Diario Uno País

Laura Reynoso (35) y Alejandro Garrido (37) lograron que Medifé cubriera su tratamiento. Un camino de amor y de lucha.

Fertilización asistida: tras 10 años de intentar, en agosto tendrán mellizos

Por UNO

Luciana Moránmoran.luciana@diariouno.net.ar

Están juntos desde hace 20 años y la mitad de ese tiempo María Laura Reynoso (35 años) y Alejandro Garrido (37) lo dedicaron a perseguir su sueño: ser padres.

Luego de conseguir –abogado de por medio– que Medifé cubriera un tratamiento de fecundación in vitro, hoy María Laura está embarazada.

Macarena y Agustín están hace 7 meses en su panza y el 1 de agosto nacerán “si es que los mellis aguantan”, dice su madre.

Se conocieron en Godoy Cruz, vivían a una cuadra. Ella tenía 15 y él, 17. “Comenzamos a buscar un hijo antes de casarnos. Pasó un año. Justo yo trabajaba en un instituto médico y un doctor que entendía del tema me dijo que me iba a hacer los primeros estudios para ver qué pasaba. No encontró nada. Empezamos con lo de la temperatura, los estudios, probábamos y nada. Así que fui a un especialista que nos dio hormonas, inyecciones, pastillas, los tratamientos de baja complejidad. Estuvimos así cuatro años”, contó Laura y continuó Alejandro: “En ese momento dijimos: ‘Basta’, económica y emocionalmente. Te decían: ‘Tomate esto’ o ‘prueben de tal manera’ y volvías la semana siguiente y tenías que pagar la consulta para decirle al médico que no había funcionado”.

Sobreponerse

En aquel momento, ellos no tenían obra social. Las consultas se pagaban de manera particular, a más de $150. Las recetas, los estudios, los medicamentos, todo tenía un costo. Sacaron muchos préstamos, vendieron artículos personales, pero no llegaron al extremo de algunas parejas que recurren a transformar en dinero todos sus bienes. Mientras tanto, el dolor y la desilusión iban de la mano.

“El mayor problema lo tenía ella, pero era de los dos. Yo evitaba por ahí tocarle el tema para no hacerla sentir mal, no porque no me interesara, sino porque mi objetivo era que ella no se sintiera afectada. Siempre quería ser el más fuerte, decir que iba a salir todo bien. Cuando me tocaba estar solo me lloraba la vida”, contó Alejandro.

Intentar, rogar que el período no venga, atenerse a horarios, golpear puertas, soportar estudios. ¿Hasta dónde? ¿Hasta cuándo intentar? ¿Él (en este caso) sería feliz con otra persona que le pudiera dar un hijo? Todas estas preguntas tuvieron su respuesta para Alejandro y Laura, que hicieron del diálogo y el amor compañeros inseparable para superar la tristeza y el desgaste. “A pesar de que estás rodeado de personas, estás solo, los dos solos. Y a llorar juntos y reírnos juntos y salir a distraernos. Intentamos viajar todo lo que pudimos dentro de Mendoza. No es que te olvidás, pero te despejás y tomás más fuerza para seguir adelante”, afirmó Alejandro.

Luego de una pausa de un año en su búsqueda, retomaron la lucha. “Descubrieron que tenía endometriosis. Me operaron dos veces, pero tampoco pasaba nada. El médico nos dijo que lo único que nos quedaba era hacernos un ICSI (inyección intracitoplasmática de espermatozoides)”, dijo Laura.

El ICSI es un tratamiento de alta complejidad en el que se extraen óvulos de la mujer y en el laboratorio se unen con los espermatozoides del hombre para luego implantar los embriones en el útero. Hace tres años este procedimiento costaba $30.000 (hoy unos $40.000) y no podían pagarlo, aún vendiendo sus cosas. En aquel momento ella trabajaba en un instituto médico y él, en una estación de GNC.

“Seguimos con estudios. Después pasó lo de la Ley de Fertilización Asistida, que la patearon luego de darle media sanción. En esos meses decidimos iniciar un recurso de amparo contra la obra social Medifé, porque no nos cubría el tratamiento que necesitábamos, pero no hizo falta. Fuimos a una abogada. Antes vendimos un auto porque sabíamos que nos iba a salir caro pagarle, pero como no llegamos al amparo y sólo necesitamos una carta documento, nos costó $500.

No lo podíamos creer. Encima, el médico ya nos había dicho que sólo intentaría conmigo hasta que cumpliera los 35 y los cumplí el 7 de abril”, contó Laura.

En la dulce espera

Finalmente, realizaron el procedimiento ICSI.

Cinco embriones fueron fecundados con éxito, tres fueron implantados (uno se detuvo a las siete semanas), dos se transformaron en Macarena y Agustín, y los otros dos están en un banco de la Clínica de Cuyo, por el que deben pagar $3.000 al año.

“Veremos cómo estamos de salud y cómo terminamos el embarazo. Por ahora estarán allí congeladitos”, dijo Alejandro.