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Pasaron cinco años desde que fue atacado sexualmente por un hombre que hoy está libre. El niño dice: “¿Todo esto es por mí? Me da vergüenza”. Dos camaristas en la mira.

La víctima del caso que indignó al país hoy tiene 11 años y vive con su madrina

Por UNO

El niño que fue violado cuando tenía seis años  hoy tiene 11 y su caso cobró notoriedad en los últimos días. Vive con su tía y madrina, y los tres hijos de ella. El hecho se conoció cuando los jueces Horacio Piombo y Benjamín Sal Llargués dispusieron la reducción de la pena al acusado, Mario Tolosa, ya que argumentaron que el chiquito tenía “una orientación homosexual y estaba habituado a los abusos, por lo que el delito no fue tan ultrajante”.El chico, que hoy tiene once años y cursa sexto grado, es cuidado por su tía Aldana, quien a la vez es su madrina –a la que llama “má”– y los hijos de ella son para él sus hermanos reveló ayer Diario Clarín.

Aldana trata de que no mire la televisión, aunque a veces no puede evitarlo: revivir el pasado duele. Saber que quien lo atacó sexualmente vive a cuatro cuadras asusta. Juega al fútbol como cualquier chico, pero desde que fue violado, cuando tenía seis años por un dirigente del club Florida, de Vicente López, nunca más pudo jugar a la pelota en una institución, ya que no se anima a entrar a un vestuario.

Prácticamente, entre sus primos es un hermanito más, que juega todos los días al fútbol con ellos en el patio y que en los últimos días no ha querido ir a la escuela por temor a que lo reconozcan. Es apenas un chico de sexto grado que carga en silencio con una de las cruces más pesadas del abuso sexual: no siente miedo, siente vergüenza.

En la entrevista publicada por el matutino porteño, el menor indicó: “¿Todo esto es por mí? Me da vergüenza”, al ver que en los noticieros hablaban del ataque sexual y del fallo de los camaristas que sostuvieron: “Ya había sido ultrajado por su padre”, hecho que no fue comprobado, y “había sido acostumbrado a situaciones de travestismo”.

“Al principio, cuando pudo contar el abuso, se ponía muy mal, se hacía pis, no quería jugar a la pelota, se enojaba y revoleaba las cosas, no quería salir a jugar a la vereda. Pero era más vergüenza que otra cosa, se había enterado todo el barrio”, expresó su tía Aldana.

“Cuando él decía que tenía miedo de cruzárselo, le decíamos: ‘Tranquilo, está preso, no va a volver más’. Y él se calmaba. Y de repente nos venimos a enterar que hace un año que está libre, viviendo a cuatro cuadras de casa, y nosotros no lo sabíamos”, señaló la mujer. “Yo no lo dejo que esté con ningún desconocido, no dejo que se le acerque nadie. Va de la escuela a casa. Y a las 9 de la noche, todo el mundo a la cama”, subrayó.

El nene tiene un padre biológico que pasó 30 años preso y una madre que huyó después de que su pareja le diera una paliza atroz. 

En estos años, el nene dejó de hacerse pis en la cama, dejó de tener pesadillas y de a poco, volvió a comportarse como un chico normal. 

“Pero empezó a hacer otras cosas: llegaba del colegio, abría el portón, se escapaba y volvía a casa dos horas después. Cuando le preguntábamos por qué lo hacía decía: ‘No sé’”, cuenta Aldana

Aldana, la madre adoptiva, dijo: “Quisiera que él tenga una vida normal, pero me da miedo. A veces dice que no se acuerda de nada. Pero otras, cuando yo le digo que tal vez tenga que volver a declarar, se empieza a frotar las manos, fuerte, cada vez más fuerte. Siempre hace eso cuando hablamos del tema. Después me dice que sí, que se acuerda de todo, de lo que pasaba en el vestuario y de cuando Mario lo llevaba a jugar a su casa, con su hijo. Porque el tipo tiene un hijo de su misma edad”. 

►Sal Llargués. El Consejo de la Magistratura bonaerense apartó al juez Benjamín Sal Llargués  tras conocerse el fallo en el que le redujeron la pena a un condenado por abusar un niño de seis años.

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