Diario Uno > País

Lo que está en juego en torno a los buitres

Por Orlando Ragusaoragusa@diariouno.net.ar

Nuestro país está discutiendo en los tribunales de Estados Unidos el tan mentado caso de los fondos buitre. Tanta tinta se ha derramado sobre el tema, con posiciones disímiles y antagónicas, que pocos saben qué se debate. Aclaremos. Los fondos buitre esperan que un país entre en default, o cesación de pagos de su deuda soberana, para comprar esos títulos ya emitidos en épocas de bonanza a precios viles. Luego esperan pacientemente que el país de mentas se recupere, ofrezca algún tipo de pago alternativo a los miles de acreedores y se presentan con sus bonos a un tribunal con jueces conservadores para que el emisor de la deuda pague la totalidad más los intereses.

Argentina entró en default durante la efímera presidencia de Adolfo Rodríguez Saá. Recién con el advenimiento del gobierno de Néstor Kirchner se planteó la posibilidad de realizar una reestructuración de la deuda soberana. Finalmente se hizo en dos oportunidades, con fuertes quitas al capital inicial y el agregado de intereses. Esa reestructuración fue aceptada por la gran mayoría de los acreedores y se cumplió con ellos sin problemas hasta hoy.

Así, la deuda soberana argentina, que en 2001 superaba holgadamente el PBI nacional, hoy alcanza solamente el 19% de ese indicador. En ese contexto, los fondos buitre no aceptaron la reestructuración, reclaman el total y hay un juez, el célebre Griesa, de Nueva York, que acepta sus argumentos. Argentina renegoció y pagó las cuotas correspondientes de una suma cercana a los 82 mil millones de dólares. La cifra se redujo con las quitas, pero así empezó.

Los buitres exigen unos 1.400 millones, una parte más que minoritaria de esa deuda. El problema, ahora planteado ante la Cámara de Apelaciones de Estados Unidos, es que si se acepta pagar a los buitres en las condiciones que ellos ponen, todo el andamiaje de la reestructuración queda fuertemente cuestionado. Los otrora acreedores de miles de millones querrán cobrar las quitas restadas. O aún peor, no aceptarán ninguna otra negociación similar.

Si esto sucede, qué harán países como España, Portugal, Grecia, Italia o Francia, que están al borde del default y que ya empiezan a hablar de reestructuraciones y quitas de parte de la deuda soberana. Pensar que los tribunales de EE.UU., el país más endeudado del mundo, fallarán contra sus aliados de la UE y perderán a sus mejores socios comerciales y cómplices militares en sus aventuras bélicas es ingenuo.

De alguna manera deben asegurar a Madrid, Lisboa, Atenas, Roma, París y quizás Londres que duerman tranquilos porque las reestructuraciones de deudas soberanas son posibles.

Todos sabemos que la vara para medir a los países centrales y a los de la periferia es distinta. Pero si EE.UU. acepta que los buitres pueden reclamar a Argentina el 100% de esos bonos en default, sientan un precedente horrible.

Quedará claro y preciso que su voluntad imperial es superior a su capacidad diplomática y a la política de buenos vecinos que pretende Obama para América Latina.

Esta negociación con los fondos buitre puede sentar un precedente de un mundo globalizado que cambia para mejorar las relaciones humanas o de un planeta en crisis con respuestas desacomodadas de los poderes imperiales.