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El paleoartista Gustavo Encina, responsable de la muestra que se exhibe en el Le Parc, impulsa una revolución visual para que esos animales se vean como realmente fueron.

“Hay que abandonar la idea de los dinosaurios verdes y escamosos”

Por UNO

segade.soledad@diariouno.net.ar

Los dinosaurios mecánicos que se mueven y rugen en la muestra La Brújula y los maravillosos esqueletos son sin dudas la mayor atracción en el Espacio Cultural Julio Le Parc. Detrás de ese realismo hay muchas horas de trabajo y de tecnología, todo capitaneado por Gustavo Encina, un paleoartista apasionado por su trabajo y por mostrarles a chicos y grandes el mundo jurásico que él revive con su brillante arte.

Gustavo Encina tiene 39 años, es técnico electromecánico y profesor de Bellas Artes del Conservatorio Beethoven de General Rodríguez, Buenos Aires. Hace 10 años que es paleoartista y en el 2013 se puso al frente de la muestra de dinosaurios más importante del país del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva en Tecnópolis, la misma que se puede disfrutar en La Brújula, por donde se estima que ya pasaron 750 mil personas.

La feria, con entrada gratuita, estará hasta el 17 de mayo, pero se evalúa la posibilidad de que se extienda hasta el 31.

“Soy artista plástico y fanático de la ciencia desde chico. El paleoartista es la unión de esas dos cosas”, aseguró ante la pregunta de cómo había llegado a esa profesión.

El paleoarte es la reconstrucción de lo que el paleontólogo estudia. “El paleontólogo estudia los huesos que encuentra en un terreno y los preserva. El paleoartista recrea lo que se encontró y hace todo lo que no se encontró. Somos los que traemos a la vida cómo era ese mundo, cómo eran los animales, cómo se movían, si tenían piel, escamas o plumas, cómo era el paisaje, cómo era el clima. Recreamos el pasado”.

“Somos los que hicimos el marketing de los paleontólogos”, sostuvo Gustavo Encina, y agregó que de esa manera se hacen varias réplicas de esqueletos, sin dañar los originales, para mostrarlos en todo el mundo.

Los verdaderos huesos de dinosaurios están guardados para preservarlos en el tiempo. Los que se pueden ver en esta muestra están hechos de telgopor. “Antes se hacían en cemento y era imposible trasladarlos. Con esta nueva tecnología podemos llevar dinosaurios hasta a los shoppings y podamos mostrar a los chicos que los dinosaurios argentinos son los más importantes del mundo”.

Uno de los aspectos trascendentes para él, y que divulga en todo momento, es un cambio de paradigma: “Hay que abandonar la idea de los dinosaurios verdes, escamosos y con ojos de cocodrilo, y empezar a verlos tal como eran: emplumados. Es una revolución visual”.

Gustavo explicó que hubo avances y cambios a través de la historia: “Antes los dinosaurios eran representados como iguanas gordas. Luego el cine los hizo ágiles y rápidos, y ahora se sabe que los dinosaurios carnívoros tenían plumas”.

Los chicos se encuentran con él en la carpa de paleontología, ubicada en el espacio de los dinosaurios del Le Parc, donde les da todo tipo de detalles con los que niños, como los grandes se quedan sorprendidos.

Cuando Gustavo pregunta cuál es el carnívoro más grande del mundo, se escucha al unísono: “El tiranosaurio rex”, pero la respuesta del paleoartista es un rotundo: “No. El dinosaurio carnívoro más grande del mundo se encontró en Argentina y se llama Gigantosaurio Carolini. También nuestro país posee al herbívoro más grande del mundo, el Argentinosaurio, y tenemos los raptores más grandes”.

Por este desconocimiento general es que Encina asegura que es necesario hacer divulgación científica: “La única forma que tenemos de hacerlo es trasladar toda la muestras a cuanto lugar sea posible para que los chicos tomen consciencia de que Argentina es el verdadero parque jurásico del mundo”.

La intención de Gustavo Encina es que los niños se lleven más que una foto e información, “que se lleven preguntas y dudas más que respuestas para volver a crear el misterio por los dinosaurios”.

“Cuando charlo con los chicos la energía de ellos me apasiona tanto que nos quedamos hasta última hora, cuando todo el parque está cerrando, con chicos y no tan chicos. Es el concepto de la muestra, la divulgación, nos entretenemos, miramos fotos, nos reímos y al mismo tiempo aprendemos”, expresó.

Por primera vez y en Mendoza

Gustavo Encina tiene un nuevo desafío: emplumar a los dinosaurios carnívoros para que los veamos tal cual eran verdaderamente. “Hay que perderle el miedo a la controversia de los dinosaurios”, aseguró mientras emplumaba a un Deinonychus antirrhopus.

Fue en La Brújula la primera vez que pudo ver parte de este trabajo del proyecto del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva.

Se trata de la idea de cambiar la imagen del dinosaurio como cocodrilo y conocer a los carnívoros como realmente eran, emplumados.

También habrá un cambio en los ojos, debido a que se los muestra como los de un reptil, pero en verdad eran redondos.

Viven ¡y hasta los comemos!

“El 100 por ciento de la gente cree que los dinosaurios están extintos, nosotros les contamos justamente lo contrario, jamás se extinguieron. Cuando yo les muestro a los chicos los fósiles en la computadora y les pregunto qué ven, se quedan asombrados”, dijo Gustavo.

En su charla explica que los pájaros son dinosaurios, y por lo tanto el pollo también lo es, entonces actualmente uno de los platos habituales en cada hogar es nada más ni nada menos que dinosaurio.

Los animatrónicos

Los robots que se mueven y rugen en el predio del Le Parc son de China, pero Encina junto con un equipo se encargan de modificarlos y “llevarlos a la normalidad”.

“El tiranosaurio rex vino como un elefante y hoy es el que más modificaciones le hicimos”, dijo.

Explicó que esto se debe a que las empresas que se dedican a hacer estos animatronics se basaron en la película Jurassic Park, la más importante de la historia.

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Imperdible. La muestra en el Le Parc seguiría hasta el 31.
Imperdible. La muestra en el Le Parc seguiría hasta el 31.
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