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En los pasillos de la UNCuyo se habla de la modernización universitaria y se pide abrir el debate

Por Pablo Abeleiraabeleira.pablo@diariouno.net.ar

En los pasillos de la UNCuyo se habla de la modernización universitaria. Es la bandera que levanta Arturo Somoza, rector de esa casa de altos estudios, para llevar adelante una reforma del estatuto universitario cuyo eje central es la elección directa de las autoridades. Sin embargo, la misma idea pasó por Mesa de Entradas del Rectorado el 25 de marzo de- 2008 –cuando Somoza era vicerrector– con la firma de Leticia Cortese, consejera de la Agrupación Ciencias Económicas (ACE).

“Sería sano que el rector reconozca que había un proyecto previo, detallado y fundamentado, y así trabajar en conjunto para lograr una idea superadora”, dijo Cortese.

No es una cuestión de méritos o egos, sino de falta de apertura y participación lo que señalan desde ACE. “En definitiva, todos queremos lo mismo. Pero entendemos que hay puntos sobre los que la propuesta del Rectorado no habla, como son los porcentajes de ponderación de cada claustro”, señaló José Capello, representante de la agrupación.

La elección directa de las autoridades es el caballo de batalla sobre el que marcha la iniciativa reformista del gobierno de la UNCuyo. Esto implicaría que toda la comunidad universitaria elija a las máximas autoridades.

En la actualidad, docentes, estudiantes, graduados y personal de apoyo eligen a sus consejeros. Y son éstos los que deciden quién está al frente de la universidad y quiénes son los decanos de cada facultad.

“Es una situación poco democrática, porque en algunos casos, como el de la Facultad de Ciencias Económicas, 13 personas eligen a las autoridades que gobernaran para más de 3.000 estudiantes y unos 6.000 graduados. No hay equilibrio”, explicó Cortese, del área de Graduados de ACE.

Quienes presentaron el proyecto hace cinco años buscan que el debate se amplíe y que todos los sectores aporten ideas. El problema pasa por las omisiones de la modernización que propone Somoza.

“No vemos que sea una modernización profunda, sino una actualización a medias. Si bien el tema electoral es clave, es insuficiente el sistema de poderes. El Consejo Superior tiene dos tercios de representantes de docentes titulares. Debería haber un padrón con porcentajes mejor distribuidos”, puntualizó Capello.

Otros ítems cuestionados son las restricciones al voto de los graduados –quienes deben inscribirse en un padrón para votar– y la poca representatividad que tiene el claustro de estudiantes.

“Hay una intención de conservación del poder y un status quo que hoy beneficia a los docentes titulares y que se esconde por debajo de la supuesta democratización. Esto impide que los recursos de la universidad se vean reflejados en soluciones que hoy reclama la sociedad y que la universidad puede resolver. Y esto va más allá de la reforma que propone Somoza, que es positiva pero insuficiente”, cerró Capello.

Lo que vienePara el 25 próximo está hecha la convocatoria a la Asamblea Universitaria, en donde se plantearán los aspectos centrales de la reforma del estatuto.

Allí serán tratados el sistema de elección directa, la ampliación de los mandatos –los cargos de rector y vicerrector pasaría de tres a cuatro años– y las reglamentaciones transitorias.

Mientras tanto, el Rectorado continúa militando su modernización convocando a charlas. Ayer mismo, en Ciencias Económicas, rectores de distintas universidades nacionales del país expusieron sus experiencias de aplicación del método de elección directa.

Jorge Olguín, secretario de la Universidad Nacional de San Luis; Oscar Nasisi, rector sanjuanino, y Javier Salminis, vicerrector en Río Cuarto, dieron a conocer cuál es la situación actual en las provincias en donde las autoridades son elegidas en forma directa y por todos los claustros.

Sobre votos y porcentajesUno de las objeciones al proyecto del rector Arturo Somoza es el tema de las ponderaciones: el valor porcentual asignado a cada claustro, con el que se conforma el 100% de la representatividad.

En el esquema que propone la reforma se utilizarían los porcentajes que actualmente rigen para la Asamblea Universitaria. Según ésta, el claustro de los profesores tiene el 48% de la decisión para elegir, por ejemplo, a un decano. Ese valor dobla al claustro de estudiantes, que tienen el 24% de ponderación y una masa incomparable con la de los cuerpos docentes.