante, una serie de precauciones, para la prevención de su contagio, o que este resulte lo más leve y llevadero posible.

Consejos preventivos

1- Extremar la higiene: lavarse las manos frecuentemente, especialmente tras tocar algún objeto o superficie, y en cuanto lleguemos a casa tras viajar en transporte público. Al lavarse las manos, hacerlo despacio y a conciencia, sin que quede ninguna zona sin limpiar.

2- Llevar encima una solución limpiadora desinfectante (alcohol en gel) para usarla cuando no se disponga de agua y jabón.

3- Desterrar el hábito de tocarse la boca, la nariz o los ojos: el virus penetra a través de las mucosas, y si hemos tocado a una persona o superficie contaminadas y no nos hemos lavado las manos después, facilitaremos la diseminación del virus.

4- Mantener la casa limpia y desinfectada, especialmente los lugares donde se cocina o come, sobre todo si ya hay un enfermo en la familia. Limpiar también más a menudo los picaportes de las puertas, el baño, las superficies de los muebles, el teléfono, etc. porque el contagio también se produce por contacto directo con una superficie contaminada.

5- Ventilar el hogar: todas las mañanas es conveniente abrir las ventanas y ventilar la casa durante diez minutos aproximadamente. Así se renueva el aire y si algún miembro de la familia está afectado es más fácil evitar el contagio.

6- Evitar, siempre que sea posible, el contacto con una persona infectada: esto, lógicamente, sólo es posible cuando ya se conoce el estado del infectado. Sin embargo, en épocas en las que tradicionalmente se desarrolla la gripe, y sobre todo cuando una epidemia está en marcha, es mejor no acudir a lugares cerrados donde se concentren muchas personas, como centros comerciales, cines o restaurantes.

7- Taparse la boca al estornudar o toser, preferiblemente con un pañuelo de papel desechable, para evitar que las gotas respiratorias expulsadas contaminen a otras personas. Después de sonarse los mocos, hay que tirar el pañuelo utilizado a la basura y lavarse las manos inmediatamente.

8- No hay que compartir objetos ni ropa con personas enfermas que, si es posible, deberían dormir en una habitación aparte para no contagiar al resto de la familia.

9- Vacunarse: las personas que pertenecen a los denominados grupos de riesgo (mayores de 65 años, niños menores de 2 años, personas inmunodeprimidas a causa de una enfermedad o tratamiento, y aquellos que padecen afecciones cardiacas o respiratorias) deben vacunarse. También es conveniente que se vacunen las personas cuya profesión les hace estar en contacto con mucha gente, como los profesionales sanitarios, los maestros, los cuidadores de niños o ancianos, etc.

Cómo se contagia la gripe

Los virus gripales pueden entrar al organismo a través de las mucosas de las vías respiratorias (cavidad nasal, laringe, tráquea, bronquios), de la mucosa bucal o de las conjuntivas (ojos).

Existen tres mecanismos de transmisión del virus de la gripe:

  • Por contacto directo con un enfermo o material contaminado.
  • Mediante gotas respiratorias liberadas al toser o estornudar.
  • O, menos frecuentemente, por vía aérea.

La propagación del virus de la gripe se produce durante el periodo en que este tiene la capacidad de transmitirse, que comienza un día antes del inicio de los síntomas y finaliza 5-7 días después, cuando se ha resuelto la sintomatología. De esta forma, la gripe se extiende de forma muy rápida, siendo muy difícil controlar su propagación con las clásicas medidas de salud pública, como el aislamiento de los enfermos, ya que cuando un caso es detectado, ya se ha iniciado la propagación.

Síntomas de la gripe

Para una persona adulta: tos, fiebre, dolor de cabeza, dolor de garganta y mucosidades nasales. En algunos casos se puede presentar dolor abdominal, diarrea, dolor muscular, náuseas y vómitos. Dependiendo de la edad del paciente, predominan unos u otros síntomas de la gripe.

La enfermedad suele evolucionar sin problemas hacia la curación, produciéndose la recuperación total entre tres y siete días después del inicio de la misma; en algunos casos la tos y el malestar general se pueden prolongar durante una o dos semanas más.

En general, la enfermedad no requiere asistencia médica, sin embargo, si se presenta alguno de los siguientes síntomas es indispensable realizar una consulta médica: fiebre elevada persistente, dificultad para respirar, dolor en el pecho, piel de color azulado, mareos, confusión, hipotensión arterial.

La gripe puede complicarse produciendo neumonía viral primaria o neumonía por sobreinfección bacteriana. La neumonía viral primaria es poco frecuente en la gripe estacional, aunque es la más común en la pandémica. Surge rápidamente entre los tres y cinco días del inicio de la enfermedad, generalmente en pacientes con enfermedades pulmonares obstructivas, cardiopatías, obesidad mórbida, o en mujeres embarazadas. La neumonía secundaria bacteriana se produce cuando los síntomas de la gripe empiezan a mejorar, presentándose en personas mayores durante la gripe estacional, especialmente en aquellas con enfermedades crónicas. Su causa es la infección por bacterias como neumococo, estafilococo u otras.

Tratamiento de la gripe

Existen medicamentos para el tratamiento de la gripe utilizados para aliviar los síntomas como los analgésicos habituales (paracetamol o ibuprofeno). Se recomienda beber líquidos en abundancia y extremar las medidas de higiene como: lavarse las manos frecuentemente, taparse la boca con un pañuelo al toser o estornudar, no asistir al centro educativo o al lugar de trabajo con síntomas de gripe.

También se dispone de tratamientos para la gripe antivirales como oseltamivir y zanamivir, utilizados en aquellos pacientes con factores de riesgo de complicaciones. Estos medicamentos reducen la capacidad de multiplicación del virus, aliviando los síntomas.

Los antibióticos están indicados como tratamiento para la gripe sólo en caso de producirse complicaciones por infecciones bacterianas.

Al no existir posibilidades directas de actuación sobre el virus o los mecanismos de transmisión, la medida de profilaxis de la gripe es la vacunación. Actualmente se dispone de vacunas inactivadas utilizadas habitualmente en todo el mundo y vacunas atenuadas que todavía están en fase experimental. Las vacunas inactivadas que circulan en la actualidad corresponden a tres tipos antigénicos principales de virus de la gripe: los A(H1N1), A(H3N2) y B.

Fuente: Ministerio de Salud de la Nación - Relevamiento Diario UNO.