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Tirsa y Jorge se conocieron en 1946, cuando tenían unos 10 años. Se pusieron de novios y dejaron de verse a los 4 años. En 2013, el destino los reunió otra vez y retomaron la relación. Hace dos semanas pasaron por e

La historia hermosa del día, del mes y del año: se reencontraron luego de 6 décadas y se casaron, a los 80

Por UNO

Por Julián Vinacour

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Tirsa Ríos (79) y Jorge Carrizo (81) se conocieron en 1946, año en que, por ejemplo, Juan Domingo Perón asumió su primera presidencia. Merodeaban los 10 años cuando se vieron por primera vez, y fue desde entonces cuando se transformaron en “novios de ojos” por cuatro años. Jorge se mudó y rápidamente las vidas pasaron. Cada uno surcó su propio camino, tuvieron hijos en el medio, amores y desamores. Pero en 2013, pasadas más de seis décadas, se reencontraron por esas vueltas de la vida y retomaron aquel noviazgo infantil, al que le bastó sólo dos años para inmortalizarse en el Registro Civil, hace dos semanas.

La idea de casarse germinó a principio de este año, cuando Jorge le propuso a Tirsa concretar lo que siempre habían querido. Uno diría, en principio, que es una idea un tanto tirada de los pelos cuando la pareja transita la frontera de los 80 años. Pero basta con ver la vitalidad de ambos para entender el porqué de la decisión. 

Jorge, militar retirado, y Tirsa, ex podóloga y actual integrante del coro del Centro Empleados de Comercio (CEC), son opositores radicales a perder el tiempo. Antes de contraer matrimonio ya se habían ido de luna de miel: en mayo viajaron a Europa, adonde recorrieron España, Italia, Francia y Alemania, en cuya capital, Berlín, vive uno de los siete nietos de Tirsa. 

Romántico ajetreo 

El viaje a Europa fue sólo uno de los tantos planes que, en la rutina de la pareja, no cesan. Actualmente están de paseo por Paraná, Entre Ríos, porque Jorge todos los años viaja para reunirse con los militares del país que se recibieron en la promoción del ’57.

Luego tienen pensado quedarse unos días en Buenos Aires, adonde vive una íntima amiga de Tirsa, quien “no pudo venir al casamiento porque tenía que cuidar a una señora”, cuenta entre risas Pichona, el apodo que recibe la protagonista de esta historia. 

Además, las “escapadas” dentro de Mendoza parecen ser moneda corriente entre la pareja. Hace unos meses se fueron a pasar unos días al hotel Termas de Cacheuta y semanalmente organizan algún plan para infundirle vitalidad a la relación.

Los protagonistas

“Es un payaso, me hace reír mucho. Le gusta salir y me cuenta muchas ocurrencias. Permanentemente recordamos la infancia”, cuenta Tirsa. 

Acto seguido, Jorge tararea un tango para explicar que les gusta la vida, y mucho, por lo que siempre están organizando algo para hacer. 

Esta energía se observa nítidamente cuando planifican dónde se va a quedar a dormir Jorge. Él tiene su departamento, en el que se queda a veces, aunque por lo general duermen juntos. 

Ambos se reconocen como una pareja posmoderna. 

La revancha que ambos esperaban

El amor después del amor –y de la tristeza– existe para Tirsa y Jorge. Cada uno, a su manera, lo comprobó en carne propia.

En el caso de Tirsa, luego de un matrimonio complejo, que le trajo alegrías pero también mucho sufrimiento, pudo suturar una herida que desde el ’85 había quedado abierta a raíz del divorcio que tuvo que atravesar.

“Mis hijos me ayudaron a tomar esa decisión porque mi relación era muy difícil y no la podía enfrentar”, relata con triste semblante la mujer de 79 años.

Luego de aquel episodio mantuvo dos relaciones más, pero ninguna prosperó como la actual. 

En simultáneo, la vida de Jorge transcurrió apacible al lado de su ex esposa, quien en 2013 murió. Y justamente esa situación fue la que llevó a que una de sus primas le contara a Tirsa, que se acercó a ofrecerle sus condolencias a quien terminó convirtiéndose en su marido. 

Pero aquellos episodios de tristeza tanto para Jorge como para Tirsa tuvieron un grato desenlace al que los familiares de ambos recibieron con alegría. 

►Casamiento formal. El 13 de noviembre pasado, la pareja se casó en el Registro Civil, a las 12.45. 

►Celebración. Al día siguiente, la pareja festejó en una reunión íntima y divertida el acontecimiento. Lo hizo en un salón cercano al Hospital Español. 

 ►Regalos. Habían pedido que no les obsequien nada, pero sus familiares, obstinados, los llenaron de presentes.