País Domingo, 3 de marzo de 2013

El origen de la Vendimia

Inspirada en celebraciones italianas, fue el gobernador Guillermo Cano quien adoptó una idea que ahora es parte de la identidad de los mendocinos

Por Gustavo Capone

En momentos de realizarse la primera Fiesta de la Vendimia, allá por 1936, la máxima magistratura provincial la ejercía el rivadaviense Guillermo Cano.

El gobernador mendocino, nacido en el distrito de La Libertad, habría adoptado la idea de generar una fiesta en honor a la vitivinicultura cuando, viajando por Europa, presenció una conmemoración en la región de Friuli –Venecia– que homenajeaba el esfuerzo de los viñateros italianos.

En dicha celebración las distintas “provincias” presentaban sus carruajes y canciones alegóricas. Además elegían a “le ragazze più belle” coronándolas con racimos de uva y pámpanos naturales.

Desde ese entonces surgió la inquietud veneradora. Y si bien ya existían antecedentes en Mendoza de festejos referenciados a la vendimia, no tardó Cano en plasmar la idea europea apenas arribado al “pago cuyano”.

Aquellos antecedentes se remontan a la iniciativa del español, especialista en vitivinicultura, José Tríanes Díaz cuando en 1910 presentó ante el gobernador del momento, Rufino Ortega (hijo) y al ministro Manuel Lemos (Industrias y Obras), un proyecto integral de desarrollo vitivinícola, organizado en cuatro fases: agrícola, industrial, comercial y conmemoraciones.

Precisamente la etapa final era la Fiesta Anual de la Vendimia.

La interesante iniciativa galardonaba la canción que mejor reflejara los quehaceres vitivinícolas, promovía muestras de arte y representaciones teatrales referenciadas con la cosecha, y hasta premios a los almaceneros que durante un año, en sus “boliches”, vendieran más vino. El proyecto concluiría con un desfile de carruajes por las zonas productivas de la provincia.

La oportunidad de concretar la idea de Tríanes Díaz se cristalizó en 1913, cuando Mendoza fue sede del II Congreso Nacional de Industria y Comercio.

Era una época donde el proteccionismo industrial favoreció la industria del vino, y en Mendoza se empezaba a gestar una dominante burguesía viñatera (mayoritariamente inmigrante) que marcará la política económica provincial por décadas. Y si bien la fiesta no coronó una reina, tuvo una enorme repercusión por la masiva participación popular.

Tendiendo puentes

Tuvieron que pasar muchos años para que el intento por conmemorar una fiesta del vino se concretara definitivamente. Indefectiblemente aquel viaje de Guillermo Cano por tierras europeas, refrescó la memoria, y recién llegado de su periplo, confirmó en el Decreto Provincial Nº 87 la realización anual de la Fiesta de la Vendimia.

Sólo faltaba darle forma y fecha al festejo. Para los aspectos organizativos se designó a Frank Romero Day (otro “padrino” de la idea), quien convocaría a las instituciones interesadas, convirtiéndose en el nexo entre el sector público y el sector empresarial privado. Una especie de PEVI. de la época (Plan Estratégico Vitivinícola) que incorporaba todos los actores comprometidos en los circuitos productivos de la vitivinicultura.

Pero a la hora de ponerle fecha al evento, no hubo discusión: 18 de abril, y decidió Cano.

La fecha cumplió el doble efecto de ser coincidente con el fin de la cosecha, pero además reflejaba un profundo sentimiento “localista”.

El 18 de abril es el aniversario del departamento de Rivadavia, lugar del cual su padre, Guillermo A. Cano, había sido el primer “Subdelegado - Intendente” del pueblo en 1884 y su línea materna una reconocida familia (Maldonado) rivadaviense.

La iniciativa contó también con el irrestricto apoyo del ministro de Gobierno, Enrique “el inglés” Day, con fuertes raíces rivadavienses, pues su hermano Carlos vivió muchos años en calle San Isidro (frente a la plaza departamental), y en cuyo terruño conservaba una larga parentela con amplias propiedades.

Para la fecha del aniversario departamental, Rivadavia históricamente se vestía de fiesta y las celebraciones abundaban por doquier. Desfiles escolares, kermeses en torno a la plaza, la banda municipal animando a la concurrencia, centros tradicionalistas recorriendo las céntricas calles y hasta la llegada de una carrera de bicicleta, garantizarían la masiva presencia popular.

La oportunidad le serviría además a Cano para aprovechar la gran presencia de funcionarios nacionales y del cuerpo diplomático extranjero, y dar paso a realizaciones en Rivadavia y Santa Rosa (otro departamento que conmemora su creación), trasladando la comitiva oficial al este mendocino. Indudablemente la más trascendente, para la vida económica provincial fue la inauguración del anhelado puente de hormigón sobre el Río Tunuyán, el 19 de abril, después de casi 60 años de reclamos.

Un voto para todosEl puente, imprescindible para vincular la producción rivadaviense con el resto de la provincia, significó también un logro político de Cano, quien no sólo anunció en dicho acto la creación de la Dirección Provinciade Vialidad, una activa política de vivienda, la concreción del Hospital de Rivadavia (el más importante del Este mendocino) para el año próximo y el asfalto dela ruta entre San Martín y

Rivadavia, despertando efusivas felicitaciones del mismísimo ministro de Agricultura de la Nación, doctor Miguel Ángel Cárcano y de la extensa comitiva nacional presente.

Muchos sostienen que la concreción oportuna de la obra, más allá de la hábil utilización política del hecho, fue un mérito de la capacidad negociadora de Cano con los “poderosos” empresarios locales, Bautista Gargantini (ex vice gobernador  con Lencinas y por ese momento activo dirigente radical), Nicolás Catena, el pionero de la vigente prestigiosa firma y Enrico Titarelli (junto a su hijo Pacífico, los padres de la olivicultura moderna argentina).

Todos interesados en el puente, pero sin ponerse de acuerdo en el lugar de radicación, ya que cada uno quería un lugar más directo y cercano a sus extensos establecimientos productivos.Mientras tanto, los brindis en honor a la godoicruceña Delia Larrive Escudero, consagrada como la primera Reina de la Vendimia de Mendoza ante 30.000 personas en el Club Gimnasia y Esgrima inundarán los banquetes oficiales y los hogares mendocinos.

En Rivadavia las salutaciones tendrán además de Delia I y de Elena Foscale (reina departamental), un claro y triunfal destinatario. El gobernador Cano quien, a la mejor usanza futbolera, supo sacar provecho jugando de local.

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