Diario Uno País

La mandataria marcó la agenda política del miércoles mostrándose de buen humor. Recibió dos libros de regalo y hasta cantó con la gente. Ni los niños que estuvieron en la refinería se quisieron quedar afuera.

En su paso por Mendoza, Cristina repartió sonrisas y bailó y abrazó a sus seguidores

Por UNO

Por Laura Zulián

zulian.laura@diariouno.net.ar

Militantes, trabajadores de YPF que parecían recién salidos de sus tareas –todavía vestidos con mamelucos azules– funcionarios, empresarios…

El acto en el que participó la presidenta Cristina Fernández tuvo de todo. En un clima que podría llamarse festivo, sus seguidores la esperaron con cantos, banderas y cumbia de fondo. Llegó pasadas las 18.30 a la destilería, casi una hora después de lo anunciado, lo que fue aprovechado por los responsables para revisar que todo estuviera en orden y a punto. Vestida de negro, con pantalón, blusa, cinturón y collar de perlas, la entrada de la mandataria despertó el furor de todos.

Baile de por medio, entró y dio vueltas en el aire un pañuelo negro y acompañó el canto de “Néstor no se murió”, al saludar a todos los que la esperaban desde muy temprano.

Siempre sonriente, se mostró distendida y tuvo tiempo para interactuar con quienes aguardaron por ella, tanto en el inicio del evento como a la salida, cuando bajó y repartió algunos abrazos a los militantes.

En los alrededores del predio, los micros y las trafics que trasladaron militantes se agruparon y pusieron calor a una tarde que, tras el paso de las horas, hizo sentir que el invierno había llegado a Mendoza.

Hasta los niños en alto, sobre los hombros de sus padres, agitaron sus bracitos ante la Presidenta.

Primero entró ella, detrás el gobernador Francisco Pérez y Miguel Galuccio –CEO de YPF– junto con el ministro de Planificación, Julio De Vido, todos los que ocuparon la mesa. Pasaron las teleconferencias con Salta, Neuquén y Florencio Varela, y fue el turno del video alusivo al acto de Mendoza. “Acá están todos un poquito impacientes”, dijo y apuró los trámites para comenzar en la provincia.

En lo que duró el video, Pérez no dejó de hablarle al oído a Cristina, que también aprovechó para reírse con Galuccio. Dos libros recibió la Presidenta como regalo, uno fue fotográfico de La década ganada y el otro se lo entregó el presidente de YPF con el título Nuestra historia, nuestro futuro, que narra la vida de la refinería de Luján.

Como es habitual, sólo leyó los números, para no equivocarse. El resto del discurso lo realizó sin mirar ninguna de las hojas que tenía en el atril y en ningún momento dejó de prestarle atención a la gente.