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lunes 30 de octubre de 2017

El Templo Libertad recupera su fachada original de 1932

Es la sinagoga más antigua de la provincia de Buenos Aires y se encuentra en el barrio de San Nicolás. Luce un estilo románico o bizantino con arcos que enmarcan la estrella de David.

La sinagoga más antigua de Buenos Aires, el Templo Libertad del barrio porteño de San Nicolás, volverá a lucir como cuando se inauguró, en 1932, luego de arreglos para la puesta en valor de la fachada, que abarca también al Museo Judaico de la República Argentina, dos íconos de la ciudad que por su arquitectura e historia atraen a turistas del país y el mundo.

El lavado de cara de la construcción que abarca desde el 769 al 785 de la calle Libertad, con un costo de poco más de cinco millones de pesos, está a punto de finalizar luego de más de cinco meses de trabajos, lo que no impide visitas durante los días de semana, presenciar conciertos o participar de ceremonias religiosas que pueden estar a cargo del ministro de Ambiente, Sergio Bergman.

El frente del edificio estilo románico o bizantino, con arcos de medio punto que enmarcan una enorme estrella de David y el candelabro de siete brazos, permanece protegido por un andamio que permite el trabajo de los albañiles que reconstruyen la Piedra Paris, simil piedra de argamasa o revoque.

"Todos los años, en la Noche de los Museos nos visitan unas 3.000 personas" mientras que en la semana lo hacen muchos turistas que recorren la ciudad, comentó el director institucional y cantor litúrgico del templo, Hernán Rustein.

El tenor explicó que el templo es de la misma época que la sinagoga de la calle Paso y la de la calle Piedras, pero ésta fue la primera en construirse.

La decisión se tomó "luego que dos hombres se descubrieran orando en el Yom Kipur, a principios del siglo pasado, bajo el ombú de la Recoleta, se convocaron a levantar una sinagoga para el año siguiente", contó Rustein.

Para concretar ese proyecto, según sus rituales, estos dos judíos debían reunir a otros ocho de manera de dar el quorum mínimo para iniciar sus ritos, lo que lograron cuando levantaron el templo que se instaló en la calle Carlos Pellegrini al 700, que fue demolido para levantar este que terminó en 1932, que cuenta con 700 asientos.

Rustein, quien acompaña a los rabinos Bergman, Damián Karo y Simon Moguilevsky o lo reemplaza en los rituales donde canta, explicó que en esta colectividad, "el rabino no es un sacerdote sino un docente", de manera que él puede llevar adelante las ceremonias.

"Una sinagoga es como una biblioteca, donde se guardan los cinco libros del Panteteuco, la Torah, pero no es un lugar sagrado como una iglesia católica", precisó.

En el centro de lo que en un templo católico sería el altar, y bajo una cúpula dorada encuadrada por casi seis tipos de mármoles, se encuentra la Bimá, donde guarda la Torah, que se ubica tras un cortinado de terciopelo rojo, todo rodeado de bancos numerados en tres niveles, cubiertos por la boiserie de las paredes e iluminados por vitrales de tres muros.

Las visitas se pueden realizar de martes a sábado de 11 a 17 y los viernes de 11 a 16.30, previa consulta en el sitio www.templolibertad.org.ar para precisar días y horas porque es inminente su cambio.

Rustein agregó que si bien se entiende que la colectividad judía en Argentina es una de las más importantes del mundo, estimándose en "cerca de 300.000", es tema de una controversia desarrollada en un estudio realizado por el historiador Sergio Della Pergola.

Respecto de los trabajos, Rustein especificó que los pagaba "el gobierno de la ciudad por el embellecimiento de la zona de Tribunales" , y adelantó que no iban a introducir muchos cambios al punto que la iluminación se realizará desde ahora en más desde la plaza Lavalle, con el objetivo de no tocar el edificio.

Recordó que el Templo Libertad "es una réplica de la sinagoga de la ciudad alemana de Essen que fue destruido por el nazismo en La Noche de los Cristales Rotos".

La sinagoga, que en hebreo significa "lugar de reunión", está en el número 785 de la calle Libertad, mientras que en el 769 está el Museo Judaico y la Fundación, que se pueden recorrer en poco más de 40 minutos, de manera gratuita y con un guía.

El edificio que el año pasado visitó la canciller alemana Angela Merkel donde donó la reparación del órgano, todavía tiene algunas filtraciones y "necesita ahora una limpieza por dentro", lo que ya se ensayó en una pared para verificar la factibiliudad de ese trabajo, remarcó el religioso.

Plaza Lavalle, además del Teatro Colón ubicado donde estaba la estación de trenes de donde salía La Porteña, muestra lavado el frente del Palacio de Justicia, la escuela presidente Roca, el monumento a Juan Lavalle, sobre la calle Tucumán y el de Norma Fontenla y José Neglia, los bailarines de ballet perdidos en el Río de la Plata en un accidente aéreo, que tiene una piscina con aguas danzantes.

En ese lugar se encontraba el luego demolido Palacio Dorrego Miró, que ocupaba una manzana sobre la avenida Córdoba, una de las joyas arquitectónicos perdidas de la ciudad.
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