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La CONAE aclaró que el vehículo no explotó, como había trascendido, sino que “simplemente cayó”. El ensayo se hizo el 26 de febrero y hasta hoy era secreto.

El Gobierno confirmó que su nuevo cohete cayó apenas despegó, pero calificó la prueba de “positiva”

Por UNO

La Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) confirmó este miércoles que el 26 de febrero realizó “el primer ensayo del prototipo del lanzador Satelital Tronador II, diseñado y desarrollado íntegramente en el país”, y que el cohete utilizado cayó apenas despegó. Sin embargo, negó que el vehículo haya explotado y calificó a la prueba de “positiva”.

Así, la CONAE, que en 2012 pasó a la órbita del Ministerio de Planificación que encabeza Julio De Vido, salió al cruce de la información publicada esta mañana por el diario Clarín, que daba cuenta del experimento y afirmaba que el cohete, denominado VEX 1A, había explotado a dos metros del suelo. Pero la propia desmentida a ese dato confirmó tanto que se llevó a cabo la prueba sobre la que hasta hoy no había ninguna palabra oficial como que el vehículo no llegó a volar.

“A pesar de lo que indican las versiones periodísticas, en ningún momento el vehículo explotó, simplemente cayó sin afectar la estructura de lanzamiento y sus partes ya han sido recuperadas casi totalmente, para poder realizar un minucioso análisis que nos proporcionará información valiosa para realizar las correcciones necesarias en los próximos ensayos”, afirmó la CONAE a través de un comunicado.

“Por motivos que aún se están determinando, el despegue no terminó de concretarse”, añadió, al tiempo que insistió en que “el resultado (de la prueba) ha sido positivo, dado que se ha verificado el funcionamiento correcto de todos los sistemas del VEX1A tomados por separado”.

La prueba se realizó prácticamente en secreto en Punta Piedras, en la localidad bonaerense de Pipinas. El día del ensayo, De Vido; el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli; y el titular de la SIGEN, Daniel Reposo, sobrevolaron la zona en helicóptero y se dirigieron luego al centro de control y monitoreo instalado en el Complejo Municipal de Pipinas.

Cuando se pulsó el botón de despegue, el cohete de casi 15 metros de largo se elevó dos metros y cayó, “al parecer por problemas con tensores neumáticos que enganchan el motor”, apunta Clarín. Según ese diario, la expectativa mayor era que viajara 300 metros y cayera en el río, donde se recuperarían parte de sus materiales.

El comunicado de la CONAE resalta que “estas pruebas son necesarias porque un lanzador de estas características requiere del funcionamiento coordinado de varios subsistemas, tanto del vehículo mismo como de Tierra”. “Cada componente o elemento de estos subsistemas se puede ensayar por separado así como el subsistema en su conjunto, pero es imprescindible ensayar el conjunto completo, que pongan en escena tanto el segmento vehículo como el segmento Tierra y en diversas condiciones, para asegurar su robustez y confiabilidad”, completa.

FUENTE: El Cronista