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Giménez ratificó cambios en su gabinete, pero serán “de a poco”

Por Enrique Pfaabpfaab.enrique@diariouno.net.ar

SAN MARTÍN– El intendente Jorge Giménez anunciará recién la semana que viene los primeros cambios en su gabinete y la planta política del Municipio de San Martín y completará la reestructuración los últimos días de marzo. Los cambios “se van a dar de a poco, entre la semana que viene y la otra”, confirmó el jefe comunal a este diario. La renuncia masiva pedida a sus funcionarios y a la planta política causó un remezón en la Comuna y desde ese momento muchos que transitaban cansinamente por los pasillos ahora lo hacen a paso vivo tratando de demostrar que tienen voluntad de trabajo y que quieren permanecer en el puesto.

Ayer a la mañana el cacique peronista atendió en su despacho a este medio y si bien reconoció que ya tiene en la cabeza nombres a remover y otros a reubicar, dijo que “no me voy a apurar, porque en lo que queda de esta gestión necesito un equipo que trabaje full time”.

Giménez llegó de su viaje a Buenos Aires con dinero fresco para completar grandes obras ya iniciadas: la remodelación del centro de la ciudad, la terminación del centro de congresos y también la restauración y puesta en marcha del cine Colón, de Palmira, entre otras obras.

Pero para esas tareas no necesita tocar nada. Allí tiene gente que ha demostrado capacidad y ganas de trabajar. El arquitecto Darío Álvarez, quien fue el que las ideó y potenció, es un buen ejemplo de ello.

Los ojos del intendente están puestos en otras áreas, menos llamativas pero quizás más esenciales. “Necesito gente con capacidad de gestión, que no le tema al trabajo y a poner el alma en esto”, dijo. Quiere un compromiso absoluto de todo su equipo y ahora sólo lo tiene de algunos. “Hay quienes creen que lo importante era ser nombrados y ahora saben que tienen que mostrar con hechos que trabajan y que su trabajo vale y redunda en beneficios para la comunidad”, insistió.

Pero además de mirar a sus funcionarios que tienen a su cargo direcciones, secretarías y algunas áreas, el intendente detectó otras cosas: “Hay algunos que han nombrado colaboradores que no aportan. Vamos a achicar esa planta política y sacar a todos aquellos cuya presencia en la Municipalidad no está plenamente justificada”, sentenció.

Como el ojo del patrón engorda el ganado, a partir de que a 58 personas entre miembros del gabinete y puestos políticos Giménez les ordenó presentar la renuncia, se propagó una compulsión por el trabajo y por mostrarse activo y, dentro de lo posible, que el intendente lo sepa.

“Hay gente a la que hace semanas que no veo”, había dicho Giménez en la intimidad cuando ordenó que quería tener en 48 horas todas las renuncias sobre su escritorio. “No era el efecto buscado, porque no fue una amenaza, pero es cierto que ahora todos trabajan con más ganas”, aceptó el intendente.

Hay una anécdota que pinta claramente lo que quiere el intendente. Jorge Giménez, copiando el ejemplo del Gobierno nacional, creó la figura de jefe de Gabinete hace ya un par de años. Allí nombró a Daniel Arias, ex concejal, ex arquero y actual exitoso director técnico de fútbol. Hace poco una compañía de radiotelefonía lo llamó a Arias a su móvil. “Lo llamamos porque nos resulta curioso que hace un año, un mes y siete días que su teléfono está siempre activado”, le dijeron. Y es que eso es lo que quiere el intendente: funcionarios a tiempo completo.

“No me voy”Desde hace tiempo que en San Martín y en toda la provincia se especula que en algún momento Jorge Omar Giménez se postule para senador o diputado nacional. Ahora, a poco de definir las candidaturas para las próximas elecciones legislativas, se creía que había llegado el tiempo en que Giménez dejaría la intendencia en manos del presidente del Concejo Deliberante, Bartolomé Robles, y encabezaría la lista del justicialismo para una de las cámaras.

Aun más: algunos creyeron que este futuro ordenamiento del gabinete era para dejarle a Robles, su yerno, un equipo de trabajo sólido que lo ayude en los dos años de gestión venideros. Pero no. Giménez no se va. “Tengo mucho por hacer todavía”, dijo, e insistió en que desea dejar una huella profunda en el departamento.

Incluso podría decirse desde ahora que los proyectos “del Jorge” para San Martín son tan ambiciosos y requieren tanto esfuerzo y tiempo que es muy probable que, salvo que se limite la reelección de los intendentes, Giménez intente otra reelección en 2015.

Hacia adentro y hacia afueraHacia adentro las cosas están así. Mucho trabajo, mucha gestión y que se note. Más allá de esto las fuerzas opositoras están debilitadas. Eso asegurará ganar las legislativas y además le dará al intendente la posibilidad de concretar algunos proyectos que ya están macerándose.

Pero la acción política de Giménez y del peronismo azul también tiene que verse en Mendoza y fortalecer a todos los sectores que estén en la vereda de enfrente del vicegobernador Carlos Ciurca.

Dentro del justicialismo la primera división de aguas es simple: con Carlos Ciurca o en su contra. Y la preocupación surge porque el actual vicegobernador ha sabido tejer poder y crear bases que lo sustenten, aprovechando al máximo su paso por los ministerios de Seguridad y de Desarrollo Social en el gobierno de Celso Jaque.

Tan fuerte ha trabajado Ciurca que desde la Nación comenzaron a mirar y a estudiar su forma de accionar y de hacer política. Mucha de esta atención comenzó después de que funcionarios peronistas mendocinos avisaran en la Casa Rosada cómo y cuánto estaba creciendo el vicegobernador en la provincia.

Evidentemente Giménez eligió dar la batalla desde su trinchera en San Martín y demostrar desde aquí que los azules saben gobernar y tienen suficiente capacidad de gestión como para mantener al peronismo en el poder por mucho tiempo más.