País

El chiche nuevo de Hugo

Por UNO

El club comunicaciones es una de las instituciones de más historia del deporte argentino. Perón cedió sus tierras a los empleados del Correo. Ahora está a un paso de quedar en manos del gremio de los camioneros.

Por Por Alejandro Duchini

Pocos clubes de Buenos Aires tienen tan arraigado el sentimiento porteño como Comunicaciones. Está ubicado en el barrio de Agronomía, en una zona en la que abundan los edificios viejos y las costumbres vecinales de antaño. El equipo de fútbol es un clásico de las categorías de ascenso; hoy está en Primera B. Fue fundado en 1931. Le dicen El Cartero porque lo fundaron empleados de la Compañía de Correos y Telégrafos. En 1953 el presidente Perón les cedió las tierras. Entonces dejó de llamarse Club Atlético Correos y Telégrafos para llamarse Comunicaciones. Está ubicado en la intersección de las avenidas Francisco Beiró y San Martín, zona privilegiada de la ciudad. A la ubicación estratégica se le agrega la alta cotización de sus tierras. Son 17 hectáreas distribuidas entre canchas de fútbol, piletas de natación, espacios para otros deportes y hasta salón de fiestas.

Las administraciones judiciales que lo manejaron en los últimos diez años no pudieron levantar deudas ni mejorarlo. Los hinchas y socios reclamaron con marchas para que no desaparezca. De manera paralela comenzó la pugna por su privatización. Por un lado el líder de la CGT, Hugo Moyano; por el otro, el empresario periodístico Daniel Hadad. Bajado este último de la carrera –que prometía con inversiones edilicias-, la Justicia determinó que sea el líder camionero –a través de la Asociación Mutual de Trabajadores Camioneros- quien se quede con la administración. Sólo faltan unos pocos pasos para que esto sea una realidad. Si bien deberá mejorar su oferta antes del 7 de julio, es un hecho que es suya la adjudicación.

"Se llega a esta situación por varios factores: desmanejo dirigencial, falta de controles estatales, falta de control de la AFA, falta de participación de los socios, falta de rigor y transparencia en el accionar de los funcionarios judiciales", me contesta Delia Bisutti, (Solidaridad e Igualdad), diputada y vicepresidenta de la comisión de Deportes de la legislatura porteña.

"Hay una propuesta del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, pero el juez la rechazó y se puede apelar. En segundo lugar, el gremio de Moyano tiene que aceptar la admisión de su propuesta por parte del juez. La pelota quedó picando en su área. Si quiere hacer el gol, todo ya es del gremio, salvo que la Legislatura o un tercero haga uso del plazo de mejoramiento de oferta y presente una superadora a la de Moyano, antes del 7 de julio", resume el abogado César Francis, titular junto a Claudio Giardino de la asociación Todos por el Deporte, que se opuso a que el gremialista se quede con el manejo del club. "Parece que la historia entró en un camino sin retorno, pero no se puede subestimar la apelación. A lo mejor la Cámara entiende que la otra propuesta merece ser admitida. No está todo perdido si la Legislatura aprueba otra ley más a medida de lo dispuesto por el juez", me comenta después, mientras recuerda cierto parecido con la película Luna de Avellaneda, protagonizada por Ricardo Darín y con el club de barrio como eje central de la trama.

Bisutti tampoco da las cosas por cerradas. "El próximo paso legal es la apelación a la resolución del Juez (comercial, Fernando D'Alessandro) que debe realizar en forma urgente el Gobierno de la Ciudad a través de la Procuración, para seguir insistiendo con la ley que aprobamos en la Legislatura", esperanza.

Comunicaciones está en quiebra desde 1997, tras haber ingresado en concurso de acreedores. Lo administró un fideicomiso pero los resultados no fueron los mejores. La sombra de Moyano aparece como la del próximo paso.

"Da la impresión de que Moyano tiene las mejores intenciones en cuanto a preservar las instalaciones. Por supuesto dará beneficios al gremio. Hay un espacio como es el del club, que va más allá de las instalaciones. Comunicaciones no será Comunicaciones si se transforma en un apéndice de camioneros", apuesta Francis.

El silencio de la AFA no es ajeno a esta situación: "La AFA tiene una cuota de responsabilidad. Todos somos responsables: hinchas socios, el Poder Judicial, el periodismo que no denuncia en tiempo y en forma lo que pasa con la administración del club y la AFA, por permitir el endeudamiento y crecimiento de los pasivos que provoca el debilitamiento de los clubes y los dirigentes", dice el mismo letrado. Bisutti, en línea similar, agrega: "La AFA incumplió, no realizó controles ni seguimiento y es uno de los principales responsables del desfinanciamiento de los clubes".

Queda margen también para la reflexión. Los socios de la entidad –algo que suele repetirse en la mayoría de los casos- poco hacen por la vida activa. No son casuales en estos tiempos las difíciles situaciones institucionales de, por ejemplos, River, Independiente y tantos otros. "El pasivo surgió por distintas conducciones que no cuidaron el patrimonio de los socios. Son los primeros que deberán hacer un mea culpa, al igual que los mismos socios, que no supieron velar por lo suyo", me argumenta Francis.

Que Comunicaciones quede en manos del gremio de los camioneros es algo que sus hinchas y socios no ven con buenos ojos. La diputada Bisutti es más sombría todavía: "Si la Justicia finalmente se lo entrega a Moyano, será una Justicia injusta que no logró el cometido que le impone la Ley de Fideicomiso de clubes, que es entregar el club saneado a sus socios. Y además, será la pérdida de un espacio comunitario y de una identidad barrial que lleva muchos años".

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