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Al no lograr el mínimo consenso por parte de la oposición y luego de los resultados de la interna del PJ del domingo pasado, el gobernador postergó sus ambiciones, al menos por el resto del 2013.

El intento reformista del gobernador quedará para el año que viene

Por UNO

Marcelo Arcearce.marcelo@diariouno.net.ar

Francisco Pérez finalmente guardó para otra ocasión su proyecto más buscado. En una reunión que mantuvo con el vicegobernador Carlos Ciurca el jueves por la noche, en la que se buscó bajar la tensión ocasionada por la interna del PJ del pasado domingo, el mandatario definió que al menos por este año ya no insistirá sobre la reforma de la Constitución, tras no haber logrado sacarle a la oposición un sí para abrir el debate en los últimos 18 meses.

“Seguiremos trabajando para conseguir la reforma, pero ya no dan los tiempos para sacarla este año”, confió a Diario UNO un integrante del Gobierno, quien, sin embargo, no cerró las puertas a que Pérez insista en el futuro en buscar su chance de conseguir la reelección.

¿La reelección está muerta, entonces?, consultó Diario UNO al interlocutor oficial.

“No, lo que estamos diciendo es que este año ya no dan los tiempos para encarar la reforma, que debería votarse en octubre. Pero la posibilidad de la reelección no está muerta”, respondió lacónico.

La clave para entender el enigma es esta: para lograr la reforma de la Carta Magna a través de un proceso consensuado con la oposición, Pérez deberá esperar hasta 2015 y votar, junto a las legislativas de ese año, el referéndum por el sí o el no a la ley que declaró la necesidad de la reforma. En este caso, la posibilidad de que Paco obtenga la opción de ser reelecto es nula.

Sin embargo, el gobernador guarda todavía la esperanza de poder jugar la carta que este año no pudo a pesar de todas las veces que amenazó con sacarla.

Pérez considera que en 2014 todavía está a tiempo de firmar el decreto para hacer el llamado a una Convención Constituyente, echando mano a la reforma de 2001 que quedó trunca.

Es un atajo que amagó tomar en los últimos meses, en medio de las críticas severas del radicalismo y del Partido Demócrata.

Los siameses cara a cara

El encuentro entre el gobernador y su vice se produjo a los pocos días de que el sector interno de Ciurca, La Corriente, afianzara su poder territorial tras la interna del domingo 2 de junio y eso pusiera en duda el poder de Pérez. Tanto fue así que en los días previos a la elección el mandatario debió salir a aclarar que él y Ciurca eran “como hermanos siameses”.

Hace una semana, apelando a una descomunal movilización de “aparato” del PJ, La Corriente se logró consolidar en casi todos los distritos electorales de la provincia y eso colocó a Ciurca en la cumbre del poder interno dentro del peronismo mendocino.

El vice le dijo a Paco que no hará abuso de ese poderío, aunque sí buscará consolidarlo de aquí en más. Y le brindó un mensaje tranquilizador: ni él ni los intendentes que conforman La Corriente (el guaymallino Alejandro Abraham, el lasherino Rubén Miranda y el lujanino Carlos López Puelles) saldrán a pedir cambios en el gabinete, más allá de los cuestionamientos particulares que tienen con algunos ministros.

Todas las miradas apuntan al jefe de Hacienda, Marcelo Costa, que jugó sus fichas hace una semana en la interna apoyando a un candidato en Godoy Cruz y perdió.Más allá del mensaje tranquilizador, a Pérez le quedó un sabor amargo de su cara a cara con Ciurca. Primero porque tomó conciencia de que su poder en el PJ es prestado. “Le firmamos un contrato de uso del peronismo”, ironizó un miembro de La Corriente.

Y segundo porque Ciurca le dejó al gobernador la misión más difícil: le dijo que deberá defender en la Casa Rosada las listas de candidatos para el Congreso que definirá el peronismo mendocino y que, tras el resultado electoral del domingo, seguramente tendrán a Abraham como cabeza de esas nóminas.

Allí ya existiría, acordado incluso con Juan Carlos Mazzón, un esquema que relegaría a Omar Félix del listado y que dejaría el segundo lugar para que Cristina Kirchner proponga un nombre.Lo que el peronismo (y Ciurca sobre todo) quiere evitar es volver a sufrir la humillación de 2011, cuando la delegación que encabezaban el entonces gobernador Celso Jaque y su candidato Pérez viajó a Buenos Aires para acordar las listas de diputados nacionales.

En aquella oportunidad, la Presidenta ni siquiera los recibió y les mandó decir a quiénes quería en el Congreso.