Diario Uno País

Un cajero anexo del Banco Nación de la calle Boulogne Sur, de San Martín, da plata y sirve de "refugio sexual". Por la mañana se ven grandes colas para cobrar. Más tarde, algunos pasan la noche y hasta tienen relaciones sexuales.

El cajero del amor

Por UNO

Por Enrique Pfaabpfaab.enrique@diariouno.net.ar

Lo que para unos es pesar, para otros es regocijo. Para aquéllos es padecer y para éstos es placer, por más que el ambiente no parezca el mejor. El anexo del Banco Nación ubicado en la avenida Boulogne Sur Mer de San Martín fue una romería y un caos en estos dos días. Cientos de personas coincidieron en el lugar para cobrar sus jubilaciones, pensiones y asignaciones. Se quejaron, se armaron de paciencia y esperaron muchas horas hasta poder reunirse con su dinero. Otros, muy pocos, eligen ese mismo lugar –más precisamente, la amplia sala del cajero automático– para pasar la noche y hasta para mantener relaciones sexuales.

Dos instantes. Uno, el domingo, cuando ya la apurada noche invernal había invadido la ciudad. Algunos vecinos, especialmente docentes, se acercaron al cajero automático que está en la antesala de ingreso al anexo del Banco Nación. Amagaron con entrar, pero decidieron no hacerlo y buscar otra alternativa. ¿Qué los espantó? Una parejita que, en el interior y tendida en el suelo, estaba en los prolegómenos de un cruce sexual. Se mimoseaban mientras miraban un video en un teléfono celular, relajados por el calorcito del ambiente, mientras afuera comenzaba a apretar el frío.

El segundo cuadro. Ayer a la mañana, que también podría haber sido el día anterior. Cientos de personas formaban una larga cola de casi 200 metros. Pretendían llegar a la línea de cajas para cobrar sus haberes previsionales o las asignaciones “Estoy desde ayer a las 16”, dijo un hombre. “Llegué hoy a las 4 de la madrugada”, sostuvo una mujer. Las quejas eran múltiples, por la demora y la aglomeración.

Pablo Pourrere, gerente de este banco en San Martín, indicó ayer que esta última situación “se produjo debido a que ayer se han tenido que pagar cuatro terminaciones de documento y hoy otras cuatro” , y que también “ANSES ha dispuesto una bancarización masiva y las personas, antes de que se les acredite el dinero en la caja de ahorro y puedan pasar por el cajero automático, deben hacer el trámite de supervivencia por el mostrador”.

El ejecutivo resaltó que, el lunes, “los empleados estuvieron desde las 8 hasta las 19.30 en el banco atendiendo gente y hoy (por ayer) regresaron a las 7.45 para continuar con su trabajo”.

También descartó que haya inconvenientes en la entrega de números de orden, tal cual las quejas de algunos usuarios. “Se están entregando paulatinamente por una cuestión de seguridad, para evitar que se produzcan aglomeraciones en el salón”. Además indicó: “Desconocemos que haya gente que esté vendiendo esos números. Escuchamos el rumor, pero es algo ajeno a nosotros. En todo caso hay que decir que, si esto ocurre, es porque hay quien vende pero también hay quien compra”.

Pero ¿y el amor y el sexo en el cajero? Pourrere indicó: “Cuando detectamos que hay gente ocupando ese lugar le hemos dado aviso a la policía y ellos se han encargado de desalojarla. Otra cosa no podemos hacer”. El gerente resaltó que “las puertas tienen una cerradura magnética, pero hay quienes igualmente han ingresado”.

Además sostuvo que esta situación no se da constantemente, sino que se produce “cuando comienza a hacer frío”.

Este parecer coincide con el del muchacho que, interrumpido en lo mejor del encuentro por alguien que quería retirar dinero, lanzó: “¿Qué querés, vieja? Vivo con mis viejos, no tengo plata para el telo y afuera hace un frío de mierda”.

Alguno de los policías que andan de ronda todas las noches por esa zona indicó que “se los saca y a veces se los lleva a la comisaría por averiguación de antecedentes, pero no hay denuncias de que se haya cometido algún delito”.

En definitiva, todo es culpa del dinero: el que está en el cajero y el que no tiene el amante de turno.

Explicaciones

  • El gerente de ese anexo del Banco Nación, Pablo Pourrere, señaló que la bancarización masiva dispuesta por la ANSES provocó las aglomeraciones.
  • El directivo aseguró que en la entidad crediticia desconocen si hay personas que venden los números para los turnos.
  • Respecto de las relaciones amorosas que se observan en la sala del cajero, Pourrere dijo que cuando se detecta gente ocupando el lugar se da aviso a la policía. “Otra cosa no podemos hacer”, agregó.