Diario Uno País

El mayor porcentaje del metal se vende a alguna de las cuatro grandes siderúrgicas que hay en nuestro país, y allí funden los metales. Otra parte se exporta a Europa y China. Galería de fotos.

El negocio de la chatarra genera cerca de cien mil toneladas del "producto" por año en Mendoza

Por UNO

Por Mariana Gilgil.mariana@diariouno.net.ar

Se calcula que el negocio de la chatarra en Mendoza genera cerca de 100 mil toneladas de metales por año. Y la mayor parte de este material termina en grandes acererías del país, donde se funde el material que se exporta a Europa y Asia.

El Gobierno provincial no tiene datos ni vinculación con esta actividad comercial e industrial, que funciona sin un andamiaje formal. A nivel oficial fue posible constatar la cantidad de comercios inscriptos en las comunas, quienes reconocen que existe un gran margen de clandestinidad en el rubro.

Si bien los empresarios reconocen que el comercio de estos bienes en desuso es rentable, en la actualidad, se quejan de que los costos subieron y las fábricas (último eslabón de la cadena comercial) cada vez pagan menos por la materia prima, con el agravante de que ellos son quienes fijan el techo de los precios del mercado en este rubro.

Distintos tipos de restos metálicos y otros objetos forman montículos de chatarra en galpones o depósitos ubicados en diferentes departamentos de la provincia, como Las Heras, Luján, Guaymallén y Maipú, que se dedican a la compra-venta del material.

Lo que para muchos mendocinos es sinónimo de basura, objetos oxidados o en mal estado, para otros, que se dedican al reciclaje de la chatarra, significa la fuente de ingresos para sostener a sus familias.

Y así empieza la revitalización de un material que termina en las siderúrgicas más grandes del país para reciclar el hierro que se utiliza para múltiples fines.

El círculo de la actividadEl circuito empieza con el “cirujeo” de quienes recolectan desde plásticos, metales, cartones y papeles, entre otros desechos, que están tirados en la calle o talleres mecánicos, y eso se vende por kilo a un acopiador o “galponero”.

Allí, se realiza el proceso de reciclaje de los desechos, que arranca con la selección, compactación y empaquetado en fardos que son comercializados en las empresas que producen distintos tipos de materias primas.

Y en esta cadena, donde hay varios intermediarios, el material alcanza un valor de venta superior.

En Mendoza sólo se funde una pequeña porción de lo que se produce de chatarra metálica. Por eso, la mayoría de los chatarreros traslada la mercadería en camiones con destinos como Buenos Aires, Rosario y otras partes del país.

Los costos de comercializacón varían según la clase del material. La mayoría de las partes de vehículos que son fabricadas con metales sólidos, como las piezas de los motores, son clasificadas de primera clase. Para eso deben tener como mínimo de entre media pulgada y un octavo de pulgada de grosor. Estructuras metálicas como perfiles y angulares son catalogados de segunda; la lámina galvanizada, puertas y carrocerías de vehículos, además de envases de lata de jugo, leche en polvo y pinturas, son clasificados de tercera.

Carmelo Germanó, propietario de una recicladora de basura, Favorable SA, explicó cómo funciona este negocio, que en este caso particular trabaja con distintos tipos de papeles, cartón, metal, vidrio y plásticos.

Para graficar la labor ejemplificó con los desechos de las imprentas de papel que llegan a esta fábrica de reciclado. “En primer lugar, el material se pesa en una báscula electrónica, luego vienen la clasificación y la compactación en las máquinas tipo prensa, desde donde salen los fardos que luego se venden a las papeleras, fábricas de botellas, siderúrgicas y otras”, refirió.

Para conocer la magnitud de este negocio, sólo de esta firma radicada en Las Heras viven 4 mil personas de esta actividad.

El mismo proceso sucede con el cartón, que se comercializa en papeleras que hay en nuestra provincia, Neuquén y Buenos Aires, quienes compran la tonelada de cartón aproximadamente por $1.050.

Otro capítulo es la chatarra metálica que proviene de autopartes de autos, desechos de piezas industriales, estufas, ollas, calefactores, calefones, por la que en el mercado se paga alrededor de $3 por kilo a los carreteleros o cirujas que viven el día con las monedas que les deja esa labor informal.

“Este negocio genera mucha mano de obra en la zona, muchas familias viven de esto, aunque en los últimos tiempos el trabajo disminuyó a raíz de que bajó el consumo en la sociedad”, comentó el empresario.

“Nada se pierde y nosotros recibimos de todo, de la A a la Z, todo lo que el ciruja encuentra lo trae acá, esta es otra realidad que no se conoce allá afuera”, confesó.

En picadaAlejandro Adduci, dueño de Servicios Reciclados y Ecología SA, comentó que “la realidad financiera del rubro es regular. Cuando baja el consumo no hay demanda, y eso repercute en esta actividad que está en caída en los últimos tiempos”.

Desde hace más de 20 años que se dedica a este rubro, que según él tuvo un fuerte auge entre el año 2001 y 2007. “Todo lo que hacemos tiene que ver con el acopio de basura.

Si sube el consumo se traduce a este sector, donde van a existir más rezagos”, afirmó el comerciante.

Otro eslabón de la cadenaOtra porción del negocio son los desarmaderos, donde lo que no sirve de los autos siniestrados termina como chatarra.

Javier Lamas, que se dedica a esta actividad comercial desde 1982, contó: “acá el trabajo es más complejo, porque hay que separar los líquidos, como aceites y fluidos del vehículo, porque son tóxicos y muy peligrosos al momento de compactar la estructura de un auto”.

La capacidad máxima de la prensa puede aplastar hasta tres rodados, y el resultado del bulto es símil al tamaño de una heladera, ese fardo metálico pesa entre 900 y 1.000 kilos.

Es costoso poner en funcionamiento una máquina de estas características, alrededor de $16 mil, sumando gastos de operarios, seguros y combustible, entre otros.

Por esto es que para que el negocio sea rentable trabajan con grandes volúmenes, con un aparato que es transportable y que, en promedio, compacta cada 15 minutos una tonelada de metal que queda listo para ir a parar al horno de de fundición, precisó Lamas.

Para tener en cuenta►La chatarra de hierro proviene de distintas fuentes. Las industrias que generan más chatarra de hierro para su recuperación son la industria automotriz, de electrodomésticos y de la construcción (demolición).

►También los residuos domiciliarios son una fuente de chatarra de hierro, por la recuperación de latas de conservas, que tienen hierro y estaño.

►En Mendoza, se estima que el 80% del volumen del mercado de la chatarra es de metales ferrosos, y el resto lo componen el bronce, el cobre, el plomo.

►El hierro, luego de ser utilizado por la industria y la construcción, se vuelve a vender como chatarra. Esta se convierte en materia prima para la industria siderúrgica, que funde el hierro para su reutilización, en algunos casos convirtiéndose en el mismo producto de su origen.

►En este recorrido se genera un negocio que involucra a diversos sectores sociales, formales e informales.

►Según comerciantes del sector, el freno en el consumo afectó en el último tiempo a la actividad comercial.

►En la provincia existen cerca de 10 empresas de envergadura que manejan el mayor flujo del circuito comercial.

►También hay otro margen de la actividad que funciona bajo la clandestinidad.

►Este rubro sufre la estacionalidad, y en los meses de intenso frío o calor bajan la demanda y la producción.

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