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Llevan veinte años en los cerros y siempre en el mismo lugar

Sobre los cerros aledaños al Teatro Griego también se vivió desde muy temprano la fiesta máxima de los mendocinos. Cientos de familias de todos los departamentos de la provincia colmaron cada espacio de tierra y piedra, apoyando sus mantas y sus mesas con mate y sánguches, y heladeras con gaseosas y la infaltable cervecita helada o vino.

Por supuesto, los más jóvenes llevaron fernet con Coca Cola. Entre quienes cumplieron con la tradición estuvieron Antonio Galdame (59 años) y su esposa María (61), quienes se ubicaron en la misma zona que visitan para esta fecha en los últimos 20 años. Es como si la tuviesen marcada para ellos.

En esta oportunidad, los acompañaban también su hija Lorena (33), su yerno Mario Soto (34) y sus nietos: Carla (13), Mariano (8) y una bisnieta, Pía (1 año), a quien hubo que ponerle mucho ojo porque, aunque estuvo dormida un buen rato, se mostró muy inquieta.

Oriundos de Las Heras, contaron que ese espacio entre yuyos y malezas tiene la mejor vista de todos y que por eso lo sienten como propio. Y para que nadie lo ocupe tomaron la precaución de llegar hasta el lugar apenas terminó el Carrusel. Vieron el desfile, como siempre, y enfilaron para el Frank Romero Day.

Esta vez, como vinieron con niños, el pequeño campamento tenía juguetes dispersos y el alboroto propio de los pequeños.

“Hay que entretener a los niños”, dijo don Antonio mirando a los chicos. “Se hace larga la espera y para nosotros es divertido, pero hay que tener cuidado con ellos para que no se caigan o no se aburran mucho”, confesó.

“Además, hay muchos niños y por ahí todos quieren ponerse a correr, así que hay que estar bien”, expresó.

Luego, ya desenfundando sus provisiones comestibles, dijo: “Éste es el momento más lindo del año. Nos encanta la Vendimia. Si no fuera por eso, imaginate que no podríamos venir durante tantos años”.

Después, toda la familia Galdame se dispuso a disfrutar primero de la parte gastronómica y luego de la fiesta. Por supuesto, con toda la esperanza puesta en la reina de su departamento.