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El Papa llamó a Buenos Aires para saber "si todo estaba bien"

Horas después de haber sido elegido por los cardenales como nuevo Papa, Jorge Mario Bergoglio se comunicó telefónicamente con su antigua casa, el Arzobispado de Buenos Aires, para saber si "estaba todo bien" durante su ausencia.

Fuentes eclesiásticas confirmaron a Noticias Argentinas que el llamado sorprendió a Joaquín Mariano Sucunza, vicario general a cargo del Gobierno de la diócesis desde la partida de Bergoglio, aprimera hora de este jueves.

Según revelaron los voceros a NA, en una nueva muestra de la sencillez y humildad que destacaron sus allegados, el flamante Papa Francisco necesitaba saber "cómo estaba todo". Es que cuando partió hacia Roma hace dos semanas, Bergoglio planificó un "viaje corto", tenía su boleto de regreso a Buenos Aires, y, según su entorno, no imaginaba el giro que tuvo su historia dentro de la  Iglesia católica.

Antes del llamado a su oficina en Buenos Aires, Sucunza, obispo auxiliar de la arquidiócesis, admitió que no tenían "expectativa mayor de lo que sabían todos" y contó que se enteraron de las "novedades por la prensa, que sabía más". Aunque, no obstante, aclaró: "Yo lo acompañé cuando partió; lo acompañé con las valijas, charlamos y me dio algunas recomendaciones. Me dijo: ‘tal día vuelvo’. Pero uno, en su interior, sabía que no era seguro que volviese".

Además, reconoció que lo que más se va a extrañar de Bergoglio será la relación de cercanía que mantenía con los sacerdotes de su diócesis. "Por ejemplo, cuando llegaba a la madrugada,  tomaba algo de café y miraba toda la correspondencia para saber si había algún sacerdote con necesidad o algún laico con una urgencia", recordó.

En declaraciones a la prensa, Sucunza exteriorizó su felicidad por la designación de Bergoglio, a quien catalogó como "una persona con altos valores". "Particularmente, deseaba alguien en la Iglesia que tuviera valores iguales o mayores, pero por otro lado sabíamos que iba a producirnos una gran orfandad, porque es como un gran amigo que teníamos cerca", explicó.

A la vez, el obispo auxilar auguró una revitalización de la fe en la Argentina: "El solo hecho de ser nuestro, ya a cada uno nos cambia una ficha; algo adentro cambia, uno nota que algo pasa, además del orgullo y la alegría".