País

Veedores para controlar los sufragios y miradas desconfiadas poblaron el recinto a la hora de definir la jefatura de la Corte Suprema con las bolillas blancas y negras.

La Legislatura se transformó en un juego de espías en la votación por el pliego de Adaro

Por UNO

Por Sara González

Nadie fue, pero lo cierto es que el pliego de Mario Adaro obtuvo las 21 bolillas blancas necesarias para convertirse en juez de la Corte durante la sesión secreta que este martes celebró el Senado.

En menos de cinco minutos se conoció el resultado aunque resultó mucho más críptico saber cómo votaron los legisladores. Hubo 21 bolillas blancas, 18 negras, no hubo ausentes ni abstenciones y votó el vicegobernador Cristian Racconto.

En la sesión de acuerdo sucedió algo insólito, todos desconfiaban del voto de todos. Nadie creyó del todo en la intención del voto de los adversarios, por eso se tomaron recaudos extremos. Tanto el bloque del PJ como el de la UCR eligieron una suerte de veedores que controlaron el voto de cada uno de los integrantes de sus propios bloques.

Así, en el caso del PJ se eligieron tres de los integrantes “más leales” del bloque que tomaron las bolillas de 17 integrantes del bloque incluido el Eje Peronista y pusieron el voto por ellos. En el caso de los radicales pasó lo mismo, tres integrantes se ocuparon de reunir las bolillas del resto de los integrantes del bloque y las colocaron en el bolillero. La argucia se hace con reservas porque pese a todo se guardan las formas; es decir, cada legislador pasa al frente del hemiciclo del recinto simula poner en el casillero del voto la bolilla elegida y deja en otro casillero la bolilla que desecha.

La diferencia -relataron los mismos protagonistas- es que el que lleva varias bolillas se delata por el estrépito que hacen las bolillas al chocar contra la madera de la caja mientras que el que lleva las manos vacías y ejecuta la mímica de la votación, se delata por el silencio.

El método fue consensuado puertas adentro de cada bloque con la única intención de evitar las deslealtades silenciosas a la hora de poner la bolilla.

Los que no se sumaron a la nueva modalidad de votación fueron los demócratas pero no por eso dejaron de aportar su cuota de desconfianza al clima de la sesión. Lo de los demócratas terminó de evidenciar el quiebre interno que sufre el bloque. Mientras el ex jefe de bloque Carlos Aguinaga -desplazado de la conducción por la gente de Omar de Marchi- anticipó su voto en contra de Adaro desde hace varios días, los otros tres integrantes del bloque referentes de De Marchi, Estela Catulo, Nely Grey de Cerdán y Ernesto Corvalá mantuvieron silencio, lo que alimentó las especulaciones de un posible acuerdo con el PJ para aportar los tres votos que justamente le faltaban a los peronistas para imponer su intención de llevar a Adaro a la Corte.

Pero la sorpresa la dieron los propios gansos cuando al término de la sesión la propia jefa del bloque Grey de Cerdán repartió un documento a los medios de prensa para dejar claro que tanto ellos como Catulo y Corválan pusieron bolillas negras para Adaro dando por tierra con todas las especulaciones previas ya instaladas.

Pero lejos de aplacarse, las conjeturas se dispararon aún más. Si no fueron los demócratas ¿quiénes acompañaron a los justicialistas? se preguntaron todos.

Una vez más las miradas giraron hacia la UCR. Pero fue entonces el presidente del partido el senador César Biffi el que salió tajante a defender la posición asumida por el partido de bochar el pliego: “ Doy absoluta certeza de los 14 votos de la UCR, puedo asegurar que los 14 integrantes de mi bloque pusieron bolillas negras tal cual se acordó partidariamente”, dijo contundente para despejar dudas.

La desconfianza sobrevoló hacia la integrante del ARI, Alejandra Naman y sobre Guillermo Amstutz, de Unidad Popular. Ambos habían anticipado a sus socios radicales en el Frente Cívico que iban acompañar con bolillas negras. De hecho Biffi afirmó categórico: “Creo en lo que nos dijeron tanto Naman como Amstutz”, sostuvo para despejar interrogantes.

Llegados a este punto de negaciones y confabulaciones cruzadas las únicas certezas están en las declaraciones de los representantes de cada bloque. El PJ aseguró que consiguió los votos de sus 17 integrantes más el de Sergio Montes de Unidad Popular, hombre del Este fiel a Adaro. Los otros tres son parte del misterio.

En el caso del bloque UCR se juntaron los 14 votos radicales, más del de Aguinaga, el de Racconto y supuestamente el de Naman y Amstutz.

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