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Empresarios redoblaron la presión para que los salarios suban sólo 20%

La escalada que registraron los reclamos salariales de los gremios en las últimas semanas, conpedidos de aumentos promedio del 25% alentados por la suba de precios, encendieron una fuerte

alarma entre los sectores empresarios, que comenzaron a redoblar la presión para que el Gobierno

imponga un techo de 20% a la recomposición de los sueldos, con el argumento de que incrementos

mayores podrían derivar en una espiral inflacionaria.

La urgencia para tratar de imponer un corset a los aumentos salariales que permita desalentar

expectativas inflacionarias es compartida tanto por los industriales como los representantes de las

principales cámaras empresarias. Entre esos sectores consideran que nivel ideal para los aumentos

que se negocien en la inminente ronda de paritarias deberían contemplar la recuperación de la

inflación de 2009, en torno al 15%, más algunos puntos porcentuales adicionales, cuya proporción

dependerá de la situación de cada actividad en particular. "El tope deberá estar en el 20%", indicó

ayer a este diario un importante referente de la Unión Industrial Argentina (UIA), quien advirtió

que en esa cifra coincidieron los dirigentes del comité ejecutivo de la entidad, en la reunión que

mantuvieron el martes pasado, la primera del año.

La conducción de la UIA, que encabeza Héctor Méndez, volverá a reunirse mañana para avanzar

en una estrategia conjunta de cara a las negociaciones salariales y, en esa línea, los industriales

no descartan la alternativa de volver a la carga con la propuesta de un acuerdo de precios y

salarios con la CGT de Hugo Moyano, que ofrezca cierto marco de previsibilidad y aleje los temores

sobre el futuro de la economía.

La preocupación industrial por el alza de los reclamos de los gremios fue admitida por el

secretario de la UIA, José Ignacio De Mendiguren, quien alertó que con incrementos salariales

superiores al 20% "no vamos a contribuir a desandar ese camino", en referencia a la fuerte suba que

registraron los precios de los productos básicos en los últimos dos meses. De Mendiguren sostuvo

que para discutir los aumentos de sueldos hay que "partir de recuperar inflación, que es 14,7%.

hacia delante, y analizar después lo que pasa" y consideró que el mayor problema está dado por las

negociaciones en el sector público e informal, donde –según dijo– los salarios "todavía no

recuperaron ni la inflación".

A la par de los industriales, también algunas voces empresarias de actividades como la

construcción, transporte, comercio y otros rubros de servicios plantearon su temor por la decisión

de los gremios de elevar sus pedidos salariales y se mostraron expectantes en la alternativa de que

el Gobierno vuelva a recurrir a su sociedad política con Moyano para garantizar que los aumentos no

se disparen más allá del 20%.

Desde varios sindicatos, tanto aliados y como críticos del jefe de la CGT, admitieron en las

últimas horas como una posibilidad concreta el hecho de que la pauta salarial que acuerden los

Camioneros se convierta en el modelo a imponer en el resto de las negociaciones. Sin embargo el

propio Moyano insistió durante el fin de semana que su sector recién negociará en junio la suba

salarial y remarcó que "cada gremio y cada actividad deben discutir sus aumentos según el nivel de

salario que tengan, porque a lo mejor el 25% de un salario bajo es menor que un 18% por ciento de

un salario alto".

Pese a su insistencia en la libertad de negociación, el camionero también aprovechó para

enviar un mensaje a los dirigentes gremiales, a quienes reclamó "evitar alentar expectativas que

después no se puedan cumplir". "Es fácil boquear, es fácil decir vamos a pedir tanto... Porque

enfrente tienen tipos, los empresarios, a los que no es tan fácil sacarles un aumento", apuntó

Moyano.