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“Estoy muerta en vida, pero tengo otro hijo por quien pelear”, dijo la madre de Matías Quiroga

Soledad Segadesegade.soledad@diariouno.net.ar

“Hace un año que estamos muertos. Nos desarmaron desde todo punto de vista. Por mí, me moriría ya, pero tengo otro hijo de 17 años por quien pelear”, fueron las palabras de María Inés Ortiz, madre de Matías Quiroga (21), quien fue asesinado hace casi un año en Godoy Cruz por una banda que intentó asaltar un camión de caudales en el estacionamiento del hipermercado Carrefour de la avenida San Martín. Hay cuatro imputados por el crimen.

Eran cerca de las 16.30 del viernes 9 de marzo, cuando una banda de hombres armados bajó de una trafic en el estacionamiento del súper de Godoy Cruz y disparó a quemarropa a la custodia del blindado de Prosegur para llevarse el dinero.

A los pocos minutos, luego de una balacera de casi 100 disparos, los asaltantes abortaron el plan. Un grupo escapó en una camioneta Renault Kangoo, mientras que otros tres salieron a las corridas. Llegaron hasta la calle Guido Spano, por donde Quiroga manejaba el Citroën C3 de su madre. Uno de los hombres se le puso enfrente y le disparó, los demás lo bajaron del auto y escaparon.

En un primer momento, la Policía creyó que Matías pertenecía a la banda, pero luego confirmó que era una víctima que murió en el lugar antes de ser asistida.

A un año del homicidio que marcó a la provincia, María Inés aseguró: “El culpable de la muerte de Matías es el juez de Ejecución Penal Eduardo Mathus, que liberó a una persona (por el Tanga Gómez) que tenía que estar presa y que sigue liberando gente”.

“Hubo fallos garrafales, como por ejemplo el de la jueza de Garantías, Alejandra Mauricio, que no sabía ni la dirección donde mataron a Matías. El juez Mathus zafó del Jury de Enjuiciamiento por culpa de un diputado del PJ que no tiene ni idea de lo que es que le maten un hijo”, arremetió Ortiz.

“El que mató una vez creo que es un enfermo y tiene su lugar en un hospital o en la cárcel, tiene una cantidad de años y un grupo psicológico que dice si está curado o no. Pero el culpable y el peor enfermo es el juez que liberó a una persona que los psiquiatras habían dicho que no estaba apta para salir. La liberó diez años antes. A esa persona le daba lo mismo matar a alguien o no. Matías podría haberlo pisado con el auto, pero frenó y por eso lo mataron”, dijo, dolida, la madre del joven asesinado.

El caso

Omar Tanga Gómez es el principal sospechoso del homicidio de Matías. Está preso desde los 18 años por varias causas y fue condenado a 21 años. Al llegar a la mitad de su pena, el juez Mathus le otorgó el beneficio de salidas transitorias, pese a que los estudios psiquiátricos indicaron que no estaba en condiciones.

En noviembre del 2011 comenzó a disfrutar de su beneficio y fue trasladado a la Colonia Penal Gustavo André, en Lavalle, una cárcel con menos medidas de seguridad por tratarse de internos que están en fase de confianza. Pero luego de una salida en enero del 2012 decidió no regresar, aún con 11 años de cárcel por cumplir.

En marzo quedó implicado en el homicidio de Quiroga, luego de que los pesquisas encontraran una huella dactilar dentro de la trafic. Además, los testigos señalaron que una persona de gran porte fue quien le disparó a Matías con una ametralladora.

Luego de varios rastrillajes, allanamientos negativos y escuchas telefónicas, en abril fue capturado en un procedimiento en Luján. Junto a él estaba otro integrante de la banda: Néstor Funes, hermano mellizo de Nelson Funes, quien quedó baleado en la playa de estacionamiento de Carrefour junto con Orlando Cabral, el cuarto imputado en el hecho.

La causa y las marchas

El fiscal de Delitos Complejos Daniel Carniello terminó la investigación por el intento de asalto al blindado de Prosegur, el intento de homicidio de los custodios y por la muerte de Matías Quiroga, y elevó la causa a juicio. Los abogados defensores de los cuatro acusados –Omar Gómez, Néstor Funes, su hermano mellizo Nelson y Orlando Cabral– se opusieron al pedido de Carniello y la Justicia de Garantías deberá resolver.

La fecha de comienzo del juicio puede demorar como máximo cuatro meses.

Luego del asesinato de Matías, su padre, Osvaldo, organizó varias marchas multitudinarias. En éstas no sólo reclamó la detención de quienes mataron a su hijo, sino también cambios en la Justicia, en las leyes, en Seguridad y en las penitenciarías. Así, logró la creación de la Ley Petri, que endureció los beneficios de los presos.

Como hermano mayor, era el guía de Tomás

Tomás Quiroga tiene 17 años y debió soportar la inexplicable muerte de su hermano, Matías, quien había salido en el auto de su madre como lo hacía habitualmente, pero delincuentes que no pudieron asaltar un camión blindado terminaron con su vida.

“Él vive muy mal. Vive con miedo. Se murió su hermano, que con cinco años de diferencia para él era su guía, su compañero de rafting, del colegio, de la vida. Pero ahora no hace ni deportes”, relató María Inés, la mamá de los jóvenes.

Matías y Tomás practicaban rafting y habían quedado clasificados para el Mundial, al que finalmente nofueron. “Tomás es un chico triste que no entiende el porqué. Tiene miedo y a su vez bronca por la injusticia, porque su hermano no tenía nada que ver con nada”, agregó la mujer.

El chico no quiso vivir más en la casa en que compartía todo con su hermano y su madre aseguró entre lágrimas que, luego de haber pasado casi un año, aún no puede entrar a la habitación de Matías.

Además dijo que habló con algunos testigos. “Hay un albañil que no quiere ni aparecer. Hablé con el que lo tuvo en su falda hasta que se murió. Me dijo que se quejaba y que sangraba. Se había arrastrado desde el aut

hasta la vereda, con la impotencia de que no fuera nadie a buscarlo. Hay muchos testigos y muchos no quieren atestiguar porque tienen miedo, pánico, porque nosotros somos víctimas y no tienen protección”, alertó.