Diario Uno País

La Defensoría del Paciente de la Provincia atendió a 1.266 personas en lo que va del año en hospitales tanto públicos como privados. Además abarcó los servicios de las obras sociales y las prepagas.

Esperas quirúrgicas y costo de los remedios, al tope de las quejas

Por UNO

Por Carina Luz Pérezperez.carina@diariouno.net.ar

Los pedidos para cubrir medicamentos de gran costo o tratamientos de alta complejidad en efectores tanto públicos como privados, las respuestas insuficientes de parte de las obras sociales y las prepagas ante sus afiliados por no ofrecer el servicio como corresponde según lo estipulado por el Programa Médico Obligatorio, y los tiempos de espera para ser operado constituyen las quejas más frecuentes entre los pacientes mendocinos.

Así lo refleja un análisis de 1.266 casos que atendió la Defensoría del Paciente del Ministerio de Salud local en los últimos cinco meses. De este total, sólo 366 necesitaron un seguimiento más puntilloso y documentado con diversas opiniones médicas, alguno de los cuales terminaron en presentaciones judiciales. Pero no son el grueso, ya que la idea es negociar con el prestador, médico o laboratorio, ante cada enfermo en particular en el menor tiempo posible. El resto se resolvió con mediación telefónica o una visita al efector involucrado.

La defensoría fue creada en diciembre del 2010 para cumplir la Ley Nº25.529 de Protección de los Derechos del Paciente y su ampliación posterior incluyó la Ley Nº26.742 de Muerte Digna. Con dos años y medio de funcionamiento, recibe un promedio diario de seis personas insatisfechas con la atención médica de la provincia, de las cuales la gran mayoría se queja de los hospitales estatales y, en igual medida, de los privados.

El PAMI, la OSEP y el Programa Incluir Salud, del Gobierno nacional, son los más mencionados, si se trata específicamente de obras sociales, aunque no constituyen un porcentaje elevado.

También existe un amplio espectro de solicitudes de intervención relacionadas con el maltrato de profesionales o auxiliares del sistema hacia los pacientes por no informar adecuadamente sobre la patología, por negar historias clínicas, recetas o certificados para demostrar un grado determinado de discapacidad o porque la familia del paciente sospecha de mala praxis.

Otro motivo de la actuación de la defensoría está relacionado con el porcentaje de descuento que una obra social reconoce como bonificación al afiliado. En este caso, los pedidos más recientes y en franco crecimiento se deben a solicitudes para subir ese nivel de descuento –por ejemplo, del 40% al 70%– porque los remedios son los que más aumentaron en estos meses. O directamente para que la obra social financie un tratamiento completo, cosa que cada vez es más engorrosa en la medida que suben los costos de las prestaciones médicas.

Horacio Cuervo Zenié, responsable de la Defensoría del Paciente, expresó: “No quiero que este lugar se transforme en una oficina pública más, sino que sirva como mecanismo útil, porque el 70% de los casos que se acercan se trata de contención a la persona, ya que no debemos olvidar cuál es la expectativa del paciente que ya rebotó por todos lados”.

El funcionario aclaró que la tarea de sus colaboradores es verificar qué sucede en territorio, hablar con las asistentes sociales y conocer la calidad de los servicios. Pero no “recopilar demanda de directores de hospitales por equipamiento, porque eso no lo podemos solucionar, sí aquello que se puede mejorar con la infraestructura actual”.

En su experiencia, lo más complejo de resolver es la cobertura de los medicamentos para enfermedades catastróficas, porque, además de ser muy caros, el mercado no está regulado en Argentina y son los laboratorios quienes imponen esos precios. En segundo plano se encuentran las esperas quirúrgicas. “Éste es uno de los problemas que más inquietan a los pacientes, no saber cuándo serán operados”, señala Cuervo Zenié.

La defensoría le elevó al ministro de Salud de la Provincia, Carlos Díaz Russo, una propuesta para solucionar parte de estos conflictos, en la cual se sugerían compras consolidadas de medicamentos y protocolos de aplicación para especificar su indicación puntual.

“No hay demoras, sino esperas razonables”La polémica por las esperas quirúrgicas tuvo varias etapas: desde la falta de certezas respecto de cuántas personas necesitaban una cirugía en los hospitales públicos hasta una lista consolidada luego de la implementación de un 0-800 que funcionó durante unas semanas, el año pasado. Como conclusión, el Ministerio de Salud informó que eran alrededor de 2.400 personas las que esperaban ser atendidas.

Una vez determinada la cantidad de casos, se prometió reducir esas listas. En esta búsqueda, sacó un promedio de tiempo “razonable de espera” según la capacidad de respuesta quirúrgica de cada uno de los hospitales: cuánto puede operarse de acuerdo con la disponibilidad horaria del equipo de cirujanos y anestesistas que trabajan en cada centro asistencial.

Por ejemplo, una vesícula tiene un plazo normal de espera para ser operada de 45 a 60 días, un remplazo de cadera, de 120 días y un caso oncológico, alrededor de 30 días.

Oscar Rena, titular de la Dirección de Hospitales de la Provincia, dijo: “Definimos el tiempo de espera por servicio. Claro que lo ideal hubiera sido hacerlo según la patología, pero hay que considerar que algunos servicios quirúrgicos operan tres veces a la semana y otros, dos”.

Para atender ese 80%, Rena informó que no se habilitaron más quirófanos, sino que fueron nombrados en sus cargos 18 anestesistas, por lo cual hay más horas disponibles para hacer cirugías, y que, además, en algunos hospitales –como el Paroissien– empezaron a operar también a la tarde.

“De esta forma, hemos resuelto una parte importante, pero es cierto que nos queda por solucionar el 20%, donde las esperas están fuera del tiempo prudencial”, completó el funcionario.

De todos modos, comentó que “siempre habrá listas de espera, porque todos los días ingresan pacientes con pedidos de cirugías”, y aseguró que las urgencias no integran las listas de espera y tampoco si algún paciente se complica.

Quedó fuera de “la solución” un tema urticante y que molesta mucho: las jornadas de internación que debe pasar una persona esperando su operación, porque si el día del turno ocurre una urgencia, la cirugía pasa al día de la semana en que opera ese servicio en particular dentro del hospital, y así pueden transcurrir 15 días sin razón aparente, con los estudios ya hechos para proceder.

Ley de Derechos del PacienteLa norma Nº26.529/09 y su modificatoria Nº26.742/12 regulan los derechos del paciente. Entre otras cosas, establecen:

►Asistencia sin menoscabo por condición social, raza, edad, creencias religiosas o ideas políticas.

► Trato digno y respetuoso.

► Intimidad y confidencialidad de los datos sobre el estado de salud.

► Autonomía de la voluntad respecto de recibir o no un tratamiento médico.

► Derecho a la historia clínica única e informatizada.

► Interconsulta médica, por la cual tiene derecho a recibir información por escrito para pedir una segunda opinión.

► Consentimiento informado, luego de recibir y entender cabalmente cuál es el estado de salud, y ventajas y desventajas de los tratamientos a los cuales será sometido.

► Revocalidad de ese consentimiento informado.

► Dejar directivas anticipadas en caso de perder la conciencia.