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La Vendimia en el cerro, una tradición familiar

Por Analía Doña Carvajaldoña.analia@diariouno.net.ar

Pasaron generaciones y generaciones y siguen presentes. Desde la primera Vendimia, hace 50 años, religiosamente se reúnen para vivir la Vendimia en familia.

"Los míos, los tuyos y los nuestros" se suben al Falcon familiar, cargan la mesita, las sillas, las reposeras y parten hacia el cerro. Son los Conellón, los Villarroel, los Biancorosso y los Orozco, que año tras año viven la mayor fiesta de los mendocinos intensamente.

Desde enero recorren la provincia de la mano de las Vendimias departamentales; anoche recogieron frutos en la Vía Blanca, este mediodía disfrutaron del Carrusel por las calles de la Ciudad y esta tarde, se acercaron hasta el anfiteatro.

Siempre se ubican en el mismo lugar, un sitio privilegiado que consiguen porque a las 18, a más tardar, ya se ubican en el cerro. Tempranito largan con el mate, las galletas, las tortitas y hasta las sopaipillas hechas especialmente para la ocasión. Más tarde, cuando el sol comienza a bajar y las luces a desaparecer para darle inicio al acto central, es el momento de los sandwichs de milanesa y la cervecita.

"Se extraña el asado", dice doña Conellón. Y es que hace algunos años se prohibió el asadito en el cerro; antes, claro está, era imperdible para la familia que de a poco fue sumando tíos, sobrinos y nietos, incluida la pequeña Mía, quien con tan sólo dos meses, vive su primera Vendimia.

Ésta es una de las tantas familias que disfruta de un sábado particular. Que desde temprano comienza a preparar la heladerita, los almohadones, las sillas, las mantas y hasta carpas o sombrillas para no perderse ni un detalle de esta gran fiesta.