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Existen aparatos que detectan la presencia del gas letal para el ser humano. Algunos están conectados a la alarma domiciliaria y otros tienen su propio sensor. Ventajas y desventajas.

La tecnología puede prevenir la muerte por monóxido de carbono

Por UNO

Cecilia Amadeoamadeo.cecilia@diariouno.net.ar

La tecnología ofrece soluciones para morigerar los efectos del monóxido de carbono. Ciertos aparatos, como los calefones sin piloto, permiten incluso ahorrar hasta el 35% del consumo de gas. En algunos casos, bastará con invertir unos pocos pesos y en otros habrá que desembolsar una buena suma, pero en todos ellos el fin es el mismo: evitar intoxicaciones y muertes.

Entre las opciones más económicas se encuentran los detectores de monóxido de carbono, ya sea los conectados a la alarma domiciliaria o los que poseen alarma propia. Los dos modelos presentan ventajas y desventajas.

“Los detectores que se conectan a una alarma se activan de acuerdo a un umbral, es decir que están calibrados para sonar ante determinada cantidad de partes de monóxido de carbono por millón. Si el punto esmuy bajo,  hace que la alarma suene muchas veces y uno termine apagando el aparato, pero si es muy alto podemos exponernos a riesgos antes de que suene. Es como la alarma del auto, que de tanto escucharla terminamos por no prestarle atención. Otra desventaja es que la alarma salta y uno no sabe por qué.

Puede ser por una intrusión o por monóxido”, advierte Mariano Mocoroa, de I-cuadrado, una distribuidora de seguridad informática y electrónica de origen tucumano que recientemente ha hecho pie en Mendoza.

Por esta razón el experto aconseja adquirir los que tienen la alarma integrada. Estos aparatitos tienen un display que permite leer los niveles de monóxido.

La mayoría mide entre 20ppm (partes por millón) y 990ppm, un buen rango si se tiene en cuenta que 35ppm es la concentración máxima permitida para un adulto durante ocho horas y que a las 200 ya hay efectos sobre la salud, como leves dolores de cabeza, cansancio o mareos.

“Lo bueno es que si hay una fuga que es pequeña pero no preocupante se puede atacar antes de que se convierta en un problema”, agregó Mocoroa.

Con estos dispositivos se puede consultar el último nivel más alto registrado, y en la reprueba se puede chequear si el defecto ha sido corregido.

Estos aparatos funcionan con una batería de 9 voltios y el consumo es tan bajo que le da unos dos años de autonomía.

Respecto de la instalación, pueden colocarse sobre la pared o ser usados de manera portátil, con lo cual pueden llevarse, por ejemplo, al dormitorio o a cualquier otro espacio de la casa.

Basta con colocarlo a 1,80 metros de altura para asegurar su efectividad, porque el monóxido de carbono es más liviano que el oxígeno y tiende a subir.

En el caso de que se desee colgarlo en la pared –siempre a la altura señalada–, se aconseja hacerlo entre uno y tres metros de las fuentes de emisión de CO (calefones, estufas, hogar a leña) y a unos 15 centímetros del techo. Hay varios modelos disponibles y se consiguen desde unos $400.

Calefones sin piloto

Otra posibilidad es instalar un calefón sin piloto, cuyo encendido se realiza mediante un dispositivo electrónico. Al no tener una llama encendida permanentemente se reduce la cantidad emitida del peligroso fluido, al igual que el consumo de gas.

Hay que destacar que según datos del Ente Nacional Regulador del Gas (Enargás), el 72% de los accidentes por monóxido se relacionan con calefones.

El precio de estos aparatos puede jugar en contra a la hora de decidirse por uno de ellos. En líneas generales los valores rondan los $3.000, es decir el doble de un calefón convencional.

Por otra parte, en un estudio realizado por el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), la Universidad Nacional de San Martín y el Enargás se comprobó que al no tener el piloto encendido todo el tiempo se produce un ahorro de cerca de 0,5m3 por día, es decir el 35% en el consumo de gas.