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La AFIP no lo confirmó, pero se recargará en un 15% el costo de viajes

Por Cecilia Osorioosorio.cecilia@diariouno.net.ar

Circuló como un rumor y ya llegó a oídos de los agencieros de viajes, quienes entienden que probablemente se convierta en una medida efectiva, tal como pasó en anteriores oportunidades. Medios de alcance nacional informaron que la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) quiere aplicar un impuesto del 15% a la compra con tarjetas de crédito o débito de paquetes turísticos con destino al exterior.

El titular de la entidad, Ricardo Echegaray, puso paños fríos al runrún. Salió del paso admitiendo el lunes, según lo que publicó Télam, que “mientras no se publique (en el Boletín Oficial) no hay decisión ni tampoco se adelanta información”.

Del otro lado, quienes hablan de que se oficializará en breve suponen que será antes del invierno, para contener la “sangría de divisas de la temporada”, como lo explicó el economista Sebastián Laza.El sector empresarial manifestó su incertidumbre. “¿Cómo harán para diferenciar en los pagos con tarjeta si el viaje es al exterior o en territorio nacional, si la transacción se hace en el país y en pesos?” es la pregunta que muchos se hicieron ante la posibilidad de esta medida.

“Por el momento, no estamos obligados a declarar qué servicios compran los viajeros”, estableció José Laiceca, de la agencia Aramendi y Asociados, abriendo la posibilidad de que para la aplicación del recargo a los paquetes de viajes sean los propios vendedores quienes deban gravar (recargar) lo que venden o declararlo a la AFIP.

Actualmente sólo cuando el residente argentino necesita adquirir divisas en el pedido de autorización debe informar, entre otros datos, con qué agencia viaja, pero éstas no están obligadas a dar un detalle de las ventas de servicios turísticos que efectúan.

¿Seguirá conviniendo viajar?Los empresarios no se animan a plantear una abrupta caída de la demanda y se valen de la experiencia para pensar que más allá de estos mecanismos de control de divisas, a los argentinos les seguirá conviniendo vacacionar fuera de su país: aun con el cepo cambiario (el límite para conseguir dólares a precio oficial que empujó al encarecimiento del billete verde en el mercado paralelo); incluso con el recargo del 15% a las compras con tarjeta hechas en el exterior para quienes tenían ahorros fue ventajoso cruzar las fronteras nacionales.

Laiceca lo explica con una ecuación sencilla: “Esa distancia de casi el 53% entre el dólar oficial ($5, 07) y el dólar blue o del mercado negro ($7, 8) es lo que se ahorra un argentino cuando compra un viaje a otro país y por supuesto cancela el paquete en una agencia nacional. La brecha seguirá existiendo aunque recarguen los viajes 15%”.

Sergio Sánchez, titular de la Asociación de Agencias de Viajes de Mendoza, lo asumió: “Todo lo que implique impuestos, pagar más, es incómodo. De todas maneras no creo que el encarecimiento sea tal como para aplacar la demanda de paquetes. Creyeron que el cepo iba a desalentar los viajes al exterior, pero el balance de la temporada arroja (en coincidencia con el panorama nacional) que creció más el turismo emisivo externo que el interno”.

El escenario del “dólar turista”La medida iba a llegar en cualquier momento, porque un Estado cuya política económica es el control del mercado de divisas no podía pasar por alto que estaba favoreciendo los viajes al extranjero permitiendo que los argentinos al contratar con tarjeta en las agencias locales accedieran a un dólar de oferta (pagando su equivalente en pesos y con posibilidad de financiación).

“El Gobierno observó que hay un incremento de los montos gastados en el exterior con tarjeta y que creció exponencialmente el número de argentinos que eligieron viajar a otro país. Se olvidaron de que los all inclusive (hoteles con todo incluido) se vendían al tipo de cambio oficial y que entonces era más conveniente viajar a Cuba que a Mar del Plata”, aportó el economista consultado.

Otro argumento a favor de esta posible medida es que desalentando las salidas al extranjero se potenciaría el turismo interno. No obstante, los empresarios dudan de que los destinos nacionales sean capaces de absorber la demanda y otros sospechan que en caso de que esto ocurra muchos aprovecharán para aumentar los precios.

Este es el escenario propicio para la aparición de un “dólar turista solapado”. “Cuando creás oficialmente distintos tipos de cambio o lo desdoblás –una política que se especula podría tomar el Gobierno nacional después de octubre–, metés expectativas de devaluación y el impacto es negativo. En cambio, si aumentás su precio en un sector de la economía disfrazado como recargo la devaluación se disimula”, sentenció Laza, para quien esta política, de efectivizarse, será un mecanismo de prueba y error: si logran el efecto que buscan probablemente la AFIP seguirá gravando las compras de paquetes y servicios para controlar la fuga del billete verde.