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Terminó aplaudiendo de pie el paso de la delegación mendocina en el Desfile de las Provincias, en un palco raleado de gobernadores. “Estoy muy feliz”, dijo.

El inesperado protagonismo de Jaque en los festejos centrales

Por UNO

BUENOS AIRES - Un encendido Celso Jaque tuvo su tarde de protagonismo este sábado, en la segundajornada de los festejos del Bicentenario que se están llevando adelante aquí en Capital Federal.

Casi de manera inesperada, el mandatario mendocino terminó aplaudiendo de pie, con un poncho

al hombro, en primera fila del palco oficial, con las cámaras de la televisación enfocándolo y con

el ministro del Interior, Florencio Randazzo, a su lado diciéndole: "Im-pre-sio-nan-te".

Todo esto, luego de presenciar la participación de la delegación mendocina en lo que se

denominó el Desfile de las Provincias, que en nuestro caso estuvo encabezada por Josefina Di

Pietro, ex reina y presidenta de la Comisión de Reinas de la Vendimia.

Lo que desató la euforia del mandatario fue el recorrido de los carros y artistas mendocinos

a lo largo de la avenida 9 de Julio, un remedo corto, mezcla de la Fiesta Nacional de la Vendimia,

de la Vía Blanca y del Carrusel.

Para Jaque, esa presentación "ha sido muy importante porque hemos podido mostrar aquello que

más une a toda la cultura de Mendoza como es la Fiesta Nacional de la Vendimia. Se hizo una muy

buena presentación y hubo una buena aceptación de la gente. Estoy muy feliz".

Estas declaraciones, el mendocino las hizo tras bajar del palco en el que había estado

prácticamente toda la jornada.

Allí primero presenció el desfile militar, en el que participaron más de 5.00 efectivos, a un

lado del secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, y a metros de la ministra de

Defensa, Nilda Garré.

Raleado de gobernadores, Jaque fue uno de los pocos mandatarios que asistieron al Desfile de

las Provincias. Sólo Daniel Scioli, de Buenos Aires; Mario Beder Herrera, de La Rioja; Fabiana

Ríos, de Tierra del Fuego, y no muchos más siguieron de a ratos el acto.

Prefirió no opinar

Tan poca presencia política sirvió quizá para que el gobernador eludiera referirse al tema

central de discusión en este festejo de los 200 años de la Revolución de Mayo. "No soy juez y no me

gusta juzgar", respondió apelando a su clásica muletilla, cuando fue consultado por Diario UNO

acerca de la pelea política entre la presidenta Cristina Fernández y el jefe de gobierno porteño,

Mauricio Macri, en torno de la velada de reapertura del teatro Colón que se realizará mañana.

El vice Cobos está invitado al tedeum en Mendoza

"Trato de trabajar para que en Mendoza podamos celebrar un Bicentenario entre

todos. Debemos encontrarnos y salir al encuentro de todos. A pesar de las diferencias que pueden

existir, debemos construir una verdad común. Hay que poner los cimientos de las futuras

generaciones", discurseó luego y confirmó que había invitado al vicepresidente Julio Cobos a formar

parte del tedeum que se realizará en nuestra provincia el 25.

Jaque no pudo confirmar si el vice estará o no, aunque ya casi nadie duda de su presencia en

el oficio religioso.

La participación mendocina

Lo que mostró Mendoza se apartó poco del guión clásico de un libreto de Vendimia: el carro

con las reinas, la tradicional Póngale por las hileras de fondo, los gauchos y la corte arrojando

frutas secas al público.

No fue de las presentaciones más lucidas, quizá, pero sí una de las más representativas junto

a las de Córdoba y Corrientes. Así como los mendocinos apelaron a la Vendimia, los mediterráneos

desfilaron al ritmo del cuarteto con el pegadizo estribillo "hagamos un asado, tomemos fernet". Los

correntinos deslumbraron con su carnaval.

El regreso de los cuatro caballos de la Fiesta de la Vendimia

Lo que hizo aplaudir al ministro Randazzo fue la presentación de los enormes caballos de

cuatro metros de altura que fueron utilizados durante el último Acto Central.

Estos fueron los que terminaron por levantar tanto los aplausos del ministro político como de

las miles de personas que se agolparon en la nublada tarde de ayer en el extenso recorrido de diez

cuadras de la que es conocida como la avenida más ancha del mundo.

Sin duda, nada le gustó más que el hecho de haber comido pasas de uvas, en este caso no

arrojadas por las reinas, sino por el propio gobernador, quien por un rato pareció haber trasladado

el palco del kilómetro cero a la avenida 9 de Julio.

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