Diario Uno País

La Comuna lanzó el Espacio Municipal de Adopción, que pretende contener y guiar a las parejas que esperan adoptar o que ya lo hicieron. El Registro Único de Adopción no lo avala.

Guaymallén enojó a la Justicia por meterse con las adopciones

Por UNO

Por Luciana Moránmoran.luciana@diariouno.net.ar

El Espacio Municipal de Adopción que ayer lanzó la Municipalidad de Guaymallén sin el aval del Poder Judicial indigestó a las autoridades del Registro Único de Adopción (RUA), organismo dependiente de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza, que coordina sus acciones con los juzgados de Familia de la provincia.

La coordinadora del RUA, María del Carmen San Martín, le dijo ayer a UNO: “No estamos de acuerdo con este grupo, porque este tema le compete a los jueces y al Poder Judicial. No lo avalamos porque no entra dentro de los esquemas que la ley tiene organizada para el tema de adopción. A nosotros no nos han contactado quienes organizaron esto. Esta iniciativa no tiene nada que ver con el Poder Judicial”.

Aunque ayer fue presentada en el teatro Recreo, la iniciativa comunal aún no está activada y esperan que eso suceda el mes que viene. Prometieron darle un lugar en el edificio de la comuna en Villa Nueva y, si bien sus organizadores aseguran que trabajará un equipo interdisciplinario, aún faltan muchos puntos por definir.

Esta propuesta surgió de un matrimonio que tiene dos hijas que adoptó hace siete años. La intención es “acompañar y contener” a aquellas parejas que estén esperando ser padres adoptivos o que ya lo sean.

Antonio Romeo (48), empleado administrativo de la municipalidad, y su esposa, Elina Giffoni (50), docente, barajaron la creación de este espacio desde 2010. Hace un mes y medio el intendente Alejandro Abraham –jefe comunal que ya está metido de lleno en su campaña para ser diputado nacional– dio el visto bueno y motorizó la propuesta.

Romeo explicó a este diario: “Queremos que esta oficina dé la contención y la ayuda necesarias para que las parejas pierdan el miedo a adoptar, y acompañarlas en el proceso y brindarles todas las herramientas para que la espera sea más llevadera y no tan angustiante como a veces se presenta. Queremos hacer talleres de reflexión sobre distintas temáticas de la niñez, también acompañarlos con los trámites en el Registro Civil y demás temas engorrosos. Y pregonar además que más familias adopten chicos, sobre todo a los más grandes, los adolescentes. Tendremos ayuda de profesionales, de otros padres adoptivos. Es un espacio que crecerá con el aporte de todos. El municipio pondrá los profesionales”.

Experiencia personalLa familia Romeo tiene cuatro integrantes desde hace 7 años, cuando Estefanía (20) y Gimena (12) se sumaron. El matrimonio Romeo llevaba casi tres años esperando en el registro cuando los llamaron. “Había dos nenas, nos dijeron; una nena de 13 años y la otra de 5. Ahora tienen 20 y 12 años, una está en la facultad y la más pequeña, Gimena, en la escuela. Cuando las recibimos nos dimos cuenta del desconocimiento del Estado. Nadie te guía para hacer los trámites”.

Estefanía Romeo, la más grande de las hijas, contó que ahora está muy contenta con la concreción del proyecto de sus padres y con lo que ellos trajeron a su vida. “Ellos nos adoptaron de grandes”, dijo al referirse también a su hermana.

“Una vez una familia me llevó y me tuvo 15 días y después me devolvió. ¿A quién podés conocer en 15 días? No era bien recibida porque era adolescente y se venía toda una etapa complicada. Antes de estar con mis papás estuve como en cinco familias”, agregó la joven.

Delicada contención La adopción implica un proceso que abarca diferentes aristas en la vida de una persona. Tanto los niños como las parejas que los adoptan requieren de contención y apoyo. En el RUA existe un grupo de profesionales integrado por trabajadores sociales, psicólogos y un médico del Poder Judicial que trabajan exclusivamente con la temática.

Según explicó María del Carmen San Martín, el equipo aborda el tema desde lo legal, psicológico, médico y social. Su accionar se enmarca en los principios de defender los derechos del niño, facilitar su inclusión en un sistema familiar funcional y unificar los pasos administrativos del proceso de adopción, entre otros puntos.

“Somos una unidad donde la gente se inscribe y recibe la atención. Se trabaja con profesionales desde hace doce años”, aseguró la coordinadora del registro.

Las personas interesadas en adoptar un niño deben recurrir a ese organismo, donde se confecciona un listado de aspirantes. Cuando un niño se encuentra en “estado de adaptabilidad” por renuncia de su madre biológica o por resolución judicial, el Juzgado de Familia le solicita al Registro los legajos de las personas inscriptas que reúnen las condiciones para adoptar.

Y es el juez quien selecciona a la familia de la que formará parte el pequeño.

La ilegalidad en medio de la necesidadEn la compleja realidad de las adopciones, donde las esperas se cuentan en años y los inescrupulosos se aprovechan de la necesidad, la ilegalidad atenta contra la buena voluntad.

Muchas familias que se inscriben en el registro esperan 3, 6 o más años para adoptar un niño. La respuesta a esta demora, que desalienta a muchos, es la compraventa de bebés.

“Es un círculo vicioso: la gente no se inscribe porque es mucha la espera, pero a su vez esa espera está causada por todos los que compran niños. No hay forma de salir de eso. Los que están esperando y quieren hacer las cosas bien se cansan y van a la ilegalidad, entonces causan que otros sigan esperando”, aseguró la coordinadora del registro, María del Carmen San Martín. Hace doce años recibían entre 4 o 5 avisos por mes desde los hospitales, cuando la mujer que había parido se iba del hospital dejando abandonado al niño. Esa cifra es hoy de 4 o 5 llamados por año. “Se habla de aumento de partos en niñas jovencitas pero los avisos para dar niños en adopción han disminuido muchísimo en los últimos 5 años. Los niños terminan en el circuito ilegal. Los dan por plata a la gente con la que arreglan previamente y no nos avisan a nosotros. A lo mejor se llevan el niño del hospital y en la esquina lo entregan”.

Esta situación, agregó la profesional, se trató de solucionar desde el Estado con la identificación del niño recién nacido con el apellido de la mamá pero no fue una solución, “porque si la negociación se hace antes del parto, entregan al bebé a la salida. Eso lo conoce todo el mundo. Viene gente a decirme que en tal hospital o maternidad sucede eso, pero nosotros más que avisar no podemos hacer otra cosa. Eso depende del Ejecutivo. He estado yendo todos años a la Legislatura por este tema pero ahí quedamos siempre”.

San Martín, quien está en el Registro desde 2001, aseguró que actualmente hay pocos chicos en estado de adaptabilidad en la provincia y que la mayoría son grupos de muchos hermanitos o niños más grandes. Son unas 550 parejas las que esperan adoptar.

Contacto

  • RUA: Registro Único de Adopción - Patricias Mendocinas 529 4º piso, Ciudad.
  • Teléfonos: 449-5476 y 449-5512