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miércoles 25 de abril de 2018

Homenaje a Bodoc en Colombia

Eduardo Sacheri y Claudia Piñeiro, dos de los autores argentinos más convocantes en la Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBO), que tiene a nuestro país como invitado de honor, están entre los preferidos de los lectores colombianos a la hora de elegir libros, junto con Silvina Ocampo y Roberto Arlt, escritores icónicos de la literatura argentina.

La otra cuestión que se escucha en boca de todos los participantes en el segmento de literatura infantil de la FILBO es el homenaje a la escritora mendocina Liliana Bodoc, fallecida hace apenas dos meses, organizado por la Asociación Colombiana de Literatura Infantil y Juvenil (ACLIJ) para este miércoles 25 de abril.

Entre los favoritos de los bogotanos están también Hebe Uhart y Federico Falco, uno de los mejores narradores argentinos de la actualidad; la muestra de dibujos y textos de Roberto Fontanarrosa, una parada obligada dentro del pabellón nacional, y el homenaje a la literatura fantástica de Liliana Bodoc, organizado por la Asociación Colombiana de Literatura Infantil y Juvenil (ACLIJ).

Mientras, algunas de las perlitas que concitan especial atención de los visitantes son la reedición corregida de Hacerse el muerto, libro de cuentos de Andrés Neuman, y una edición ilustrada por la argentina Duna Rolando de La respiración cavernaria, cuento de Samanta Schweblin que forma parte del premiado libro Siete cajas vacías.

"Nos han pedido más o menos de todo: Piñeiro está volando, es la más solicitada; Sacheri también, pero nos consultan más que nada a partir de la película El secreto de sus ojos, y los que vienen buscando algo nuevo se van con libros de Falco y de Uhart", dice a Télam Daniel Silva, coordinador de la librería que en el pabellón argentino reúne más de 45 sellos nacionales invitados a la FILBO.

"A los que llegan al stand en busca de literatura que les abra un nuevo mundo argentino, de libros que no sean los clásicos, se fascinan con las crónicas viajeras y los cuentos de Uhart", asegura el joven, que pertenece a la Asociación Colombiana de Libreros Independientes (ACLI),

"Pero las sorpresas son Silvina Ocampo y Roberto Arlt; nos quedamos sin títulos tipo Cuentos completos o Escritos reunidos -asevera Silva-, el público colombiano gira mucho alrededor de esta forma de fetichismo literario, uno esperaba que en este momento las rayuelas flaquearan, pero este público siente que en esos nombres está la identidad argentina".

También "se pidió mucho de Pablo Bernasconi -señala el joven librero-, pero no por su literatura infantil (motivo por el cual forma parte de la delegación argentina en la FILBO), sino por su literatura de adultos", al tiempo que "los libros álbum de sellos como Limonero fueron muy consultados, lo mismo que los libros de La brujita de papel y las traducciones al sistema Braille de los textos ilustrados de Gerbera Ediciones".

Juan Casamayor, uno de los creadores de la editorial Páginas de Espuma, señala que el entusiasmo de los bogotanos por Neuman y Schweblin en la FILBO "está en la peculiaridad de sus publicaciones".

La reedición de Hacerse el muerto, el libro de cuentos que en unos días podrá encontrarse en la Feria del Libro de Buenos Aires, "da cuerpo al posicionamiento fronterizo de Neuman ante el lenguaje, quien, cuando supo que el texto sería publicado por tercera vez en su país eliminó el tú y lo reescribió en vos".

Para el escritor argentino radicado en España un libro es siempre un objeto inacabado, "cada reedición es una convención social en la que revisa el texto incorporando los cambios que han ido surgiendo a lo largo de los años, y aquí plantea un acercamiento, de la misma manera en que, de adolescente, en su casa hablaba argentino y afuera, español granadino", dice Casamayor.

A su entender, "un cambio fundamental en lo que supone la construcción del sentimiento desde los lingüístico".

Mientras en el texto de Schweblin, una de las de las cuentistas argentinas contemporáneas más reconocidas de la actualidad, "Duna Rolando desarrolla las imágenes con el ritmo intencionadamente lento y decreciente de ese narrador que va diluyendo su memoria en un Alzheimer", resume el editor.

Por otra parte, la parada que más curiosidad y risas provoca en el pabellón argentino de la FILBO está en el humor de Fontanarrosa, a unos metros de la pantalla interactiva que, dentro de un arco de fútbol, invita a golear a una selección argentina de escritores por penal, y donde la fila de niños que espera su turno para patear parece interminable.

Se trata de una muestra armada a partir de medio centenar de textos y dibujos donados al Archivo de Historieta y Humor Gráfico de la Biblioteca Nacional por los herederos de Fontanarrosa, su hijo Franco y su viuda Gabriela Mahy; por la editorial De la Flor, emblemático sello adonde publicó durante años, y por el grupo humorístico Les Luthiers, para el cual El Negro escribió numerosos guiones.

Acompañando el lema del pabellón, "La literatura argentina sale a la cancha", la muestra "se centra en el fútbol y en los juegos de doble sentido que el artista rosarino establecía desde la palabra", explica la curadora Judith Goicol.

De hecho, el recorrido por los 200 metros cuadrados de exposición, respeta la forma en que clasificaba su trabajo -divorcio, velorios, medicina, política- "que era engañosa -sentencia Goicol- y, en rigor, inclasificable, porque de lo que siempre hablaban esos chistes, que luego pasaban a ser cuentos o guiones y viceversa, era de la condición humana".

La otra cuestión que se escucha en boca de todos los participantes en el segmento de literatura infantil de la FILBO es el homenaje a la escritora mendocina Liliana Bodoc, fallecida hace apenas dos meses, organizado por la Asociación Colombiana de Literatura Infantil y Juvenil (ACLIJ) para el miércoles 25 de abril.

"La fantasía épica no es un género propio Latinoamericano y ese fue el gran aporte de Bodoc y lo que escritores, editores y trabajadores del libro recordaremos pasado mañana junto con esa comunidad de lectores de culto que tiene en Colombia, Venezuela y Argentina", anticipa Funel Díaz desde la editorial Norma.

Para Díaz, "el gran aporte de Bodoc fue usar el molde narrativo sajón a partir de una densa mitología indígena, con sus referentes a la conquista de América, la fabulación y la geografía de esta parte del mundo".

"Su obra tiene muchos aleros, es esperanzadora y además empodera al lector, porque le da armas para reflexionar sobre un mundo mejor", concluye.
Fuente: Télam

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